domingo, agosto 02, 2020

Archivos digitales. Mágicas ruinas, crónicas del pasado

Varios meses atrás se me ocurrió interrogar a algunos proyectos de archivo y digitalización argentinos que se están llevando adelante. Uno de los primeros en venir a mi mente, por autogestión, por persistencia, por pasión, fue Mágicas Ruinas, crónicas del pasado. Si no lo conocen, visítenlo, recórranlo y síganlo en facebook.


Hace varios años comenzamos algunos intercambios por mail con su creador, siempre atento a las consultas de los visitantes curiosos. Tito, gran amigo de este blog, ayudó muchísimo en la búsqueda de algunos textos luego recopilados en las Obras completas, de Germán Rozenmacher, por ejemplo. El trabajo realizado por Tito con su scanner infatigable es de gran mérito y generosidad.
Acá van algunas preguntas sobre qué es Mágicas ruinas, su origen, su metodología para construir un archivo virtual y su pasión por recuperar tapas, artículos y crónicas el pasado revisteril.


Archivos digitales: algunas preguntas a Tito de Morón, del sitio Mágicas Ruinas

Golosina Caníbal: ¿Cómo y para qué nace Mágicas ruinas? ¿Hubo cambios en el proyecto durante estos años?

Tito de Morón: A fines de los noventa, navegaba por internet en algún foro y me encontré conversando sobre rock nacional, y me picó la curiosidad sobre los sitios que habría en internet sobre el rock. Los dos o tres que encontré eran más enciclopédicos que otra cosa, y en realidad lo que me sentí impelido era a charlar de eso que se había, no digo olvidado, pero poco difundido. Está bien que internet no era lo masiva que es hoy y prenderte a ver páginas era un parto realmente. Para que bajara una página con un módem de 28k, una imagen o un correo con adjunto tenías que preparar la pava y tomar mate tranquilo.
En una de esas navegaciones me encontré con el Tano del sitio Dos potencias se saludan que estaba armando Rebelde. El rock argentino en los 70. Con Dina, también del sitio, abren una lista de correo: Rebelista. Y charla va, charla viene, gente que se prende a intercambiar, se pone más que interesante eso de rememorar. Dina y Tano me incentivan a publicar en sitio propio, y me ayudan a entender cómo cornos armar un html, armar las páginas, adherirme a un sitio gratuito, etc. Creo no equivocarme si te digo que las primeras cosas las hicimos en Geocities, que era un lugar de yahoo para páginas. Ya para el año dos mil, uno mas o menos, tenía ganas de poner lo que había hecho en un dominio propio, y contrato un host. El sitio se llamó "derockar", tenía un logo de un Superman pegándole una piña a las letras del sitio, muy onda retro, estaba bárbaro. Fijate en Internet Waybach Machine que ahí queda algo de aquel sitio.
La memoria, el concepto de memoria, era como una constante para mí. La búsqueda, la investigación, no tenían el sabor de la nostalgia, sino casi como una impotencia porque es algo que se pierde, por eso es importante rememorar. Alguna vez encontré este concepto de Andreas Huyssen que puse en en derockar: "A veces la obsesión por la memoria produce sólo olvido, o nostalgia, o distancia: la moda del revival, por ejemplo, nos hace recordar el pasado reciente como algo ya clausurado, cuando acaso aún está vivo en nosotros".
Mágicas Ruinas es algo así, no es un revival, solo una evocación a cosas que han sido contemporáneas, en algún momento de mi vida, y otra que tienden a perderse. Las ruinosas son una continuación extendida de derockar, y de lo aprehendido, más que nada emotivamente, en el intercambio que sostuvimos mucho tiempo en la Rebelista, con Tano, Dina; en la lista de correos que tenía, de Mágicas Ruinas; y de amigos que hoy día son más frecuentes que aquellas amistades previas a la existencia de internet en forma tan amplia como es hoy día.


