“Sebreli escribe con la seriedad del que piensa claro. Pertenece en este sentido a una buena tradición, como la de Juan Álvarez, Carlos Astrada y el Ingenieros mejor”, decía Bernardo Verbitsky a propósito de la aparición de Martínez Estrada, una rebelión inútil.Estas cualidades de ensayista, de crítico, de sociólogo, de pensador son confirmadas ahora, en su segundo trabajo: Buenos Aires, vida cotidiana y alienación.Se encara aquí la crítica de la vida cotidiana de una gran ciudad, la alienación en que se mistifican las formas de vivir, de pensar, de trabajar, de amar, de sentir, de divertirse de sus habitantes. Utiliza para ello Sebreli, un método renovador, con raíces en lo más avanzado del pensamiento contemporáneo, donde se trata de rescatar los aportes más enriquecedores de la sociología asimilándolos a la totalidad dialéctica e histórica.Con una lucidez y una valentía que escandalizará a quienes viven en la ocultación y el miedo, Sebreli desenmascara el significado histórico y social de hábitos, prejuicios, fobias, manías, tics, gustos, modas, peculiaridades lingüísticas, inclinaciones sexuales, ritos y mitos cotidianos de los porteños. Todas las claves secretas de la vida de Buenos Aires, los misterios de sus jornadas febriles y sus noches de pasión, son desentrañados con una minuciosidad y una veracidad tal en los detalles que no se escatiman las noticias del día, los nombres propios de personas vivas y las direcciones y santo y señas de los rincones más ocultos de la ciudad, desde los salones herméticos del Barrio Norte hasta los tugurios siniestros del bajo fondo.Al rigor científico y a la riqueza de información, se suma en este singular trabajo, la sugestión de una evocación proustiana en busca de cosas olvidadas, vidas anónimas, momentos fugaces, tiempo perdido.Carlos Correas
viernes, junio 12, 2026
Una solapa de Carlos Correas
lunes, junio 09, 2025
Golosina Caníbal presenta... (tapas n.° 11 al 19)
viernes, mayo 30, 2025
El final de Félix Chaneton
En una entrevista de 1985, después de haber publicado el año anterior Los reportajes de Félix Chaneton, Carlos Correas comenta que prepara “una serie de cuatro breves nouvelles, en la que me preocupa mucho la forma”.
Estoy tentado de pensar que se refiere a la obra Un trabajo en San Roque que sería publicada de forma póstuma en 2005 y con sólo tres nouvelles (y dos relatos antiguos).
Para los encuentros de “La seducción de Carlos Correas”, volví a ese otro tríptico literario, menos leído que el de 1984. Hemos insistido en el conversatorio sobre los heterónimos que Correas usa como máscaras a lo largo de su obra: Ernesto Savid, Juan Manuel Levinas, Emilse Ruggiero y, claro está, Félix Chaneton.
Curiosamente en la última nouvelle homónima de Un trabajo en San Roque Chaneton reaparece como personaje, esta vez, secundario. Lo hace en medio de un relato denso, de clima ominoso, teatral y grotesco.
Y sin embargo, Chanetoncito, en el decir de Rodolfo Carrera su Virgilio lúmpen y viril en la primera parte de “Los reportajes…”, ha logrado conseguir la autoridad: es intendente en San Roque (aunque haya sido puesto por su suegro).
El final del personaje, ese final que no está en la novela de 1984, como corresponde en “la literatura de suicidias para suicidas” que reclamaba el joven Correas, es trágico.
Carlos Correas le da la muerte a Félix Chaneton en uno de sus últimos relatos publicados, en una nouvelle que se publica después de su muerte. Como si levantara el guante que Ramón Alcalde le había arrojado en su reseña sobre Los reportajes… a mediados de los 80. Como si necesitara matar a uno de sus heterónimos para realizar en la ficción algo que lo vendría tentando en la realidad…













