viernes, julio 26, 2013

Hablaron de teatro: Cossa, Rozenmacher y Walsh (1965) (Escena II)

Escena I

Escena II

Se han servido algunos whiskies, algunos cafés, se han fumado muchos cigarrillos. La periodista se dejó llevar por la gracia de la anécdota y ha olvidado su función o la ha relegado al grabador. Entonces Walsh se acuerda de su oficio de periodista y empieza a conducir el reportaje.

Walsh.—Yo insisto en preguntarle a Germán en qué medida es autobiográfico el Réquiem.
Rozenmacher.—Bueno, es más autobiográfico que lo de Cossa, y no hablo de tu obra. Pero lo es en la medida en que todas las buenas obras que hacemos son autobiográficas… Es la única seguridad que tenemos del mundo que nos rodea, es el testimonio de lo verificable, cuando no queremos macanear, hacer “literatura”. Se impone como método de trabajo, como forma de ir hacia la realidad, sin influencias, que es lo más tramposo. La autobiografía es la única manera de comenzar a abrir nuestra realidad, de ir probando hasta ver adónde se llega.
Per.—En vos, Cossa, el sentido de lo autobiográfico es el de lo conocido, ¿no?
Cossa.—Sí…
Rozenmacher.—En él…
Per.—Tus parlamentos son muy largo, Germán, dejalo…
Rozenmacher (en broma).—Los parlamentos de Walsh también son muy largo y Potenze se lo hizo notar. (Ríen todos.)
Per.—¡Mottura y Potenze en un mismo reportaje, me niego!
Cossa.—Yo creo que hay cosas de las que no escapamos ninguno, no lo digo como defensa ni calificación de la obra. Creo que hay una constante que nos pertenece a todos: el aburrimiento, la incomunicación. El clima de Nuestro fin de semana no es autobiográfico pero sí observado.
Walsh.—¿Y qué es lo que te lleva a escuchar a esa gente? ¿Cómo podés acercarte a la monotonía con tanta paciencia?
Cossa.—Es una pregunta que no me han hecho ante ni me la he hecho yo mismo.
Walsh.—Es decir, ¿vos amás a esa gente?
Cossa.—Sí. A mí no me deprimen. Cuando sufren, me duele. Yo prefiero escucharlos, y no darles cosas mías.
Walsh.—¿Hay una tesis, aunque sea implícita, de que esa gente está así por la situación social?
Cossa.—Yo no me lo planteo, pero creo que sí. Son tipos generalmente clase media, gente pequeño-burguesa, cuyas salidas en esta construcción social son imposibles.
Walsh.—¿El factor opresivo esencial sería una sociedad de masas?
Cossa.—No, una sociedad netamente capitalista, donde el hombre vive junto a seis millones, pero no se comunica nunca con el hombre de al lado.

miércoles, julio 24, 2013

Todo lo que siempre quiso saber sobre...


...el derecho de autor y las licencias libres. Arte y cultura en circulación es un libro virtual y gratuito surge de las clases curso online “Arte y cultura en circulación: introducción al derecho de autor y las licencias libres” organizado en conjunto por Ártica, Creative Commons Argentina, Fundación Vía Libre y LibreBus Cono Sur, entre setiembre y octubre de 2012. 
Más info sobre la publicación, acá, en Ártica 2.0. 
Permítanme recomendarlo por la claridad didáctica (gracias, Scann) con la que se explican temas tan peliagudos como el derecho de autor y el uso de las licencias creative commons (que tanto bien nos hacen). El capítulo de Mariana Fossatti es particularmente alentador en relación al panorama artístico que abren estas licencias y estos modos de repensar la circulación cultural y la autoría (visitando la página de Ártica me entero de que junto con Jorge Gemetto han publicado otro libro libre: Arte joven y cultura digital). 
En fín, léanlos, difúndanlos y manténganse en sintonía que este año se repetirá el curso online, remixado y renovado.

jueves, julio 18, 2013

Arlt en dos: Locópolis/ Cross a la mandíbula


Copio gacetilla de exposición sobre Arlt en la Biblioteca Nacional (por lo que dice en página estaría hasta octubre):

"La obra del escritor Roberto Arlt se ha caracterizado por su interés y producción en distintos géneros literarios. Novelas, cuentos, crónicas, aguafuertes y obras de teatro. Esta muestra está dedicada a dos de sus novelas Los siete locos y Los lanzallamas, y a la trayectoria de Arlt en sus diversas expresiones. Para ello la muestra se despliega en dos: Locópolis, en el subsuelo, y Cross a la mandíbula, en el segundo piso.

En Locópolis se recorren las dos novelas. Las historias que allí se narran de acuerdo al personaje que protagoniza la narración pueden ser leídas como comedias o como tragedias. Ambas novelas constituyen relatos enlazados sobre aventuras, desdichas y conspiraciones. Todos sus personajes son locos, desesperados, oportunistas, inmorales o devotos empedernidos. Así es que por una ciudad oscura en transformación desfilan desde explotadores de mujeres hasta mesías que prometen la redención de los perdidos noctámbulos de los cabarets y los prostíbulos. Un mundo sumido en la tragedia por guerras y luchas ideológicas está contado por personajes que mezclan su desazón y angustia por el futuro de la humanidad y el suyo propio. Al igual que sus protagonistas, tensados por la polarización e incómodos y rebeldes de las normativas impuestas, pareció estar Arlt con respecto a su entorno literario. Es por ello que ha sido fuertemente cuestionado por algunos y recuperado por otros.

