viernes, marzo 24, 2006
En la Tierra de Nunca Jamás
jueves, marzo 23, 2006
miércoles, marzo 22, 2006
Adiós a Sófocles y a Freud
En “Código 46” se narra la historia de un Complejo de Edipo del siglo XXI a través de la trasgresión de este código. Llegado cierto punto de la evolución de la clonación genética, el sistema debió inventar esta ley que marca que dos personas que tienen un cierto porcentaje de equivalencia en sus genes no pueden caer en el incesto.
Un detective (Tim Robbins) viaja a Shangai a resolver un caso de falsificación de pasaportes, y en ese viaje se enamora de la culpable (Samantha Morton), y ponen en juego las leyes de la ciudad y a su destino inevitable.
Además de rodar una hermosa historia de amor en escenarios naturales de las grandes urbes posmodernas, este film nos hace reflexionar sobre los límites de la genética y realiza una fuerte crítica social al sistema que excluye una y otra vez a los mismos, que como verán, son los únicos que conservan la memoria. También nos invita a pensar sobre los nuevos debates filosóficos que se avecinan en este nuevo siglo, gracias al avance de la ciencia.
martes, marzo 21, 2006
Informe (Georges Bataille)
Un diccionario comenzaría a partir del momento en que ya no suministra el sentido sino los usos de las palabras. Así, informe no es solamente un adjetivo con determinado sentido sino también un término que sirve para descalificar, exigiendo generalmente que cada cosa tenga su forma. Lo que designa carece de derecho propio en cualquier sentido y se deja aplastar en todas partes como una araña o una lombriz. Haría falta, en efecto -para que los académicos estén contentos- que el universo cobre forma. La filosofía entera no tiene otro objeto: se trata de ponerle un traje a lo que existe, un traje matemático. En cambio, afirmar que el universo no se asemeja a nada y que sólo es informe significa que el universo es algo así como una araña o un escupitajo.
Fuente: Bataille, Georges, La conjuración sagrada: Ensayos 1929-1939, Buenos Aires, Adriana Hidalgo, 2003.
sábado, marzo 18, 2006
Los tesoros (Editorial 3)

Cualquier ritual carnífero que se precie de tal implica una minuciosa serie de filosos pasos que, despojado el cuerpo de su nutricia carne, proceden con el examen del cráneo atravesando cartílago y materias grises hasta llegar y diseccionar y desarticular esos preciosos tesoros, los ojos. Por supuesto que entonces ya no importa el hambre o ningún otro instinto de supervivencia; guía, más bien, un cirujánico morbo que sólo se satisface con la deglución, o con la mera pica y exploración. Y el resto queda "arrumbao, para que alimente algún chancho, o carancho".
SOLUCIÓN OFTÁLMICA
Tobramicina: 0,3%
Dexametasona: 0,1%
Hialuronato de Sodio: 0,3%
Si hay algo que me asustó durante toda la infancia, y todavía me aterra, son las gotas para los ojos. A diferencia de la de los oídos, que a fuerza de otitis supieron volverse costumbre, mantener los párpados abiertos para ver la gotita asomarse en la punta del goteo, verla vacilar, verla engordar y desprenderse, sentir el contacto del líquido frío de heladera, su espesor entremezclándose con las pestañas, la deliberada intransigencia del globo ocular frente a la sustancia que lo invade e irrita… Intransigentes somos en insistir aún mas con anteojos o lentes de contacto, protectores para la pantalla, mas gotas para ojos, la visita anual (mas o menos dilatada a piacere o poder) al oftalmólogo, con su prueba de fondo de ojo y otras torturas. Por algún motivo, somos celosos guardianes de nuestros ojos, de su integridad física, de lo que con ellos miramos y elegimos ver, de las imágenes que allí atesoramos. Queremos tener nuestro archivo único de imágenes particulares, placenteras; quisiéramos poder regalarlo como muestra de nuestro aprecio: si Van Gogh realmente hubiese apreciado a Gauguin le habría dado un ojo. Quisiéramos regalárnoslo como muestra de nuestro propio aprecio y no lo hacemos porque a la vez perderíamos lo más valioso que tenemos. Entonces los cuidamos y los alimentamos de buenas imágenes, y cuanto mucho, regalamos algo de aquellas a otros ojos hambrientos, pero siempre a cuentagotas, generalmente porque somos egoístas, fundamentalmente para no desvalorizar nuestro archivo propio. Y he aquí que repartimos pequeños émulos de golosinas caníbales.
