domingo, mayo 27, 2012

La sinagoga de los iconoclastas (J. R. Wilcock) (Nota final e índice)

NOTA: Casi todos los detalles aquí mencionados relativos a Babson, Lawson y Hörbiger están sacados de la colección de Martin Gardner In the Name of Science(Dover); de la misma fuente proceden Littlefield, Carroll, Kinnaman, Piazzi-Smyth, Lust y los defensores de la tierra vacía. Carlo Olgiati es el bisabuelo del autor. Armando Aprile se llama en realidad como un conocido editor de libros de pedagogía. El director Ll. Riber no debe ser confundido con el homónimo poeta de Mallorca.

INDICE
Evocación por Ruggero Guarirá
I. José Valdés y Prom
II. Jules Flamart
III. Aaron Rosenblum
IV. Charles Wentworth Littlefield
V. Aram Kugiungian
VI. Theodor Gheorghescu
VII. Aurelianus Götze
VIII. Roger Babson
IX. Klaus Nachtknecht
X. Absalon Amet
XI. Carlo Olgiati
XII. Antoine Amédée Bélouin
XIII. Armando Aprile
XIV. Franz Piet Vredjuik
XV. Charles Carroll
XVI. Charles Piazzi-Smyth
XVII. Alfred Attendu
XVIII. John O. Kinnaman
XIX. Henrik Lorgion
XX. André Lebran
XXI. Hans Hörbiger
XXII. A. de Paniagua
XXIII. Benedict Lust
XXIV. Henry Bucher
XXV. Luis Fuentecilla Herrera
XXVI. Morley Martin
XXVII. Yves de Lalande
XXVIII. Sócrates Scholfield
XXIX. Philip Baumberg
XXX. Symmes, Teed, Gardner
XXXI. Niklaus Odelius
XXXII. Llorenç Riber
XXXIII. Alfred William Lawson
XXXIV. Jesús Pica Planas
XXXV. Félicien Raegge
Nota final

sábado, mayo 26, 2012

Acreditando en Tancredo


La hipótesis de Walter Benjamin según la cual el capitalismo es en verdad una religión –y la más feroz e implacable que haya existido nunca, pues no conoce redención ni tregua– hay que tomarla al pie de la letra. La Banca, con sus grises funcionarios y expertos, ha ocupado el lugar que dejaron la Iglesia y sus sacerdotes. Al gobernar el crédito, lo que manipula y gestiona es la fe: la escasa e incierta confianza que nuestro tiempo tiene aún en sí mismo.
El artículo "El futuro" de Giorgio Agamben, sigue acá.
Visto en Linkillo.

PD.: Busco "Acreditando en Tancredo" de Perlongher y no lo encuentro en la web (bah, lo encunetro en un pdf, es decir, no en html; poco rastreable). Un desperdicio... Tendré que tomarme el trabajo...

jueves, mayo 24, 2012

¿La adicción del pop a su propio pasado?



Madonna reversionando la Madonna de los 80 es la adicción del pop a su propio pasado.

lunes, mayo 21, 2012

Cascabel (I-II) (Quique Alcatena)

En los 80, el gran dibujante-historietista Quique Alcatena publicaba en la revista Anteojito la serie por entregas, Cascabel. En esa serie ya aparece condensado su imaginario: en mundos que cruzan lo maravilloso, lo mítico y lo legendario, se despliegan aventuras y viajes cuyos protagonistas suelen ser héroes mínimos y existencialistas, villanos metafísicos y misteriosos, y ayudantes pícaros y livianos. Además del imaginario-Alcatena, en Cascabel, también nos deleita el trazo minucioso y abigarrado, su particular uso de las viñetas y la cita a otras tradiciones del dibujo y el arte. Empiezo con las primeras páginas de la primera aventura de Cascabel. Obviamente, va por entregas. Disfruten!


domingo, mayo 20, 2012

Hay sangre (sobre Sangre en el ojo de Lina Meruane)


La última novela de Lina Meruane se llama Sangre en el ojo (Eterna Cadencia, 2012). Sin embargo, cuando leemos algunas reseñas y gacetillas, podemos encontrarnos con un pequeño desliz, un resquicio que altera el título: “La” sangre en el ojo. ¿Qué significa ese artículo, ese determinante que se cuela cambiándole el título a la novela de Lina? En ese artículo que se acopla tal vez haya una intención de aferrar algo, de determinar algo que en la novela de Lina, que en el ojo de la otra Lina, se desborda. Ese algo es sangre y sangre, así sin artículo, es líquido que se esparce, que mancha, que vuelve turbia la mirada.
Como en los cuentos de Silvina Ocampo, en Sangre en el ojo, una frase del acervo popular se vuelve real: Lina, la protagonista de la novela, efectivamente tiene sangre en el ojo. Lo que en el discurso social tiene un sentido metafórico y cristalizado (aquel que “tiene sangre en el ojo” es aquel que tiene rencor), en el discurso literario es el punto de arranque de la máquina narrativa (¿qué pasaría si alguien tuviera realmente sangre en el ojo?). La elección de la primera persona para la narración es, en este sentido, fundamental. Como lectores vemos a través de los ojos ensangrentados de Lina, vamos perdiendo las cosas progresivamente; percibimos los contornos de su Ignacio, de su madre, de su doctor; se nos confundes los sitios que antes resultaban conocidos. Lina escribe esta especie de diario-carta y nosotros, como lectores, espiamos su intimidad, nos metemos en su sangre que no es sólo sangre como fluido, sino sangre familiar (y ahí está la insoportable relación entre Lina y su madre) y sangre de amor (y ahí está la apasionada y tensa relación entre Lina e Ignacio). En todo caso, la escritura intimista, que en otras novelas podría ser sólo recurso arbitrario, en Sangre en el ojo se vuelve necesaria para meternos en el cuerpo de Lina, en el pathos de esta mujer que se enceguece cada vez más a lo largo del relato.
En otro punto, la nueva novela de Meruane es, como lo era Las infantas, la recuperación de lo siniestro, una revelación del lado oscuro de lo familiar. A partir de que Lina nota cómo las venas de sus ojos estallan y su vista se nubla, la realidad que la circunda comienza a volverse aguda, hiriente, filosa. Justamente, para expresar esta realidad siniestra desde la perspectiva de una narración autobiográfica, Lina Meruane despliega ese estilo poético que ya había mostrado en sus anteriores novelas: una escritura que dosifica asociación metafórica, regodeo en la precisión poética de la frase corta y musicalidad para hacer que lo de siempre sea un poco más extraño que de costumbre. Vaya como ejemplo: “Se me lanzó al cuello, mi madre. Era una medusa, un aguaviva, un flagelo de mar, un organismo de cuerpo gelatinoso y tentáculos que causan urticaria. No había cómo despegarla. Su cuerpo se contraía como si sollozara y despedía un concentrado cien por ciento letal. Intoxicada por el veneno materno tendría que haber sufrido un vahído, caer desmayada, yo.”  Hay, así, una escritura que presenta la mirada ensangrentada donde la realidad se enturbia frente aquella mirada que antes veía, o creía ver, con cierta claridad.

jueves, mayo 17, 2012

Letra y línea


Fernando Calvi se pasa con sus reseñas ilustradas, abre la puerta para que entre el aire fresco en género tan remanido, tan esquemático. Se trata del dibujo y la letra en una sutil combinación, sin pesados juicios, ni  comentarios eruditos. Por ejemplo, Calvi ilustra Game of thrones y para hacerlo se desvía de las intrigas palaciegas y se queda con el huargo, ese lobo invernal que se sale del blasón para sugerir una forma de vida leal y violenta, salvaje y taciturna. 
El pueblo ansía más reseñas ilustradas. 
Pueden ver otras acá.

