lunes, agosto 06, 2012

Otro Néstor


Copio, embelesado, la gacetilla (gracias, Claudio!):

EL DRAMA SIN ATENUANTES
Conversaciones de Néstor Sánchez y Carlos Riccardo
De Carlos Riccardo

El drama sin atenuantes reúne las conversaciones que los escritores Néstor Sánchez y Carlos Riccardo mantuvieron en Villa Urquiza durante enero y marzo de 1989. Estos diálogos, que “no eran otra cosa que la extensión de nuestras charlas en los distintos bares por los que deambulábamos”, fueron registrados por Riccardo en grabaciones, e interrumpidos“cuando Néstor, afectado por lo que hablábamos, decidió cierto día suspenderlos abruptamente”.
El texto es mucho más que una entrevista o un reportaje, es un encuentro fuerte de pareceres donde el cruce de ambos autores logra tocar mundos difíciles, últimos. Esta obra da cuenta de la experiencia decisiva en la historia personal de Sánchez, el relato de su iniciación en el Trabajo de Gurdjieff, que, según sus propias palabras, divide su vida en dos. También recorre puntualmente la escritura de sus libros.
El drama sin atenuantes, editado por Letranómada, lleva el título que el mismo Sánchez, uno de los más singulares narradores argentinos, sugirió para el texto de la desgrabación en el caso de que alguna vez fuera publicado.

Fragmento
Nos vimos por primera vez en el 87, en un bar de Diagonal Norte, enfrente de Viridiana, lugar que sería después el punto de encuentro más frecuente. Me impresionó la contextura amplia, cierto aire a boxeador, determinados rasgos de negritud en el rostro y en el alma. Tenía un entusiasmo moderado que en los dos o tres años siguientes se fue desmoronando. Preparaba un libro de relatos para Sudamericana (La condición efímera) a partir de las notas que había estado enviando regularmente a Buenos Aires. Él intentaba armar un grupo, el Grupo de los Diez, con una intención que excedía lo literario. Nos empezamos a ver seguido. Hablábamos de literatura, de poesía, íbamos a comer, tomábamos cerveza y ginebra. Una discusión sobre literatura podía llegar a violentarlo, pero la experiencia traumática con el Trabajo de Gurdjieff era su tema recurrente. Cuando le presenté el borrador de un libro que estaba preparando con mis experiencias con peyote, sintió que había algo predestinado en nuestro encuentro.

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