RECETA CONTRA EL MAL DE OJO
1 Huevo de gallina, crudo
1 Vaso de cristal transparente, lleno hasta la mitad de agua
Procedimiento:
La persona a limpiar deberá quedarse en lo mínimo de ropa posible (es decir, en ropa interior) y echarse en una cama, boca arriba y con los ojos cerrados. Concentrate en pensamientos positivos, tomá el huevo y pasáselo por todo el cuerpo (sin romperlo), como si fuera una piedra, mientras rezas alguna oración o meditas. Rompé el huevo y vaciá su contenido en el vaso con agua: si aparecen hilillos, ramificaciones o burbujas; es que la persona tenía mal de ojo y la has limpiado. Hay que repetir el hechizo una vez por semana, hasta que la clara del huevo salga completamente transparente.
El ojo es, probablemente, una de las partes del cuerpo humano que más connotaciones simbólicas posee a través de los distintos credos y mitologías. Control, sabiduría, poder percepción; invariablemente para nuestra civilización occidental sigue siento aquel platónico espejo del alma, y nos miramos a los ojos para ser sinceros, y nos enamoramos a primera vista, que es mas romántico, y cerramos los ojos en señal de confianza. Corpóreo como es, el ojo abre las puertas del mundo al alma, abre las puertas del alma al mundo: el ojo es una frontera. Precioso tesoro, el ojo es una intersección.
viernes, marzo 17, 2006
"La rabia es la tinta de mi escritura"
PD.: También podrán encontrar La esquina es mi corazón (Santiago de Chile, Seix Barral, 1995) y Loco afán (Santiago de Chile, LOM, 1996).
martes, marzo 14, 2006
Presentación de Modos de lo extraño
Presentación de Modos de lo extraño (Mónica B. Cragnolini, comp., Buenos Aires, Santiago Arcos, 2005)
Miércoles 15 de Marzo a las 19 hrs.
Auditorio Jorge Luis Borges de la Biblioteca Nacional (Agüero 2502)
Modos de lo extraño es el resultado de una investigación colectiva. Los trece artículos reunidos en este volumen intentan indagar la "actualidad" de la filosofía nietzscheana en los debates contemporáneos sobre la alteridad y los modos alternativos de pensar la subjetividad. En diálogo con Deleuze, Heidegger, Merleau-Ponty, Cacciari, Agamben, Derrida y Toni Negri, los autores se proponen seguir las huellas del pensamiento posnitzscheano en torno a los conceptos de hospitalidad, comunidad y alteridad. En la presentación hablarán, además de Mónica B. Cragnolini, compiladora del volumen, Adrián Cangi y Alejandro Kaufmann.
jueves, marzo 09, 2006
Metamorfosis (Georges Bataille)
Animales salvajes. Con respecto a los animales salvajes, los sentimientos equívocos de los seres humanos son tal vez más ridículos que en ningún caso. Está la dignidad humana (aparentemente fuera de toda sospecha), pero no haría falta ir al zoológico: por ejemplo, cuando los animales ven aparecer la muchedumbre de niños seguidos por los papás-hombres y las mamás-mujeres. Parezca lo que parezca, el hábito no puede impedir que un hombre sepa que miente como un perro cuando habla de dignidad humana en medio de los animales. Pues en presencia de seres ilegales y básicamente libres (los únicos verdaderos outlaws) la más inquietante envidia sigue prevaleciendo sobre un estúpido sentimiento de superioridad práctica (envidia que se manifiesta entre los salvajes bajo la forma del tótem y que se disimula cómicamente bajo los sombreros de plumas de nuestras abuelas). Tantos animales en el mundo y todo lo que hemos perdido: la inocente crueldad, la opaca monstruosidad de los ojos, apenas distinguibles de las pequeñas burbujas que se forman en la superficie del barro, el horror unido a la vida como un árbol a la luz. Quedan las oficinas, los documentos de identidad, una existencia de sirvientas amargadas y, no obstante, una especie de locura estridente que en el curso de algunos extravíos linda con la metamorfosis.