martes, mayo 15, 2012

Nal

El trasero se llama culo; trasero es más bien literario. Pero culo designa también en el campo la zona sexual de la mujer, y el verbo culear al coito normal. El juego de cartas llamado en Alemania Negro Pedro [juego del tizne, juego de Florentini; N. del T.] se llama aquí culo sucio. En Catamarca y seguramente también en otras provincias norteñas, el resto de vino en el vaso se llama culito, de aquí la expresión corte el culito, ¡bébaselo todo! Culón, culona son individuos con traseros voluminosos. Limpiarse el culo con... es una forma de expresión que indica desdén. 
Otras palabras para designar el trasero son: bombo, culata, mortero, popa, tablero, traste, panaro y panarino, es probable que sean especialmente lunfardos. [Efectivamente son voces lunfardas con excepción de traste, antiguo vocablo español de mediados del siglo XV, pero que en la acepción de 'nalgas' es americanismo, y figuran todas ellas en Villamayor, El lenguaje del bajo fondo, pp. 101, 105, 110 y 119; N. del C.]. 
Las asentaderas como tales se llaman nalgas, de aquí, nalgudo, con trasero robusto. 
El trasero y especialmente el ano se llama vulgarmente de manera familiar el siete, de modo que tenemos aquí un nuevo aporte a la popularidad del siete (compárese la gran siete en lugar de la gran puta, una imprecación muy frecuente). Muy seguido se escucha es una gran siete (es una gran puta). La palabra siete es tan ominosamente popular, que se la evita. A una fábrica de cigarrillos le ha sucedido algo original. El 7 de abril de 1912 tuvo lugar en Buenos Aires, por primera vez, la elección de los diputados nacionales de acuerdo con un sistema creado por el presidente de entonces, Sáenz Peña, por el cual todo ciudadano está obligado a emitir su voto. En conmemoración de ese día, políticamente importante, a comienzos de 1914 una fábrica de tabaco llevó al comercio una marca de cigarrillos, la cual se llamaba sencillamente "7", y mostraba esta cifra blanca en un disco rojo sobre el envase. No había pasado mucho tiempo, cuando apareció bajo la cifra el agregado "de abril 1912", ¡para que se supiera que el "7" se refería a la fecha histórica y no al trasero! Ocasionalmente siete, en el sentido de ano, también se encuentra en la literatura popular, así por ejemplo, se dice en Vaillant (El gaucho Juan Acero, p. 20, Montevideo, escrito en 1885) de los soldados que son maltratados en el servicio militar: "hay cristiano, se lo juro, que hasta el... siete lleva afuera." En Buenos Aires el conocido cómico Parravicini compuso un monólogo, que también fue impreso (1916) y que expone una especie de panorama general acerca del siete en los diferentes pueblos, pero que está entremezclado de continuo con pensamientos de doble sentido sobre la significación del siete (¡cómo trasero!) y de sucesos políticos. Un chiste malicioso, que alude al doble sentido de siete como cifra y como trasero, es el siguiente: ¡Hay que afeitarse el siete —pausa prolongada— para farrear el ocho! O bien, más categóricamente: ¡Aféitese el siete, pues mañana es domingo ocho! (de cualquier mes, pues en domingo las barberías están cerradas todo el día). Para la manera de expresarse hijo de siete leches, véase nota 8. 
De manera original las arrugas del ano provocan la atención del pueblo. [En lunfardo escarapela, símil con la 'divisa compuesta de cintas cosidas y fruncidas alrededor de un punto'; de los pederastas pasivos se dice que tienen la escarapela borrada; N. del C.]. De tal modo, en un voluminoso libro de Ricardo Hernández {Leyendas del Uruguay, página 256, Montevideo, 1918) se le pregunta a alguien: ¿cuántos repliegues tiene cierta parte del cuerpo humano que no es decente nombrar? En estas circunstancias puedo dar la respuesta: cincuenta y tres. Tal me lo aseguró una criolla algo entrada en años, como creencia usual popular. Por qué se trae a colación precisamente la cifra cincuenta y tres es absolutamente enigmático. ¿Será que intervienen aquí imágenes medievales relativas al tratamiento de la hemorroides? 
Un término muy ordinario para el ano es ojete, derivado de ojo. También se escucha ocasionalmente, en giro festivo, la forma ojo ciego. En las provincias del Oeste se usa mucho boquera (compárese boquera en los diccionarios). En el Norte, por influencia kitshua, upite. [Véase además en la división Cuentos comentario Nº 2]. En el lunfardo de Buenos Aires están en boga varias palabras: aro, buraco, caño de la verdura, hortelano, orto (seguramente abreviación del anterior), ortopédico (expresión jocosa de hortelano) [?], olele (de oler), ribete, rosca, de aquí rosquete (muy frecuente entregar el rosquete, morir), upingo (seguramente modificación de upite, véase comentario N° 2 de la división Cuentos), yerete (y = g francesa). [Todas estas voces mencionadas para designar al ano, con excepción de ribete, se encuentran en Villamayor, El lenguaje del bajo fondo, pp. 37, 44, 88, 103, 115, 116, 123, 124 y 125; N. del C.]. 
Los llamados lameculos (adulones) son denominados aquí oledores. [También como variantes olfativo y su derivación inusitada olfaturista, generalizadas popularmente a través del apócope olfa 'servil, rastrero'; N. del C.]. 
Lehman-Nitsche, Robert (1981 [1923]): Textos eróticos del Río de la Plata, Buenos Aires, Librería Clásica, pp. 286-289. 

sábado, mayo 12, 2012

Volver


Visto en el blog de Diego Parés, de quien todavía debo un comentario por su Sr. y Sra. Rispo.

jueves, mayo 10, 2012

Pulpos

Vivimos en una época en la que se nos invita a definir nuestra identidad a partir de los productos que elegimos consumir. Lo que ridiculamente nos venden como un ejercicio existencial de libre albedrío, dentro del cual tenemos la radiante autonomía para decidir si vamos a lavar nuestro cabello con un producto de L’Oreal o con uno de Pantene, si vamos a comenzar nuestro día alimentándonos con unas hojuelas azucaradas de Nestle o con un Corn Pops de Kelloggs, o incluso para elegir si celebraremos nuestra decadencia gastronómica asistiendo al KFC o al Pizza Hut, lo cierto es que esta virtual libertad está acotada a la colosal gama de productos que derraman en el mercado solo diez grandes compañías.
El post sobre cómo nuestro consumo está tranquilamente bajo control sigue acá. 
Visto en Pijama Surf.

martes, mayo 08, 2012

Voy

domingo, mayo 06, 2012

La sinagoga de los iconoclastas (J. R. Wilcock) (XXXV)

FELICIEN RAEGGE 

Yendo por las calles desiertas de Ginebra, Félicien Raegge tuvo la intuición de la naturaleza invertible del tiempo; le proporcionó la clave una frase de Helvetius, que no tenía nada de original: «Los antiguos somos nosotros.» Que por tácita convención casi todos los pensadores y estudiosos estuvieran de acuerdo en llamar antiguos a los primeros hombres —paleóntropos a los primerísimos— y nuevos a los polvorientos y decrépitos contemporáneos, quería decir obviamente una cosa: que el tiempo de la tierra, o sea el tiempo de la raza humana, corre al revés de cómo pretende hacer creer la lengua popular. O sea, del presente al pasado, del futuro al presenté. 
El inglés Dunn, el español Unamuno, el bohemio Kerça, ya habían insinuado dicha inversión: Unamuno, para limitarse a sacar de ella una buena metáfora en un soneto; Kerça, una comedia que comienza por el final y acaba con el comienzo; Dunn, la idea por otra parte implícita en la oniromancia de que los sueños son en realidad recuerdos de un futuro ya sucedido. Sobre dicho tema el pensador inglés había escrito también un tratado, que recogió amplio consenso pero nunca acabó de convencer plenamente a nadie de que el auténtico destino de cada hombre es el de llegar a niño, que los días del sabio corren hacia la ignorancia y que siendo los llamados recuerdos del pasado solamente un sueño, el único y auténtico sueño, no podemos en absoluto saber quiénes somos, ni cuándo hemos nacido porque aún no hemos nacido. 
Estos y otros especuladores que se han aproximado al tema, sólo lo han rozado, podríamos decir, para alejarse inmediatamente después, preocupados por la escasa transitabilidad de sus consecuencias; o bien se han adentrado dentro de él como alguien que se aventura por un pantano, completamente unido por cuerdas y cabrestantes a la tierra firme, de modo que se pueda retirar en el momento oportuno. Nadie que haya escrito un ensayo o un libro de ese tipo lo ha escrito con la sincera convicción de estar borrando un texto que lleva siglos de vida, con el único objetivo de hacerlo desaparecer finalmente del todo de la circulación y encontrarse a sí mismo unos meses más joven y con un poco menos de experiencia que antes. Como sucedería si el tiempo corriera al revés. Este fue, en cambio, el mérito de Raegge: el de aceptar hasta el fondo las consecuencias de la propia teoría, y vivir de acuerdo con sus implicaciones. 
No se hace teoría sin voluntad de comunicarla. Humano, simplemente humano, también Félicien Raegge compuso su libro, previsiblemente titulado La flèche du temps, menos previsiblemente impreso en Grenoble en 1934. Consciente, sin embargo, conviene insistir, de estar derrocando de manera irrevocable la mejor explicación existente hasta aquel día del carácter retrógrado del tiempo. Le reconfortaba, insinúa, la idea de que todas las ideas están destinadas a desaparecer: basta esperar el momento de su aparición; un instante después, en el flujo retrocediente de los siglos, la idea se esfuma. El hombre se convierte realmente en antiguo, alcanza estadios de magia banal, y finalmente un día se descubre mudo, tal vez balbuceante. 
La inversión del tiempo lleva casi fatalmente a una especie de determinismo: si el sueño de lo que llamamos pasado es un sueño auténtico, mucho de lo que sucederá ya es sabido: saldrán de las veintitrés heridas de un cadáver en el foro de Pompeyo las espadas de unos famosos conjurados, y hablando latín al revés conversarán el muerto y Cicerón. Sucederán otros hechos todavía más determinados: puesto que ahora existen las tragedias de Shakespeare, un día en Londres un hombre cada vez más desconocido deberá abolirías, una a una, del final al comienzo, con la pluma; después de lo cual el teatro será un arte diferente, mucho más pobre. Y otro día, todavía lejano, alguien se alzará de la tumba de Teodorico, y vivirá un tiempo como rey de Italia, hasta que no la habrá conquistado (perdido). 
De estos ejemplos y muchos otros semejantes está hecho el libro de Raegge. Un libro coherente, un libro honesto: sobre el futuro no tiene mucho que decir, siendo el futuro la inmensa masa ignota de lo que ya ha sucedido, que el presente borra como una esponja. Cuando la esponja llegue al pasado, también éste será borrado. El destino último del hombre es la perfección primigenia, al balbuceo estúpido y auroral de la creación. Hacia el final de su libro, el autor no deja de advertir que el hecho de invertir la flecha del tiempo no añade ni quita nada al universo temporal, tal como lo conocemos y percibimos. Como después escribió (como ya había escrito) Wittgenstein: «Llamadlo un sueño, no cambia nada.»

