lunes, febrero 20, 2012

Leer a Libertella

La importancia de A la santidad del jugador de juegos de azar no radica en su novedad (de El árbol de Saussure a Zettel, la literatura libertelliana había ligado ya de manera decisiva su deseo a una apuesta autoreflexiva y a una deriva textual cada vez más pronunciada hacia lo informe, lo múltiple y lo inacabado), sino en su inactualidad, es decir: en el contraste que presenta al ser incorporado a cualquier listado de libros recientes. En este sentido, las preguntas que este libro póstumo de Héctor Libertella plantea a la masa pueril de etnografía y fetichismo de la subjetividad en que se solaza la literatura argentina contemporánea son varias y diversas. Sin embargo, hay dos, fundamentales, sobre las que vale la pena detenerse especialmente, sobre todo porque en ellas se define su efectuación política.
Ésta es la clase de reseñas que quisiera escribir: reseñas en las que un libro leído puede ser la punta de lanza para problematizar el campo literario, el campo cultural, una toma de posición en sus polémicas, en sus movimientos y en sus búsquedas. Más allá de que uno como lector coincida o no con sus apreciaciones, no puedo evitar sentir que las que valen son estas reseñas (las que invitan a una lectura crítica, las que extienden sus alcances a los bordes del texto, las que proponen conceptos, ideas, posturas) y no las otras (las pedestres, las que copian temas de la contratapa o simplemente las que cuentan el libro). En fin, una estimulante reseña de Maximiliano Crespi sobre A la santidad del jugador de juegos de azar de Hector Libertella.

1 comentario:

  1. Gracias, camarada. Sus reseñas y recomendaciones son siempre estímulo para mis lecturas también.
    Abrazo

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