Podemos definir la obsesión por la metamorfosis como una necesidad violenta, que se confunde además con cada una de nuestras necesidades animales impulsando a un hombre a desistir de repente de los gestos y las actitudes exigidos por la naturaleza humana: por ejemplo, un hombre entre otros, dentro de un departamento, se tira al suelo boca abajo y se pone a comer la papilla del perro. De modo que en cada hombre hay un animal encerrado en una cárcel, como un preso, y hay también una puerta, y si entreabrimos la puerta, el animal se abalanza hacia afuera como el preso que encuentra la salida; entonces, provisoriamente, el hombre cae muerto y el animal se comporta como animal, sin preocupación alguna por suscitar la admiración poética del muerto. En ese sentido se puede considerar al hombre como una cárcel de apariencia burocrática.1
1 El artículo "Metamorfosis" publicado en la revista Documents tenía tres partes, la primera, titulada Juegos abisinios, escrita por Marcel Griaule, la segunda, Fuera de sí, por Michel I.eiris, y la tercera era éste texto de Bataille (T.).
Fuente: Bataille, Georges, La conjuración sagrada. Ensayos 1929-1939, Buenos Aires, Adriana Hidalgo, 2003.
domingo, marzo 05, 2006
Presentación: Promesas naturales de Oliverio Coelho (La otra orilla, grupo Norma)
Acompañarán al autor Gustavo Ferreyra y Juan Becerra. Interpretación actoral: Analía Couceyro. Música de Axel Krygier.
Miércoles 8 de marzo a las 19:00. Auditorio. Entrada libre y gratuita.
Fragmento:
I – Los ilotas
A la madrugada, en silencio, Bernina armó un pequeño equipaje de mano con lo imprescindible. Mientras sus dos soberanos dormían en un rincón, retiró de un armario a Ungi y se dispuso a abandonar su hogar de adopción. Desde el umbral observó por última vez el escenario de la convivencia. En ese ámbito había pasado el último periodo de su vida. No recordaba un lapso temporal, pero por las variaciones de su propio cuerpo, por la profundidad de sus caprichos y por el derrame y la contaminación interior de las voces, sabía que había transcurrido quizás demasiado: el equivalente a una infancia, pero elevada y abstraída en la alquimia de la madurez.
Transitó calles desiertas. La luz susurrada del amanecer, la naturaleza inmóvil y como empedrada en las formas más bajas, emparejaba la extensión de fachadas y cuerpos recostados en banquinas de tierra roja.
En cuánto el sol despuntara y el tendal de cuerpos resurgiera e imantara el horizonte en una aleación de movimientos acéfalos, ella quedaría reducida y expuesta a cualquier depredación sensual. Cualquier provocación o falta de tacto delataría su travesura. Lo sabía y ya combinaba en la cabeza todo tipo de precauciones.
Poco después algunos ilotas fueron incorporándose e identificando su presencia con un brillo sobreexpuesto, como si sorbieran las imágenes y las compactaran en el universo diferido de las cosas deseadas. Bernina se sintió irreal. Ignoraba la naturaleza de su propia culpa y por prudencia, para no alentar persecuciones, se desvió. Casi no se detuvo a estudiar esas caras parpadeantes y amoratadas que intentaban comprender en la comisura del sueño el soplo totémico de la aparición.
Como prefería evitar el despertar inconmensurable de tantos ilotas, fue aproximándose a una zona muerta, a un intervalo virtual de la ciudad. Ahí la cantidad de cuerpos disminuía. En general eran niños desnudos yabroquelados unos a otros. Algunos estaban despiertos y reptaban hacia ella para olerle los pies e incorporarla a una futura emulsión onírica. Refunfuñaban y se rascaban, pero no colegían de una mujer un universo de riesgos lógicos. Veían en ella una cosa originaria, una muñeca orgánica y ambulante, pero con el detalle inquietante de otro olor, otro origen. [...]