sábado, mayo 05, 2012

Presentación Mancilla nº2


Los invitamos a la presentación de MANCILLA #2

El sábado 5 de mayo a las 19.30 en LA USINA, Humahuaca 4247 (entre Gascón y Palestina)

Debaten sobre el canon: 
Sergio Raimondi
Alejandro Rubio
María Stegmayer
Damián Tabarovsky

Tocan sus canciones subliminales: 
Los Pimpollos + Choque de copas + Venta de ejemplares


Escriben en este número:

Bahía Blanca
Guillermo David, Violeta Kesselman, Alejandro Rubio

¿Vive la contracultura?
Claudio Iglesias, Carlos Gradín, Nicolás Maidana, Pablo Gasloli, Florencia Qualina, Pablo Farrés

En aduana
Diedrich Diederichsen

Constantes con variaciones
Florencia Minici, Silvio Lang, Rocco Carbone, Leonardo Eiff, Cecilia Abdo Ferez, Mariano Molina, Diego Tatián, Juan Laxagueborde, Fermín Álvarez Ruiz, Maximiliano Cosentino

Epílogos
Osvaldo Baigorria, César Aira

Entrevistas a Daniel Melero y Fermín Rodríguez.

Los esperamos,

Revista MANCILLA 
Pablo Gasloli, Juan Laxagueborde, Nicolás Maidana, Martina Masera Lew, Florencia Minici, Carla Muccillo.

jueves, mayo 03, 2012

Voy

Sobre el bolsillo de Sabina, el egocentrismo cool de Birmajer y la circulación del conocimiento


Acá, se puede escuchar un debate entre Beatriz Busaniche y Marcelo Birmajer en torno de regalías, p2p, propiedad intelectual y libre circulación del conocimiento. Lo interesante son los argumentos, las excepciones educativas que no llegan y cómo se reparte la torta...
Y los ejemplos didácticos de Birmajer, sí.

martes, mayo 01, 2012

¡Ladrones!

Hoy se cumplen tres años. 
La mañana era fría y húmeda; los rayos de sol no se atrevían a cruzar la densa niebla que enturbiaba la atmósfera. 
El aspecto amenazador de un invierno de miserias, turbaba la paz en aquella choza desconsolada, donde en un lecho de paja dormían hacinados una madre, a quien la muerte había robado el esposo, y cinco niños, más hambrientos que inocentes; abandonados al azar por una sociedad injusta, sin pan y sin esperanzas, en los embates de la lucha por la vida. 
Su padre había muerto hacía poco tiempo en la cárcel; habían transcurrido apenas dos semanas. su amo lo había llamado un día y lo había amonestado por su espíritu revolucionario. 
–¡Eres un haragán –le dijo,– y pretendes convertir a los demás en haraganes como tú! 
–¡Mentís!– le respondió el obrero. si hay haraganes en el mundo, sois vosotros, los que vivís en una degradante molicie, sin haber manejado jamás una herramienta. y más aún que haraganes sois unos...
"Ladrones" iba a agregar, quizás, cuando una sonora bofetada lo interrumpió. 
La crónica de José Ingenieros, "El amanecer de un primero de mayo" (1896), sigue acá, en el libro a libre disposición: Historia del primero de mayo (Editorial Terramar, 2011). Más libros gratuitos, políticos, anarquistas en Utopía Libertaria.

lunes, abril 30, 2012

Badiou en la UNSAM


Más info, acá. Y en octubre, se viene Rancière... Qué figuritas, che!

viernes, abril 27, 2012

Slavoj Zizek presenta...



Acá, pueden verse los capítulos de "La perversa guía del cine", una serie de videos con fragmentos de la historia del cine, analizados por Zizek, desde su peculiar perspectiva filosófico-psicoanalítica. Muy bueno. Gracias, Leandro.

miércoles, abril 25, 2012

La sinagoga de los iconoclastas (J. R. Wilcock) (XXXIV)

JESÚS PICA PLANAS 

El inventor, en el sentido moderno del vocablo, es una invención del siglo XIX; como casi todas las cosas del siglo XIX, alcanzó su perfección en el XX. El inventor de profesión es un hombre —muy rara vez mujer— entregado a la ideación y realización de aparatos que sorprenden por su inutilidad; las Oficinas de Patentes ofrecen ejemplos memorables de ello, entre los cuales un dispositivo para sacarse automáticamente el sombrero, sin mover la mano, cuando pasa una señora. De todos estos fantasiosos, tal vez el más fecundo y el más inservible, fue Jesús Pica Planas, natural de Las Palmas de Gran Canaria. Frente a un mar siempre benévolo, bajo un cielo preocupantemente idéntico a sí mismo de enero a diciembre, de espaldas al aburrimiento de una ciudad que ve pasar el mundo sin poderlo tocar, Pica Planas diseñaba; pocas veces, en efecto, sus artefactos alcanzaron el estadio material. Entre 1922 y 1954 (año de su muerte), bastante cerca de la impresentable iglesita en la que oró Colón antes de partir hacia América, en su patio con claveles y azulejos, entre grandes gatos y cochinillas, el inventor inventó: 
Un sistema completo de pantógrafos prensiles, semovientes, para ayudar al sacerdote a celebrar la misa él solo. 
Una trampa para ratones con célula fotoeléctrica y guillotina, a colocar delante del agujero. 
Un piano de vapor, semejante en todo a una pianola, accionado por un pequeño compresor de petróleo instalado en el lugar de los pedales. 
Un reloj de viento, tipo molino, apto para faros, alta montaña y otros lugares inhóspitos. 
Una estufa que funciona a base de basuras, desechos, papel viejo y restos de comida. 
Una bicicleta con las ruedas ligeramente elípticas para imitar agradablemente el paso del caballo. 
Una especie de embudo articulado para plantar rábanos con notable ahorro de tiempo. 
Una campana de tela encerada, plegable, con un agujero en la cabeza, para desnudarse en la playa sin ser visto. 

Voy

Más info sobre Canción de la desconfianza de Damián Selci, acá.

lunes, abril 23, 2012

Una aventura bestial

Con el paso de los años, anécdotas de editor de características odiosas se adormecieron, anestesiándome. Una novelista de reputación internacional, cuando observé en su texto que las focas no eran cetáceos (sino pinípedos), exigió que me cambiaran de acuario. Una pitonisa a la que le rechacé un original profetizó que mi cargo sería ocupado de inmediato por alguien que no padeciera HIV. Un profesional de la impostura, que había oído por ahí que mi libro Siluetas estaba compuesto de pequeñas biografías, quiso que yo firmara la que me extendió de sí mismo, redactada por alguien muy cercano a él. Muy mal redactada por alguien cercano a él. Me negué. 
Luis Chitarroni me deslumbra: habla como escribe, un reivindicación del estilo y la ironía en el monótono mundo editorial. La nota al flamantísimo editor de La bestia equilátera, acá. 

