A menudo nos horrorizamos con la subjetividad banal que despliegan los críticos de cine argentinos. Desde comentarios cotidianos entrelazados a extensos resumenes argumentales, o bajo síntesis categóricas a lo Quintín, o estrellitas que sube y bajan pulgares como si los films fuesen condenados a muerte en el centro del Coliseo. En resumen, la crítica de cine hace de todo menos motivar el pensamiento entre los films y sus espectadores. Siempre pensamos que la madre patria estaba curada de este virus. El dossier de Tren de sombras, nos demuestra lo contrario.
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Hace 12 horas.

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