El autor: Oliverio Coelho nació en Buenos Aires en 1977. Publicó la nouvelle La víctima y los sueños (2002), y las novelas Tierra de vigilia (2000), Los invertebrables (2003) y Borneo (2004). Ha colaborado en distintos medios, entre ellos, La Nación y Perfil. Promesas naturales es el último libro de la trilogía futurista iniciada con Los invertebrables y Borneo.
Blog del autor: Conejillo de indiasjueves, marzo 02, 2006
Golosinas de esta semana...
Se estrenan esta semana en la pantalla grande:
No dudés (y salí con vestidos floreados):
"Capote" de Miller Bennett. Dicen que con una actuación muy lograda de Philip Seymour Hoffman (antes en "Perfume de mujer", "Magnolia" y varios otras con grandes actuaciones en todas) en el rol del escritor norteamericano, en su primer protagónico y como candidato indiscutido para el Oscar del próximo domingo.
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/subnotas/1904-661-2006-03-02.html
Dos documentales:
"La historia del camello que llora" de Byambasuren Davaa, Luigi Falorni.
Sinopsis: "Primavera en el desierto de Gobi, sur de Mongolia. Una familia de pastores nómadas asiste los nacimientos de su manada de camellos. Una de las hembras tiene un parto dificultoso, y con la ayuda de ellos, nace una rara cría blanca. La camello madre, perturbada por el largo y doloroso parto, la rechaza, negándole la lactancia y su amor maternal. Las esperanzas de supervivencia para el pequeño camello parecen esfumarse, como último recurso los pastores buscan a un músico de un poblado distante, quien puede ejecutar un antiguo ritual. Algunas leyendas pueden ser reales…"
"Cándido López – Los campos de batalla" de José Luis Garcia. Director de larga trayectoria como director de fotografía que retoma las consecuencias de la guerra de la Triple Alianza contra Paraguay, a partir de los cuadros de Cándido López. Sale con pocas copias, pero búsquela, esta es la que no hay que dudar de la semana.
(en el Malba también hay: Pelea de John Ford vs. Howard Hawks; y sigue "Río Arriba" que todos vieron como fiesta de reencuentro entre mochileros de viaje al norte, pero dicen que es mala).
En la Lugones hay.
Dudá ( y mirate una de Hitchcock en casa) con:
"Lifting de corazón" de Eliseo Subiela. El affair de un cirujano plástico con su asistente personal, y el de su mujer con su terapeuta. "Llena de lugares comunes" (dijo Catalina en Telenoche).
"Destino final" de James Wong. Otra más de la saga que le escapa a la muerte, y no pienso ir a ver para no morir en el intento. Recuerdo que de la primera, lo único bueno fue ver el backstage donde mostraban como el colectivo que chocaba a un joven tenía un colchón en el frente. Pero, Javi dijo en casa "Uy!, tenemos que ir". Y Javi no le pifia con las de acción.
Para ver los horarios y carteleras de todos los estrenos presione aquí.
lunes, febrero 27, 2006
AZT (sobre Un año sin amor de Pablo Pérez)
En Un año sin amor, el SIDA funciona como una avalancha destructiva que se mueve de adentro hacia afuera, un virus que poco a poco va tomando no sólo el cuerpo sino el alma del protagonista. El cuerpo se va fragmentando desde adentro: la enfermedad carcome, corroe, se esparce como una niebla sobre los órganos y los va agujereando, los va mordiendo. A esta fragmentación interior se le oponen dos fragmentaciones exteriores: el diario que escribe Pablo para sobrellevar la enfermedad (la estructura del libro) y la dieta a la que se somete para aplacar el dolor, para crear anticuerpos. Ambos recursos (el diario y la dieta) funcionan como instrumentos para alejar la muerte tan próxima, esa muerte que también lo acecha desde su interior y que, paradójicamente, anuncia el final del dolor.