Gracias, Omar.

domingo, abril 22, 2012

Las formas del margen

Más info sobre este ciclo de cine de Brasil y Portugal, acá.

sábado, abril 21, 2012

La persistencia del relato

Sobre la base de un esquema de desarrollo con tres fases —separación del individuo de su comunidad social, prueba extraterritorial y maduración, reintegración—, que el etnólogo Arnold van Gennep desarrolló en Les rites de passage (1909), el ya mencionado Victor Turner describe la historia de iniciación como (p.ej. Turner, Ritual, p. 34s.). Es posible diferenciar estas iniciaciones , marcadas por el esquema de búsqueda, de otros esquemas de acción de iniciación, a los que Burkert llama tragedia de la niña adolescente (Burkert, Kulte, pp. 89-100). Se trata en este caso de una forma femenina de la iniciación, que, según Burkert, se resume en cinco funciones, siguiendo la morfología del cuento maravilloso de Propp (Kulte, pp. 91s.): (1) La niña es forzada a dejar su hogar. (2) Vive en un lugar solitario y extraño. (3) Un hombre (humano, dios, demonio) irrumpe y la embaraza. (4) La niña embarazada atraviesa una fase de sufrimientos (castigos, cautiverio, expulsión). (5) La niña es salvada y da a luz a su hijo. Burkert ve el fundamento socio-biológico del esquema de acción de la tragedia de la niña adolescente en el proceso por el cual la niña se convierte en madre, con los estadios intermedios, que van desde de la primera menstruación (el inicio de la madurez sexual suspende la estructura familiar) y la primera relación sexual hasta el nacimiento de la descendencia. El cuento maravilloso de Rapunzel es un ejemplo de esta tragedia de niña adolescente. En la versión de los Kinder- und Hausmärchen (pp. 75-78) de los Grimm, la pequeña Rapunzel debe huir de sus padres bajo la protección de una hechicera (= 1). Esta encierra a la niña de doce años en una torre solitaria (= 2). Años más tarde, el hijo de un rey da con la torre, conoce a Rapunzel y la deja embarazada (= 3). La hechicera descubre la relación entre ambos, corta a Rapunzel su hermoso cabello y la abandona en un desierto (= 4). Rapunzel da a luz un niño y una niña; después de mucho tiempo, el hijo del rey la encuentra y la lleva a su reino como esposa (=5).
Martínez, Matías; Scheffel, Michael (2011[1999]): Introducción a la narratología, Buenos Aires, Las cuarenta, pp. 224-225.

jueves, abril 19, 2012

Retromaníacos


Los muchachos de Caja Negra editan Retromanía de Simon Reynolds. Copio la contratapa y ya lo estoy adquiriendo:

"Vivimos en una era en la que la cultura pop ha enloquecido por lo retro y la conmemoración: bandas que vuelven a juntarse, reediciones, mashups, biopics y documentales de rock… La sobreabundancia de influencias e imágenes del pasado producto de las nuevas tecnologías (Mp3, iPod, YouTube, blogs, MySpace, Spotify, etc.) parece haber convertido a artistas y oyentes en arqueólogos, profanadores y archivistas. Y al reciclado y la recurrencia en rasgos estructurales de la escena musical. ¿Nos dirigimos acaso hacia una especie de catástrofe ecológico-cultural, en la que la búsqueda en los archivos de la hiistoria del rock también se agotará? ¿Qué sucederá cuando nos quedemos sin pasado? ¿Hay algo en el paisaje musical actual –artistas como LCD Soundsystem, Ariel Pink, Lady Gaga o The White Stripes– que sea lo suficientemente rico para sustentar formas futuras de revivalismo? ¿O es que acaso el reciclado degradará el material original hasta un punto en el que ya no se le pueda extraer valor de uso alguno? 
Para Simon Reynolds, uno de los críticos musicales más lúcidos de su generación, hemos llegado a un punto de inflexión. Si bien épocas anteriores han estado también influidas por la música del pasado (¿qué hubiera sido de The Fall y de P.I.L. sin The Velvet Underground o Can?, ¿qué de Depeche Mode y Soft Cell sin Kraftwerk, Bowie o Roxy Music?), nunca antes una sociedad ha estado tan obsesionada como la nuestra con los artefactos culturales de su pasado inmediato. Retromanía es el primer libro que examina la actual fiebre por lo retro y que se interroga si este fenómeno supone una sentencia de muerte para toda originalidad o si llegará nuevamente un tiempo en el que el pasado dejará de ser un museo y un archivo para volver a ser un conjunto de recursos utilizados en la búsqueda de territorios sonoros desconocidos."

lunes, abril 16, 2012

Odradek



Visto en Biopolítica de los estados de excepción.

domingo, abril 15, 2012

La sinagoga de los iconoclastas (J. R. Wilcock) (XXXIII)

ALFRED WILLIAM LAWSON

Hace sólo veinte años existía en el estado de Iowa, cerca de la ciudad de Les Moines, una universidad en la que se impartían exclusivamente las enseñanzas de una única persona: la persona de su propietario, Alfred William Lawson.
Rector Magnífico y Primer Sabio de la Universidad de Lawsonomía, Lawson se describe a sí mismo en su libro Manlife (Vida de hombre), firmado con el pseudónimo Cy Q. Faunce y dedicado enteramente a la documentación de las propias gestas intelectuales, en los siguientes términos: «No hay límites para sus increíbles actividades mentales; infinitas inteligencias humanas se fortificarán y ocuparán durante miles de años en el estudio de las ramas interminables que brotan del tronco y de las raíces del más grande árbol del saber que haya producido hasta ahora la raza humana.»
En la contraportada del mismo libro, el editor (siempre el mismo Lawson) tributa respetuoso homenaje al autor: «Comparada con la Ley de la Penetrabilidad y del Movimiento en Zigzag y Remolino de Lawson, la ley de la gravitación de Newton se convierte en un ejercicio de escuela primaria, y los descubrimientos de Copérnico y de Galilea no son más que semillas infinitesimales del saber.»
«El nacimiento de Lawson fue el acontecimiento más importante de toda la historia de la humanidad», comenta inmodestamente Lawson. Este acontecimiento se produce en Londres en 1869. Trasladado junto con los padres a Detroit, a la edad de cuatro años el estudioso se enfrenta a su primer y fundamental descubrimiento científico: es decir, descubre que siempre es posible hacer salir por la ventana el polvo de la habitación, sirviéndose únicamente del aire de los pulmones; cuando, en cambio, se utiliza la reabsorción, el polvo vuelve a la habitación. Deduce así del fenómeno una primera intuición, de los dos principios elementales que regulan el movimiento del universo: Reabsorción y Presión.

sábado, abril 14, 2012

La vuelta del conde


Los muchachos de Muerde Muertos reeditan Beber en rojo de Alberto Laiseca. Una joyita. Más info, acá.

miércoles, abril 11, 2012

Vagabundo en Nueva York

Un vagabundo que habla argentino practica los ejercicios esotéricos de un místico ruso en las calles de alguna ciudad norteamericana. Marcha a ritmo. Frena antes de cruzar aunque hay luz verde. Se concentra, murmura algo para sí. Mira hacia la derecha, baja el cordón con el pie izquierdo, cruza la calle y sube al otro cordón con el derecho pero, como si se hubiera arrepentido, baja hacia atrás y sube de nuevo con el izquierdo. Mete las manos en los bolsillos, las saca. Respira hondo. Vuelve a caminar.
Así empieza esta parte del esparadísimo ensayo de Osvaldo Baigorria, La condición de la experiencia (no hace falta decir sobre la obra de quién es, el título habla por sí solo).
I want it all and i want it now.

lunes, abril 09, 2012

Oh, la jovencita...

Más sobre Teoría de la jovencita del colectivo Tiqqun, acá. Esperemos que fieles a sus principios, el libro esté en la web rápidamente para esparcir la buena nueva.

viernes, abril 06, 2012

Socket, deporte de célibes caballeros



Visto en El Baile Moderno.

jueves, abril 05, 2012

Pulp


Como empezaría Wimpy, el tipo tiene un compromiso con el análisis cultural. El tipo se sienta frente a su computadora y actualiza su blog, día por día. Así, su blog aparece siempre bien arriba en cualquier vetusto blogroll como el mío. Se llama La biblia de los pobres, flamante nombre, ¿no? La idea es buena y el resultado, mejor: el tipo te toma un detalle, te toma una página, un plano, un cuadro y en tres o cuatro puntos te lo despacha, te lo relaciona con la cultura pop, con la industria cultural o con lo que se te ocurra. No necesita más espacio, con esos tres o cuatro parrafitos (y nosotros, los lectores-internautas le estamos profundamente agradecidos) aporta su lectura. Y lo mejor es que lo hace con sutileza, con precisión y destreza. y lo mejor es que no desprecia nada del mundo de la imagen (de lo imaginario): desde el fanzine al arte abstracto, de la serie de moda a la película de culto, del comic mainstream al comic underground. Así, con sus herramientas, con su compromiso, el tipo aporta su granito de arena a la lucha de sentidos cultural, imaginaria y actualiza día a día ése, su blog, La biblia de los pobres.Leételo, que se las trae.