En Cross a la mandíbula se recuperan aspectos relevantes de la trayectoria de Roberto Arlt como periodista, escritor y dramaturgo mediante un recorrido por sus obras y su vida. Su trabajo en los diarios de la época, en el que se destaca su labor en el El Mundo, dio cuenta de una mirada filosa y aguda no exenta de humor e ironía que dejó retratada, en numerosos artículos, la vida cotidiana de sus contemporáneos, enriquecida a través de un diálogo cómplice con sus lectores. Su producción literaria ha sido reconocida mundialmente traduciéndose a varios idiomas mientras que sus obras de teatro han sido puestas en escena hasta hoy."

Más info, acá.

sábado, julio 13, 2013

Ser contemporáneo (Kartun-Jeanmarie-Campanella)

Una de mis última adquisiciones, y me congratulo de ello, es Tríptico patronal de Mauricio Kartun (Atuel, 2013). El tríptico incluye El niño argentino, Ala de criados y Salomé de chacra, tres obras increíbles con un estilo poético difícil de encontrar en clima teatral que suele debatirse entre el tono coloquial/costumbrista y el tono grandilocuente/abstracto. Las tres obras toman escenas de conflicto entre clases y exploran el pensamiento nacional más rancio y empaquetado desde un humor corrosivo, farsesco, como señala el propio autor, esperpéntico. Resulta imprescindible darle lugar a estas obras en las lecturas de la violencia en la literatura argentina, son aire fresco frente a lo remanido de la repetitiva relectura de "El matadero", "La fiesta del monstruo", "El niño proletario", etcétera. Hay vida en la imaginación de los conflictos socio-políticos argentinos post-Lamborghini.
Sin embargo, no son las obras lo que quiero retomar en este post, sino una anécdota que Kartun cuenta en entrevista con Jorge Dubatti sobre un proyecto frustrado y la causa de dicha frustración. Un hermoso ejemplo de qué es ser contemporáneo.

El segundo fracaso fue un monólogo que desde hacía rato tenía ganas de hacer con Osqui Guzmán. Un monólogo que hasta tenía nombre, El negro de mierda, y era el desarrollo de un unitario que escribí en los '80 para un programa de televisión. Nunca quise escribir tele y en ese momento acepté porque sentí que tenía una buena idea. Empecé a escribir el guión y cuando me faltaban un par de secuencias me di cuenta de lo poco que me entusiasmaba ese medio, sentí que la idea ahí se me abarataba. Llame por teléfono y avisé que no lo haría. Para este proyecto lo había retomado y pasado al contexto de los "90. La historia de un hombre que le ha ido muy mal en los negocios y pésimo con su familia, la mujer se le fue y no le deja ver a los hijos, él ha quedado en una gran casa solitaria y decadente en un barrio de quintas. Está trastornado y lo trastorna más aún que cada tanto alguien le roba el bombeador de la pileta que mantiene siempre llena y limpia esperando infructuosamente que algún día vengan sus hijos. Está convencido de que el turro que le roba es un negro de una villa cercana. Le tiende una trampa, lo captura y lo encierra en un galpón donde tiene guardada una moto de agua fundida y obsoleta, lo único que le quedó de aquella época de felicidad familiar en que veraneaba todo enero en Pinamar. El tipo piensa que si entrega al negro a la policía este entra por una puerta y sale por la otra. Entonces lo juzga y lo condena a un año de cárcel ahí mismo con la idea de regenerarlo, de civilizarlo. La obra es el tratamiento carcelario que durante un año un señor de clase media le da a un negro para tratar de volverlo blanco de la cabeza. Y al final como naturalmente no lo consigue, impone la pena de muerte. Estaba laburando con este proyecto cuando entregaron el Premio Clarín de Novela de ese año: leí al pasar el argumento y descubrí que en esencia era el mismo. Ningún plagio, claro, las ideas andan dando vueltas, están por ahí. La novela es de Federico Jeanmaire, que tiene incluso una versión teatral actualmente en el Teatro Regina. Es una anciana en este caso la que encierra a un ladrón en el baño, pero tiene otros puntos de coincidencia... Imagino que de escribirla nadie hubiera dicho Kartun está plagiando, pero la sensación de falta de originalidad me quitó todo el erotismo. El erotismo está siempre en aquello de "el uno para el otro", si el ex de tu mujer está metido todos los días en tu casa no hay erotismo que aguante (risas). De cualquier manera hice algún esfuerzo de seguir, y cuando lo estaba recuperando otro cachetazo: vi la película de Campanella, El secreto de tus ojos (risas), donde en la última escena hay un tipo que tiene preso en su casa a un violador. Y ahí la falta de erotismo se volvió impotencia (risas). Una pena: había algunas imágenes que me gustaban mucho, especialmente la relación de ellos con Duhalde: en un paseo imaginario, el carcelero lo llevaba de vez en cuando al negro en la lancha (risas), lo sacaba para mostrarle lo que es Pinamar en temporada, y su gente y a la manera de Peer Gynt en el trineo con su madre lo paseaba y le mostraba el poder: ése es Yabrán, esos son los políticos, ése es Duhalde, -pescaba tiburones como siempre Duhalde-, y el tipo le decía cabezón, se hacía el amigote y lo ponía como ejemplo para que el negro comprendiera que podía transformarse en un hombre como él. En fin, abandoné. (pp. 167-168)

jueves, julio 04, 2013

Planeta funk



Mañana, tocan en Niceto Los tetas, un increíble grupo chileno de funk que mezcla el funk, la música disco, el ska y el fraseo del hip hop en dosis justas. La medicina es un álbum genial, escúchenlo y van a sentir eso tan abstracto y sugerente llamado "funk". Les dejo un temazo, "Porcel", que evoca a las gatitas para erotizar a sus oyentes y promete el encuentro con el cuerpo para liberarnos de la opresión.