Ahora bien, frente a esa única salida que sólo le es posible aplazarla pero no evadirla, Pablo recurre a un dolor que se opone al que produce el SIDA: el sexo y el amor serán este dolor gozoso que le permitirán soportar al otro. El sadomasoquismo y el abandono, un palo de policía por el culo y un llamado que no llega, una quemadura de cigarrillo y noches de placer en un cine porno para acabar tirado en la cama con una tos espantosa. Si Pablo goza con el dolor que sus amigos SM le provocan es porque es un dolor controlado tanto por él como por el otro: el otro puede detenerse si lo ve sufrir y no gozar, él puede pedir que se detengan si no le gusta. Un dolor controlado y ligado al sexo (el sexo frente a la enfermedad, el goce frente al padecimiento) frente al dolor desmesurado que provoca el SIDA.
La forma para controlar ese dolor serán la escritura y la dieta: la escritura como una forma de objetivar su dolor, de limitarlo de explicarlo y a su vez, ser otro en la escritura misma; la dieta como una forma de cuidar su cuerpo, de atacar por zonas ya sea con pastillas, con homeopatía o con yuyos diversos (y sin embargo el AZT no funciona de la misma forma que los remedios naturales).
A través del diario de Pablo, leemos una suerte de diagnóstico del SIDA, una educación sentimental con sus altibajos correspondientes, una colección de fantasías sexuales y de parejas frustradas y, por si esto fuera poco, las peripecias de un hombre que sólo busca un poco de amor y algo de alivio frente a la muerte que se le aproxima desde afuera y que emerge desde adentro.
Fuentes: Pérez, Pablo, Un año sin amor, Buenos Aires, Libros Perfil, 1998.
PD.: Les dejo un link a Link: Enfermedad y cultura: política del monstruo.
domingo, febrero 26, 2006
Prometido es deuda
"Las palabras azules" les deja en Golosina Raddio!, algunos poemas de Marosa di Giorgio
recitados por ella misma, extraidos de su libro "La flor del lis" (Ed.El cuenco de Plata, 2004).
(escuchar apretando el nombre del poema, en el reproductor que está a la izquierda de su pantalla)
sábado, febrero 25, 2006
¿Salir del Super?
Rescato principalmente dos discusiones que creo se vienen susurrando en todos los pasillos, o en cuanta cena intelectualoide haya, pero no se discute demasiado en este ámbito (revisteril o bloggero). La primera es acerca del populismo chavista enfrentado a la nueva política del movimiento zapatista y está a cargo de Raúl J. Cerdeiras.
La otra, en la que me quiero detener, ya que expresa lo que pienso desde hace tiempo mucho mejor de lo que yo podría plantearlo, es acerca de la “banalidad poética” de la mayoría de la poesía de la década pasada y la actual. Esta nota, firmada por Alejandra Varela realiza un análisis de las voces predominantes de la Nueva Poesía Argentina (si el rotulo es de ella, es lo único que refuto) y en él señala que la década del 90’ (tomando como ejemplos a Gambarotta, Cucurto y Belleza y Felicidad) se basa en una autorreferencialidad desmedida (basada en amiguismos sin posibles discusiones de estéticas o poéticas) y en un uso vacío del lenguaje banal o cotidiano. Cito: “No es que la voz poética de cuenta del vacío posmoderno, sino que el sujeto poético no puede vivir, no puede atravesar la experiencia, no puede ponerle el cuerpo al acontecimiento”; “El problema de fondo es que esto se traduce en una escritura donde la vida y la palabra carecen de autocrítica. Ese micro mundo de elogios repartidos lleva a convertir la onda, ese estilo de personalidad, a veces actuando para la tribuna, en un modo de escritura”.
Por fuera de esta revista pero aún más insertado en el campo poético, Walter Cassara, viene planteando esta discusión hace ya algún tiempo sin demasiados oídos que la discutan. ¿Usted, señora, que piensa?.
miércoles, febrero 22, 2006
It's only rock'n'roll (sobre los Rolling Stones en Argentina)
Ahora que somos todos stones, me sorprendió leer este pequeño artículo (a pesar de su título exagerado) que deja de lado el fanatismo e intenta ver la venida de los Rolling Stones desde otro punto de vista.