miércoles, abril 04, 2012

La sinagoga de los iconoclastas (J. R. Wilcock) (XXXII)

LLORENÇ RIBER

Llorenç Riber tuvo la fortuna singular de nacer en una de las casas de pisos construidas por Gaudí en Barcelona; su padre decía que parecía una conejera. Este fue su primer contacto con el arte y con los conejos; ello explica que en materia de arte se convirtiera en un iconoclasta; y en materia de conejos, en un entendido. De la convicción de que él mismo era un conejo sacó tal vez el ímpetu que no tardó en convertirlo en una de las fuerzas más poderosas del teatro contemporáneo; arte al cual supo dar, desde su primera y elástica juventud, tal impulso, que convendrá preguntarse si alguna conseguirá levantarse del lugar donde lo ha enviado dicho impulso. A partir de Riber, nada se ha producido en el escenario que ya no hubiese sido hecho por él.
De la colección de artículos y ensayos Hommage à Ll. Riber (Plon, 1959), compilada con motivo del aniversario de la muerte del director (el cual, como se sabe, fue devorado por un león en las proximidades de Fort Lamy, en el Chad, el 23 de septiembre de 1958, en circunstancias que hasta ahora permanecen ignoradas) transcribimos en primer lugar esta descripción de su persona, tal como fue presentada en 1935 por el critico Enrique Martínez de la Hoz en un diario barcelonés.
El director era entonces extremadamente joven y el crítico no menos hostil, pero el testimonio queda:
“Llorenç Riber llega como un ángel, ligero, casi de puntillas, los brazos abiertos en cruz, las manos que revolotean armoniosamente siguiendo los desplazamientos a derecha o izquierda de los largos cabellos rubios, limpios y lacios. Es muy joven, pero ya ha conseguido hacerse un nombre entre los peores directores de España. En lugar de llevar el jersey debajo de la chaqueta lo lleva al cuello, como un boa, y cada vez que salta de impaciencia ante la incomprensión y la estupidez del mundo, se echa hacia atrás una manga de lana sobre el hombro, irritado, viperinamente amenazador.”
Muy diferente es el tono de los ensayos críticos que lo recuerdan en los años cuarenta y cincuenta, los años de su primera impetuosa madurez, truncados de manera tan lamentable por el rey de los animales, en una zona que, entre otras cosas, no es la suya; parece, en efecto, que era un león vagabundo. Del Homenaje citado hemos elegido cuatro críticas especialmente significativas, cuatro momentos de una carrera cuya única ambición parece haber sido la de abrir al teatro la más original y deslumbrante de las tumbas. Para completar la figura del director prematuramente devorado, añadimos una de las más raras obras de su resistente bolígrafo, el guión para una versión, sin embargo jamás realizada, de un film histórico-legendario que debiera haberse titulado Tristán e Isoldo.

1

Tête de Chien
(Tres actos de Charles Rebmann, Petit Gaumont, Vevey/Entre-deux-Villes)

Dicen que el director Llorenç Riber, no se sabe por qué, tiene la costumbre de introducir uno o varios conejos en cada uno de sus montajes teatrales. Lo hizo en su inolvidable producción de Pelléas et Melissande de Maeterlinck en Poitiers, en la que Pelléas, muerto al final del cuarto acto, reaparecía a comienzo del quinto, en el marco gótico de una elevada ventana del castillo, ataviado como una de las Meninas de Velazquez con un gran conejo de tela entre los brazos. Después en Ibiza, en su versión de Doña Rosita la soltera; allí el conejo estaba vivo y Rosita lo llevaba de paseo en una jaula con ruedas como un papagayo.

martes, abril 03, 2012

Malditos heterodoxos

lunes, abril 02, 2012

El deseo de unas islas

Néstor Perlongher escribió, al menos, tres artículos sobre la "guerra de Malvinas" (que fueron recopilados en Prosa plebeya (Colihue, 1997)). Dos, "Todo el poder a Lady Di" (1982) y "La ilusión de las islas" (1983), ya andan dando vueltas por la web hace unos años. En cambio, "El deseo de unas islas" (1985) nos faltaba. Este último, que aprovecho para digitalizar en esta fecha particular, cruza la guerra con la cuestión de la identidad y si bien el artículo se lee en el marco de la reflexión sobre la "identidad homosexual", los enlaces con las Malvinas son, por demás, productivos. En fin, vaya el artículo de Perlongher para seguir disfrutando de su prosa (de los ecos de su poesía, de sus palabras marginales) y para no cerrar la "guerra de Malvinas" en una mirada unívoca, monolítica.

El deseo de unas islas (Néstor Perlongher)

Publicado en la revista anarquista Utopía nº 3, en 1985. El texto había sido leído el 25 de junio de 1982 en el Sindicato de Jornalistas de Sâo Paulo, en un encuentro sobre “Política y Deseo” organizado por los grupos gays paulistas. A pesar de que el tema de la identidad recorre el ensayo, las alusiones y analogías con la guerra de Malvinas –además de la fecha de escritura- sugieren incluirlo aquí [en la sección sobre “Malvinas Argentinas” de Prosa plebeya (Colihue, 1997)]. Utopía existió entre 1984 y 1987.

Un aviso del desaparecido Ejército de Liberación Homosexual de las Malvinas (en el exilio), prolijamente censurado por la prensa, decía textualmente: "Se recomienda a las 8 (ver informe Kinsey) maricas malvineras entregarse indistintamente a cualquier soldado". Si creemos en las estadísticas de Kinsey y calculamos que los aproximadamente 15.000 soldados sitiados en esas frías soledades precisarán al menos un coito semanal, las desdichadas kelpers deberían haberse pasado a un promedio de 250 soldados por día, suponiendo que el machismo de los ejércitos les impedirá satisfacerse entre ellos y descartando el recurso de las ovejas, por tratarse de perversiones ajenas al tema de este debate.
De ahí que cualquier movimiento homosexual que se preciara debería haber declarado la inmediata solidaridad con las maricas malvineras —quedando, de paso, mejor que los izquierdistas que se solidarizaron con la dictadura argentina—, no tanto porque ellas no se los pudieran bancar solas —ya que los cargamentos de vaselina rusa untuosamente distribuida a través de la soldadesca tornan gozosa cualquier dilatación—, sino porque la guerra habría de acabar algún día, y quién las podrá rescatar de ese vicio de masas.

domingo, abril 01, 2012

La danza de los gags


A las notas que Agamben redactó sobre el gesto, habría que agregarle una más: la de los Looney Tunes. ¿O acaso no fueron ellos quienes intentaron reapropiarse del gesto como destino, del gesto como trazo? ¿O acaso no podrían ser ellos uno más de los eslabones del atlas Mnemosyne de Warburg? 
En todo caso, el gesto como aquello que los personajes de Looney Tunes asumen y soportan puede recorrerse en Lunatic toons, una genial página que recopila imágenes animadas (gifs) de las fantasías animadas de ayer y hoy, aquel último intento de medios sin fin, una danza de los gags.

sábado, marzo 31, 2012

La flexión paranoica (VI)

13 de mayo de 1938. La inversión benigna. Ésta consiste en restablecer el sentido de los valores que la inversión maligna ha dado vuelta precedentemente. Satán, amo del mundo, ayudado por sus cohortes de gobernantes, magistrados, prelados, generales y policías, presenta un espejo ante la faz de Dios. Y con esta operación, la derecha pasa a ser izquierda, la izquierda pasa a ser derecha, al bien se le llama mal y al mal se le llama bien. Su predominio en las ciudades se manifiesta, entre otros signos, en las innumerables avenidas, calles y plazas dedicadas a militares de carrera, es decir a asesinos profesionales, muertos todos, por supuesto, en la cama, porque no hay nada satánico sin un toque grotesco que es como la rúbrica del Príncipe de las tinieblas. Hasta el asqueroso nombre de Bugeaud, uno de los más abominables carniceros del siglo pasado, deshonra las calles de varias ciudades de Francia. La guerra, mal absoluto, es fatalmente objeto de un culto satánico. Es la misa negra celebrada a la luz del día por Mammón, y los ídolos salpicados de sangre, ante los cuales se obliga a arrodillarse a las multitudes engañadas, se llaman: Patria, Sacrificio, Heroísmo, Honor. El sitio más relevante de ese culto es el Hotel de los Inválidos, que yergue su gran pompa de jabón clorada, hinchada por las emanaciones de la Carroña imperial y de algunos asesinos secundarios que allí se pudren. Hasta la estúpida masacre del 14-18 tiene sus ritos, su humeante altar bajo el Arco de Triunfo, sus turiferarios, como tuvo sus poetas, Maurice Barres y Charles Péguy que pusieron todo su talento e influencia al servicio de la histeria colectiva de 1914, y que merecen ser elevados a la dignidad de Grandes descuartizadores de la juventud, con muchos otros, por supuesto.
Ese culto del mal, del sufrimiento y de la muerte, va acompañado lógicamente por el odio implacable hacia la vida. El amor, preconizado in abstracto, es perseguido encarnizadamente en cuanto reviste una forma concreta, toma cuerpo y se llama sexualidad, erotismo. Esta fuente de alegría y de creación, este bien supremo, esta razón de ser de todo lo que respira, es perseguido con diabólico ardor por toda la chusma sensata, laica y eclesiástica.

P.D. Una de las inversiones malignas más clásicas y asesinas ha dado origen a la idea de pureza.
La pureza es la inversión maligna de la inocencia. La inocencia es amor al ser, sonriente aceptación de los alimentos celestiales y terrenales, ignorancia de la infernal alternativa entre pureza e impureza. De esta santidad espontánea y como de nacimiento, Satán ha hecho un remedo que se le parece pero que es todo lo contrario: la pureza. La pureza es horror a la vida, odio al hombre, pasión mórbida por la nada. Un cuerpo químicamente puro lo es después de haber sufrido un bárbaro tratamiento para llegar a ese estado absolutamente antinatural. El hombre dominado por el demonio de la pureza siembra la ruina y la muerte a su alrededor. Purificación religiosa, depuración política, salvaguardia de la pureza de la raza, muchas son las variaciones sobre este tema atroz, pero todas monótonamente desembocan en innumerables delitos cuyo instrumento privilegiado es el fuego, símbolo de la pureza y del infierno. (pp.102-104)
Tournier, Michel (1979[1970]): El rey de los Alisos, Buenos Aires, Sudamericana.

viernes, marzo 30, 2012

De semblantes, atmósferas y espías

Leo, para mi trabajo, la novela Los 39 escalones de John Buchan (1914) y además de encontrarme con una entretenidísima historia de espías, conspiraciones y acción pre-primera guerra mundial, me sorprende este elocuente fragmento en el que la teoría de un inglés colonialista en Rodesia pone en juego la tensión entre el semblante y la identidad. 
Pero de repente recordé algo que había escuchado del viejo Peter Pienaar en Rodesia. Ya he citado a Peter en mi relato. Era el mejor explorador que haya conocido y, antes de volverse una persona respetable, varias veces había tenido problemas con la ley y fue perseguido por las autoridades. Peter habló una vez conmigo sobre el tema del engaño y tenía una teoría que justo en este momento vino a mi mente. Dijo que, exceptuando las certezas absolutas como las huellas digitales, los simples rasgos físicos eran muy poco útiles para la identificación si el fugitivo realmente hacía bien su trabajo. Se reía de cosas como el pelo teñido, barbas falsas y disparates por el estilo. Lo único que importaba era lo que Peter llamaba "atmósfera".
Si un hombre podía amoldarse perfectamente a un contexto diferente del ámbito en el que se lo había visto por primera vez y -esta es la parte más importante- realmente podía adaptarse a esas circunstancias comportándose como si nunca hubiera estado en otras, podría entonces engañar a los detectives más inteligentes sobre la tierra. Además, Peter solía contar una historia de cómo una vez había pedido prestado un saco negro y había entrado en una iglesia y compartido el mismo libro de cantos con el hombre que lo estaba persiguiendo. Si ese hombre lo hubiera visto antes rodeado de personas decentes lo habría reconocido; pero solo lo había visto apagando las luces de una cantina con un revólver.
El recuerdo de la conversación con Peter me hizo sentir reconfortado por primera vez en todo el día. Peter había sido un hombre muy sabio, y los tipos a los que perseguía eran más que inteligentes. ¿Y si estaban haciendo lo que proponía Peter? Un tonto trata de parecer diferente; un hombre astuto se ve igual pero es diferente.
Otra vez se hacía presente esa máxima de Peter que me había ayudado cuando fui peón caminero: "Si estás representando un papel, no lo podrás mantener a menos que te convenzas de que verdaderamente eres ese papel". Esto explicaba el partido de tenis. Esos tipos no necesitaban actuar, simplemente daban vuelta un picaporte y pasaban a otra vida tan natural para ellos como la primera. Suena como algo obvio, pero Peter solía decir que este era el truco de todos los criminales famosos.
Buchan, John (2010[1914]): Los 39 escalones, Buenos Aires, La estación, pp.132-133.

martes, marzo 27, 2012

Iría

...si mañana no fuera mi cumpleaños, les juro que iría a la presentación del libro de Tan largas pestagnas en el Centro Cultural Matienzo. ¿Por qué? Porque el chabón, Grego, hace humor con nada. Sus tiras y dibujos pueden descomponerse en dos: por un lado, están los gags sencillos y absurdos, la escritura sinuosa a lo palote; y por otro lado, un dibujo infantil, hecho como al pasar (garabatos torcidos, mamarrachos). Y ese conjunto construye un humor que marca una diferencia, acá no hay cuidado de las formas: hay descontrol y mueca, delirio y borroneo. En fin, vayan, compren y salúdenlo de mi parte.


domingo, marzo 25, 2012

Los taconeos...

La primera parte de El antiguo alimento de los héroes de Antonio Marimón se titula "Lorera" y es un relato, narrado en primera persona por un recluso de un centro de detención durante la última dictadura militar en Argentina. El narrador, con tono intimista-realista-existencialista, propone un interrogante que nos lleva del principio al fin: ¿cómo contar/transimitir esa experiencia de horror y muerte, de pérdida del yo y de afirmación de la carne?
En fin, para conmemorar el Día de la Memoria, vaya este capítulo de tan oscuramente brillante nouvelle (que esperemos algún día vuelva a ser leída y editada en Buenos Aires).


VIII

Los taconeos, el acento metálico de las armas al ser cargadas o descargadas, el tintinear de las botellas, los gritos, las órdenes, el roce de las esposas, la caída del agua de los retretes, un encendedor al prender, las toses, los pedos. Pienso que ése era el primer escalón de ruidos. Tenían por característica que se los podía aislar, cada uno transparentaba una acción que yo imaginaba y reconstruía sobre la pantalla de los párpados vendados. Seguía, luego, otra escala más confusa pero reconocible: consistía en la llegada de una o más víctimas. Empezaba como un tropel de pasos. Se escuchaba inmediatamente el choque de huesos contra la pared, los alaridos revueltos, lo que gritaba el desgraciado mientras lo hacían correr a las patadas, a culatazos, rompiéndole los dientes, hasta que se estremecía una puerta al cerrarse y se amortiguaba el curso de la acción. Los policías sobre todo insultaban ¡hijo de puta! ¡apátrida! ¡sos montonero! y los detenidos respondían que no, o decían por favor, tengo hijos, no me peguen, mis viejos, yo no hice nada, ay mamita mamá mamá. No era demasiado extensa la gama de sus respuestas; sino, sencillamente, no hablaban y toleraban el castigo entre quejidos o bruscos soplos de aire.
Muy cerca de este nivel había un tercero, superior en intensidad, compuesto por lo que se oía cuando la paliza era hasta la muerte. En ese caso impresionaba el jadeo de los verdugos y que lentamente, sin ninguna pausa, cruzaban un límite. A eso lo comunicaba un sentimiento más que una certeza: el ruido se elevaba a nuestras emociones autónomo hasta de la intención de quienes pegaban, adquiría una fuerza de destino superior y como fuera de lo comprensible, pese a que tampoco se podía dejar de escucharlo. Las posiciones de los personajes estaban inhumanamente fijas. Un tronar carnoso explotaba en el cuerpo del golpeado. Era una sonoridad cuyo recuerdo me aterra: los gritos subían y bajaban en vaivenes de frecuencia, se modulaban como un extraño despliegue de improvisaciones sin música, de suspiros donde el ritmo emanaba por un frotarse de la vida y la muerte. Es decir, daba una música para no ser interpretada en ningún concierto porque cada quien la toca con una voz no repetida jamás. Era un canto de médula despedazándose. Y yo torcía los dedos de los pies, sudaba, dentro de diez minutos me toca a mí me decía no dejando entrar otra idea. En aquella catacumba se estaba matando a un hombre.
Después, muy a posteriori, he meditado en algo que hubiera debido pensar o imaginar allí. Cuando mi memoria vuelve a esta escala de sonidos, que como una graduación de transparencias termina en la absoluta confusión, nace una cara de Bacon, el estudio sistemático de un disparate goyesco o un fragmento de cerebro destazado por la grafía de Cuevas. Pero son obsesiones gráficas, trampas, formas para lo que la forma repele. Una pústula anatómica de Leonardo: nueva trampa. En ese momento tan sólo atinaba a afirmar que iba a ser el próximo. Yo anticipaba lo peor que podría sucederme para que no ocurriese, trataba de que aun el padecimiento, por omisión o por engaño, tuviese un sentido dentro de un orden del ser. Orden ya tan frágil como una hebra de seda en el pico de un águila.
Había una última escala de sonidos y no deseo olvidarla: el retumbo de los golpes que yo recibía, su choque con el cuerpo propio, mío, íntimo. ¿Cómo definir este ruido? En ocasiones me lo he preguntado y contesto que ensordecedor, y ensordecedor era la más real de las defensas que a uno le quedaba.