La música y la sociología
Por Pablo Alabarces
De chiquito me gustaban Los Beatles. De grande me siguieron gustando. Algún periodista con inventiva sostuvo que la diferencia era que Los Beatles querían “tener la mano” de las chicas, mientras que los Stones querían metérsela. Capaz que fue por eso: lo cierto es que mi corazoncito pop y mis timideces me dejaron por décadas del lado de acá del fanatismo estón, aunque aún atesore un simple de vinilo con Satisfaction y tenga, en vinilo y en compact, Beggars’ Banquet, que me vuela la cabeza. Hasta que un día, más por Dylan que por ellos, peregriné a River. Era la época de Bridges to Babylon, y seguramente ya había muy poca novedad musical –inventiva, tensión por lo nuevo y lo transgresor, audacia y creatividad– y mucho ritual: la celebración de un encuentro con públicos renovados por generaciones y la vez permanentes, la constatación de la sobrevivencia al exceso y al desenfreno. Para ser sinceros, encontré poca música y mucho espectáculo: magnífico, profesional, ampuloso. Seamos malvados: ideal para una playa carioca. Encontré que todo el exceso, la desmesura y el desborde vital, aquel que había inventado al rock como cultura y a los Rolling como icono, se había transformado en puesta en escena. Que el único desborde era de pantallas, kilovatios y fuegos de artificio. Y dinero, claro, qué duda cabe.
Ahí se acaba la música y empieza la sociología. La descendencia rolinga en la música argentina apenas puede esgrimir cierta repetición estandarizada con pocos hallazgos. Pero la subcultura rolinga, por el contrario, nunca me dejará de fascinar. Porque se hace cuerpo en un mito –el que habla de las marcas en la cara de Richards y de las muescas en la culata de Jagger– para perseverar como imaginariamente irreverente, porque la irreverencia todavía es un dato necesario. Ahí hay una clave que explica los peregrinajes a River. Aunque –volvamos a ser malvados– la irreverencia se disipe frente a los precios de las entradas y al cordón policial que les impide siquiera pisar el barrio. Y los rolingas, disciplinados, no pisan el pastito.
Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/subnotas/63478-20898-2006-02-22.html
domingo, febrero 19, 2006
Golosina Raddio!
Siiiiiii!. Aqui mesmooo!. Después de horas de configuración este sitio tiene su radiecita!.
¿Donde?, acá, a la izquierda. Por el momento hay temas de un amigo de la casa: el Sr. Nick Drake.
Y también prometo los Domingos por la noche subir voces de poetas y narradores leyendo sus propios textos. En un programa que he decidido llamar: "Las palabras azules".
Dejennos una palabritas de como se escucha!, y a disfrutarlo!.
miércoles, febrero 15, 2006
No matar la palabra, no dejarse matar por ella
lunes, febrero 13, 2006
fin-de-se-ma-na
Viernes. Escucho el nuevo de cd de Sabina que me prestó Caro. Como todos los anteriores chorrea melancolía. A veces una hermosa melancolía otras una melancolía redundante.
Este, además, sabe a despedida.
Dos horas después – J. Sabina (Alivio de luto)
La tarde consumió su luego fatuo
sin carne, sin pecado, sin quizás
la noche se agavilla como un ave
a punto de emigrar.
Y el mundo es un hervor de caracolas
ayunas de pimienta, risa y sal,
y el sol es una lágrima en un ojo
que no sabe llorar.
Tu espalda es el ocaso de septiembre,
un mapa sin revés ni marcha atrás,
una gota de orujo acostumbrada
al desdén de la mar.
Y al cabo el calendario y sus ujieres
disecando el oficio de soñar
y la espuela en la tasca de la esquina
y el vicio de olvidar.
Por el renglón del corazón
cada mañana descarrila un tren.
Y al terminar vuelta a empezar
dos horas después de amanecer.