Marimón, Antonio (1987): "Lorera" en El antiguo alimento de los héroes, Buenos Aires-Montevideo, Puntosur, 26-28.

viernes, marzo 23, 2012

Epic Caperucita


Red de Jorge Jaramillo y Carlo Guillot. Visto en dadanoias.

miércoles, marzo 21, 2012

La sinagoga de los iconoclastas (J. R. Wilcock) (XXXI)

NIKLAUS ODELIUS

Durante cierto tiempo, hacia 1890, los enemigos del darwinismo —que entonces amenazaba con arrastrar a Europa a una nueva herejía, tan atractiva que seducía incluso a las Iglesias militantes— se sintieron tentados de apuntarse a las teorías de Odelius, profesor de zoología de Bergen y corresponsal del Real Instituto de las Ciencias de Königsberg; la tentación fue tan efímera como la teoría.
Como otros muchos estudiosos de su siglo, Odelius había llegado a la conclusión de que el relato de la creación del mundo que nos había dejado Moisés debía ser totalmente revisado. No ya porque la historia del Génesis no hubiera sido inspirada por el propio Dios, sino porque la expresión escrita de dicha inspiración había sido confiada a la lengua hebraica. Ahora bien, es característico de dicha escritura el hecho de aparecer invertida, o en cualquier caso en la dirección que el mundo unánimemente estima invertida, o sea de derecha a izquierda. Era una manera como otra, entre las muchas imaginadas por Dios, aquel eterno burlón, de dar a entender a los lectores que también los hechos descritos estaban invertidos. Generaciones de hombres se habían preguntado cómo era posible que Dios hubiese separado en un día la luz de las tinieblas, y algunos días después creado el sol y las estrellas, que constituyen la única fuente conocida de luz: la respuesta de Niklaus Odelius era simplemente que el sol había sido creado antes que la luz, y el hombre antes que los animales. Eso implicaba curiosas consecuencias.
Como todos los naturalistas de su tiempo, Odelius era evolucionista; fue el único entre sus contemporáneos, en cambio, que seguía sosteniendo, como muchos habían sostenido en los siglos XVII y XVIII, que esta evolución suponía una decadencia; no sólo de un estado de perfección original, cerciorable en mayor o menor medida en las diferentes especies tanto desaparecidas como existentes, sino decadencia también a lo largo de la escala biológica, de especie a especie, de la más antigua y suprema invención de Dios, que es el hombre, hasta los más modernos protozoos. El hombre aquejado por el pecado original se había convertido en mono (no todos, sin embargo, porque quedaban todavía algunos, en el estado originario, para testimoniar la gloria del Creador), el mono en veso, el veso en ballena y así sucesivamente: los lagartos en peces, los peces en calamares, las hidras en amebas; desde sus orígenes el mundo había tomado el camino de un franco descenso.
Niklaus Odelius, zoólogo, supuso que algo parecido debía haber ocurrido con las plantas; pero dejó a los botánicos ese aspecto del problema. Reconocía que la escritura de la creación era en ocasiones decididamente bustrofédica, es decir, que determinadas cosas habían ocurrido después, y otras antes, respecto a como habían sido narradas, o bien testimoniadas por la historia fósil; en cualquier caso, los detalles no le incumbían, lo que le interesaba sobre todo era la gran síntesis, la idea conductora, la genial intuición que no sólo hacía morder el polvo a toda una ralea petulante de darwinistas, sino que arrojaba una luz insólita sobre los milenios alterados de lo creado, este degenerar de Adán en babuino, en perro, el elefante, en pterodáctilo, en serpiente. Eva, en cambio, había degenerado, sugería Odelius, en animalitos amables y femeninos, suaves castores, suntuosos pájaros, preciosas tortugas. La idea de que la tortuga sea un animal precioso, comparable por tanto a la mujer, puede parecer arbitraria actualmente, pero estaba muy difundida a fines del siglo pasado, cuando era usada (la tortuga) para fabricar peines, anteojos y tabaqueras.
Un estudioso capaz de afirmar que los camellos descienden de los árabes, tal vez hubiera podido mantenerse a flote en la Edad Media; pero hace ochenta años, como científico, su fama estaba condenada a una rápida extinción. La ciencia oficial es una fortaleza, en cuyos túneles en ocasiones, tal vez siempre, reina una lucha encendida, pero sus puertas no se abren al primero que llama a ellas. Del Génesis al microbio (1887), la obra en la que Odelius expresa más articuladamente su teoría de la progresiva estultifícación de las especies, habría podido ser acogida con curiosidad, con escepticismo, con repugnancia, con hilaridad; en cambio no fue acogida en absoluto. Nadie se tomó el trabajo de refutarla, lo que es la máxima señal del desprecio científico. No por ello el autor se quitó la vida; en la soledad de la obstinación, vivió el suficiente tiempo como para que le fuera permitido contemplar la llegada de los nazis a Bergen, como confirmación a su jamás repudiada teoría.

martes, marzo 20, 2012

Voy


Presentación | Historieta. Los canillitas y Saichann: La Flor, Bacteria, Bronx
Miércoles 21 de marzo a las 20:00. Auditorio. Entrada libre y gratuita. Hasta completar la capacidad de la sala.

Organizado junto con Locorabia y Grupo Belerofonte

Se presentan los libros de historietas Los canillitas de Diego Agrimbau y Fernando N. Baldó y Saichann: La Flor, Bacteria, Bronx de Alberto Saichann, Ricardo Ferrari y Eduardo Mazzitelli.

Los autores dialogarán con Alejandro Farias, Marcos Vergara (Loco Rabia) y Rodolfo Santullo (Grupo Belerofonte- Uruguay), editores de estos títulos. Moderarán este encuentro los periodistas y especialistas Andrés Valenzuela y Andrés Accorsi.


Más info sobre Los canillitas, acá.
Más info sobre Saichann, acá.

domingo, marzo 18, 2012

Carnavalizando



Fiesta popular - Babasónicos

Juego de látigos,
mis dedos quieren salpicar,
Risa de latas,
viento peina chispas.

No seas infeliz,
dejate arrastrar por el carnaval.
Noche de máscaras,
déjate influenciar por el caos.

Chicas ricas no le tengan miedo,
esto es sólo una fiesta popular,
Chicos ricos no se asusten tanto,
esto no termina, es una fiesta popular.

Orgía de plásticos,
chusma de la capital,
zumbadores,
chuchería seria.

No seas infeliz,
dejate arrastrar por el carnaval.
Noche de máscaras,
déjate influenciar por el caos.

Chicas ricas no le tengan miedo,
esto es sólo una fiesta popular,
Chicos ricos no se asusten tanto,
esto no termina, es una fiesta popular.

Chicas ricas no le tengan miedo,
esto es sólo una fiesta popular,
Chicos ricos no se desesperen,
esto no termina, es una fiesta popular.

sábado, marzo 17, 2012

Derecho de resistencia

El problema del estado de excepción presenta evidentes analogías con el del derecho de resistencia. Se ha discutido mucho, particularmente en el seno de asambleas constituyentes, acerca de la oportunidad de incluir el derecho de resistencia en el texto de la constitución. En el proyecto de la actual Constitución italiana, estaba incluido un artículo que afirmaba: "Cuando los poderes públicos violan las libertades fundamentales y los derechos garantizados por la Constitución, la resistencia a la opresión es un derecho y un deber del ciudadano". La propuesta, que retomaba una sugerencia de Giuseppe Dosseti, uno de los exponentes más prestigiosos del área católica, encontró vivas oposiciones. En el curso del debate prevaleció la opinión de que era imposible regular jurídicamente algo que, por su naturaleza, se sustraía al ámbito del derecho positivo, y el artículo no fue aprobado. Pero en la Constitución de la República Federal Alemana figura en cambio un artículo (el 20) que legaliza sin reservas el derecho de resistencia, afirmando que "contra cualquier intento de abolir aquel orden [la constitución democrática], todos los alemanes tienen un derecho de resistencia, si otros remedios no son posibles". Las argumentaciones son aquí exactamente simétricas a las que oponen los autores de la legalización del estado de excepción en el texto constitucional o en una ley expresa frente a aquellos juristas que consideran del todo inoportuna su reglamentación normativa. Es cierto, en todo caso, que si la resistencia se volviera un derecho o, aun más, un deber (cuya omisión podría ser castigada), no sólo la constitución terminaría por colocarse como un valor absoluto intangible y omnicomprensivo, sino que también las elecciones políticas de los ciudadanos terminarían por ser jurídicamente normatizadas. El hecho es que ya en el derecho de resistencia, ya en el estado de excepción, lo que está en cuestión, en suma, es el problema del significado jurídico de una esfera de acción en sí misma extrajurídica. Aquí están en contraste la tesis que afirman que el derecho debe coincidir con la norma y la que sostiene en cambio que el ámbito del derecho excede la norma. Pero las dos posiciones son en última instancia solidarias en el hecho de excluir la existencia de una esfera de la acción humana sustraída por completo al derecho.

Agamben, Giorgio (2005[2003]): Estado de excepción, Buenos Aires, Adriana Hidalgo, pp. 38-39.

viernes, marzo 16, 2012

The Pep's Show



miércoles, marzo 14, 2012

La flexión paranoica (V)

6 de mayo de 1938. Esta mañana, en la primera plana de todos los diarios, aparecen las fotos del nuevo gabinete ministerial. ¡Asombrosa y patibularia galería! La bajeza, la abyección y la estupidez se encarnan de diferentes modos en esos veintidós rostros, que ya hemos tenido ocasión de admirar veinte veces en otras "combinaciones". Por otra parte, la mayoría de ellos formaban el ministerio anterior.
Tienes que pensar en una "Constitución siniestra" cuyo preámbulo comprenda las seis siguientes proposiciones:
1. La santidad corresponde al individuo solitario y sin poder temporal.
2. A la inversa, el poder político proviene íntegramente de Mammón. Los que lo ejercen toman sobre sí toda la iniquidad del cuerpo social, todos los delitos que se cometen diariamente en su nombre. Por eso es que el mayor delincuente de una nación es quien ocupa la posición más elevada en la jerarquía política: el Presidente de la República; después de él los ministros, y después de ellos todos los dignatarios del cuerpo social, magistrados, generales, prelados, servidores todos de Mammón, símbolos vivientes todos del magma fangoso que se llama Orden establecido, cubiertos todos de sangre de los pies a la cabeza.
3. A estas temibles funciones responden los organismos con un ajuste perfecto. Para cumplir con el más abyecto de los oficios, una selección a la inversa se encarga de cernir en el cedazo los equipos que constituyen la quintaesencia de la más sublime escoria que la nación puede ofrecer. Queda establecido que de un consejo de ministros, de un cónclave, de una conferencia internacional, se exhala un olor a carroña que aleja hasta a los buitres más cebados. A un nivel más modesto, un consejo de administración, un estado mayor, la reunión de un cuerpo constituido cualquiera, son otros tantos hatos de crápulas, que un hombre medianamente honesto no podría frecuentar.
4. En cuanto un hombre dicta la ley, se colocará al margen de ella y al mismo tiempo quedará fuera de su protección. Es por ello que la vida de un hombre que ejerza un poder cualquiera tendrá menos valor que la de una cucaracha o una ladilla. La inmunidad parlamentaria debe ser objeto de una inversión benigna que dará derecho a todos los ciudadanos a tirar, sin permiso de caza, ante la aparición de cualquier hombre político que se ponga al alcance de su fusil. Cada asesinato político es una obra de salubridad moral, y hace sonreír de felicidad a la Santa Virgen y a los ángeles del paraíso.
5. Convendría añadir a la constitución de 1875 un artículo según el cual todos los miembros de un gobierno depuesto serían pasados por las armas sin apelación y de inmediato. Es inconcebible que hombres a los que la nación retira su confianza puedan, no solamente volver impunes a sus casas, sino también proseguir su carrera política aureolados por su quiebra fraudulenta. Esta disposición tendría la triple ventaja de limpiar la sanies más cadavérica de la nación, de evitar el regreso de los mismos rostros a sucesivos gobiernos, y de aportar a la vida política lo que más falta le hace: seriedad.
6. Todo hombre deberá saber que el vestir voluntariamente un uniforme, cualquiera sea éste, lo señalará como criatura de Mammón y se expondrá a la venganza de la gente honesta. Entre el número de bestias hediondas que se puede cazar en cualquier estación, la ley deberá citar a los policías, los curas, los guardianes de plazas y hasta a los académicos. (100-102)
Tournier, Michel (1979[1970]): El rey de los Alisos, Buenos Aires, Sudamericana.

lunes, marzo 12, 2012

Ultraviolento


Más info acá. Vayan, yo si pudiera ir a la charla del bueno de Rodrigo Rey Rosa, ahí estaría (después de leer El material humano, que me prestó mi buen amigo EM, nunca fui el mismo).

Visto en Hablando del asunto.

¿Nativos digitales? Pfffff...


One often hears that today’s young people find computers and the internet to be totally natural and easy to use — i.e., that they are “digital natives.” I’m going to say that that’s false, at least of college students.

Some pieces of anecdotal evidence:
  • Getting college students to check their e-mail regularly is often a challenge.
  • College students frequently display a lack of understanding of how basic computer programs work (using manual headings in a word processor, creating manual footnotes, etc.).
[A menudo se escucha que actualmente la gente joven encuentra a las computadoras y a internet como algo absolutamente natural y fácil de usar, es decir, que son "nativos digitales". Voy a señalar que esto es falso, al menos para los estudiantes universitarios.

Algunas partes de evidencia anecdótica:
  •  Lograr que los estudiantes universitarios chequeen sus e-mails regularmente es a menudo un desafío.
  • Los estudiantes universitarios frecuentemente demuestran una falta de entendimiento de cómo funcionan los programas básicos en una computadora (usar encabezados manuales en el procesador de texto, crear notas al pie manuales, etc.).]

Evidencia para evitar comerse el buzón de que las nuevas generaciones serían maestros del manejo informático: lean el breve post de Adam sobre los supuestos "nativos digitales", con el que concuerdo absolutamente, acá.

viernes, marzo 09, 2012

La sinagoga de los iconoclastas (J. R. Wilcock) (XXX)

SYMMES, TEED, GARDNER

El capitán John Cleves Symmes sostenía que la tierra está formada por cinco esferas concéntricas, todas ellas agujereadas por los polos. Mucho, y durante muchos años, se habló en los Estados Unidos de esta apertura polar, llamada habitualmente el «agujero de Symmes»; el capitán había hecho distribuir por todas partes un folleto en el que explicaba cómo estaban las cosas y solicitaba la ayuda de cien valerosos compañeros dispuestos a explorar con él el agujero septentrional, a lo largo de varios millares de kilómetros. A través de este agujero —y del opuesto— el agua del mar fluye continuamente a la primera esfera interna, también poblada, al igual que las tres restantes, de animales y vegetales.
Sus teorías quedan expuestas en dos libros, muy diferentes entre sí pero ambos titulados La teoría de las esferas concéntricas de Symmes (Symmes' Theory of Concentric Spheres); el primero publicado en 1826, por un discípulo suyo, y el segundo en 1878, por su hijo, Americus Symmes. Una de las razones aducidas por Symmes en apoyo de su hipótesis es el hecho, para él obvio, de que con el sistema de las esferas concéntricas el Creador se ahorraba una notable cantidad de materiales, sin afectar en mucho la solidez del conjunto. Por otra parte la circunstancia de que la tierra sea habitable tanto por fuera como por dentro debe ser para Dios, sumo arrendador de los planetas, ventajosa, no sólo desde el punto de vista económico sino también del ecuménico.
Parece que el relato inconcluso de Edgar Allan Poe, Narración de Arthur Gordon Pym de Nantucket, pretendía precisamente describir un viaje al centro de la tierra a través del agujero de Symmes.

* * *
Una noche de 1869, en su laboratorio alquímico de Utica, Cyrus Reed Teed tuvo una visión, descrita posteriormente en el opúsculo La iluminación del Koresh: Maravillosa experiencia del Gran Alquimista de Utica, Nueva York (The Illumination of Koresh: Marvelous Experience of the Great Alchemist at Utica, N. Y.). En la visión se le había aparecido una hermosa mujer y le había anunciado que él, Cyrus Teed, se convertiría en el nuevo Mesías. Antes de desaparecer, la señora le había explicado además la estructura real del universo, o sea la auténtica cosmogonía.

miércoles, marzo 07, 2012

La posta...

...en la impresión de futuros libros artesanales. Un tutorial divino. ¡A por ellos!

sábado, marzo 03, 2012

¿Quién de nosotros escribirá "El niño proletario"?







"Clase media: Wachifiesta" por Langer en revista Barcelona, 24 de febrero de 2012, Buenos Aires, pp. 24-25.
 

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