Tiene la vida un lánguido argumento
que no se acaba nunca de aprender,
sabe a licor y a luna despeinada
que no quita la sed.
La noche ha consumido sus botellas
dejándose un jirón en la pared.
Han pasado los días como hojas
de libros sin leer.
Sábado. Recital de Spinetta. La gente llenó los bosques de Palermo como si estuvieran ahorcando a Bush. Al flaco le ví solo un codo, y puedo afirmar, que lo sigue teniendo flaco. Solo una frase de un borracho charlatán quedó zumbando en mi oreja:
“¿¡Cuánto vamo’ a tene’ que esperar pa otro mostro como vo’, flacoo!?"
Domingo. La flia. se fue al pasear al Tigre. Me quedó en casa internado entre estudio y películas. Comentario sobre “El topo” de Alejandro Jodorowsky:
“El topo” de Alejandro Jodoroswsky narra una historia en dos partes. Ambas secciones cuentan la búsqueda espiritual de un mismo cuerpo. En la primera parte ese cuerpo está encarnado en un pistolero en búsqueda de si mismo y su misión. Quien en un primer momento lleva la carga de ser padre y repartir justicia, y luego, la carga de dos mujeres que acechan su destino y cuatro maestros pistoleros a quién debe vencer. Un cuerpo trágico, sin salvación, hundido en el más profundo conflicto espiritual.
A través de planos muy elaborados y elipsis entrelazadas; y bajo una fuerte influencia de escenarios pasolinescos (también de sexualidad mítica) indaga en una constante reflexión teológica, alquímica y metafísica. Influenciado también por los freaks fellinescos, crea personajes rabellianos cargados con una fuerte impronta teatral, que no decaen en sus excelentens interpretaciones en ninguna escena.
En la segunda parte, este cuerpo perdido, encuentra su misión. Renace en una caverna desde la cual debe brotar como un topo para lograr abrir un puente, entre un pueblo y los deformes incestuosos que anidan en la caverna. Pero el pueblo está minado por los peores pecados del ser humano. El poder, la religión y el sexo brotan por todas partes, dejándole al topo y su amante (una petisa que cuidó de él en su nuevo nacimiento) la tarea de mendigar, humillarse o recurrir a perfomances de teatro callejero para reunir el dinero necesario para lograr su objetivo. Pero, cuando todo parece estar encaminado el topo se encuentra con otra carga. Su hijo, su discípulo, vuelve para enfrentarlo.
¿Puede el hijo enfrentar a su padre?. ¿Tolera la sociedad la libertad de los topos?.
Ni pienso contárselo.
martes, febrero 07, 2006
Dietético (Sobre El maquinista de Brad Anderson)
El maquinista es una película regular (¡le doy tres quintines!). La trama es rebuscada (o ¿re-buscada?) y efectista y copia los ya típicos recursos "locos", al estilo: "personaje-que-aparece-pero-no-existe" (véase Una mente brillante, El club de la pelea, Identidades, etc.) y "final-no-esperado-que-me-sorprende" (véase Sexto sentido, Los otros, etc.) Digo, si alguna vez están en sus respectivos video-clubes y les llama la atención esta película, tengan en cuenta que se van a encontrar con un refrito de otras películas que por lejos le pasan el trapo.
Ahora bien hay algo que se puede rescatar de esta película: el estado físico que logró Christian Bale para hacer a Trevor Reznik. Aparte de que me parece un buen actor (¿cómo olvidar al yuppie asesino de Psicópata americano?), el personaje que hace en la peli parece salido de un campo de concentración. Esta película vale solamente por el hecho de ver a Christian Bale famélico: las costillas pegadas a la piel, sobresaliendo asquerosamente; el vientre contraído; la cara chupada; las cuencas de los ojos hundidas, absorbiendo la mirada. Lástima que Bale no haya usado su resistencia física para hacer una película decente.
sábado, febrero 04, 2006
Link a link...
La lectura más lúcida que leí en los últimos tiempos sobre los últimos tiempos:
http://linkillo.blogspot.com/2006/01/pasado-y-futuro.html