GC: ¿Qué criterios utilizás para seleccionar el material a digitalizar? ¿Cómo organizás el proceso de digitalización y con qué herramientas (materiales y digitales) trabajás?

TM: El criterio principal es que el material haya pasado por mis manos. Salvo muy contadas colaboraciones, las revistas son de mis estantes. Otras cuestiones que he tomado en cuenta es ver si está en internet la crónica, si hay mucho reciclado de una crónica específica, opto por no subirla. Va mucho en la búsqueda, hoy día. Es decir, por ejemplo, reviso una crónica o un recorte de una revista y me pregunto (frecuentemente) quién o qué habrá sido de esa persona o tema. Voy evaluando y seleccionando en forma intuitiva. ¿Por qué intuitiva? ¡Es que es un sitio personal! Algunas personas, podrían llegar a ver al sitio lo algo así como que es un servicio público, un clipping virtual, pero es un hobby personal. Claro que si me piden algo, busco lo que tengo y lo doy.
La organización es a nivel marca de la revista, ensobrado y un mínimo orden para encontrarlas. La digitalización pasa por escanear en una revista revisada, primero las publicidades, luego dejar señaladas las fotos y las crónicas. Con las crónicas utilizo un software lector de caracteres. Pocas veces he transcripto manualmente, solo en casos de letras muy pequeñas, hojas manchadas o con escritura sobre fotos, etc. Después la lectura en un bloc de notas. Uso el bloc de notas, el .txt simple y sencillo, porque no da formato, me resulta fácil releer y corregir (el lector de caracteres suele pifiar) y copiar y pegar luego al html me resulta más práctico. Actualmente estoy haciendo una sola columna, aunque me resulta aburrido exponer así, para volcar contenido está bueno, y me da tiempo para seguir revisando revistas, y hacer cosas con las imágenes que voy separando, para complementar este hobby en facebook o instagram.
En cuanto al armado de la página, la plantilla es sencilla, y mientras las búsquedas sean por palabras entrar en otras cuestiones de estilo, apuntando el sitio más al contenido que a otra cosa no me atrae utilizar java u otras alternativas.
Volviendo a la digitalización, el tamaño de las revistas juega en contra. ¿Por qué? Pues un escaner para A4 no alcanza, y el costo de un A3 no se justifica. Entonces en revistas como Gente y la actualidad, o Siete Días Ilustrados, debo digitalizar algunas cosas que vienen a página entera en dos veces, cortar y pegar en un editor de imágenes. Tampoco que sea tan frecuente, pero con las tapas hay que tener cierto cuidado, para no deformar la realidad.


GC: ¿Qué intercambio tenés con otros usuarios de la web?

TM: Actualmente, y hablando en general los mensajes que recibo son de agradecimiento por haber subido algo. Ya sea por algún fan de determinada inclinación hacia un artista, orientación temática, o política, como de personas de cercanías familiares o de amistad para con alguna mención que hace una crónica o imagen que subo al sitio. Otras veces he subido cosas que asocio con nuestras realidades, con noticias actuales, y aunque no emita opinión, hay personas que se han disgustado. Más que nada por la forma que algunos mantienen en internet, para comunicarse. Es como que dan todo por sobreentendido. Si subo algo, algunas personas piensan que le estoy rindiendo homenaje o exaltando una situación o persona. Es ahí cuando se pierde el concepto de "evocación". Pero, bueno, internet es anárquica, y cada quien dispara para donde mejor le cuadre. Con otros sitios, el intercambio es a nivel enlaces, tanto por afinidad, como por gusto propio de algún sitio que visité.


GC: ¿Por qué te parece importante construir un archivo con textos de publicaciones periódicas populares argentinas del siglo XX en el siglo XXI?

TM: Es que si a futuro se descubre cómo viajar al pasado, al menos que se tengan referencias de cómo vestir o cómo hablar... ;-) Medio en broma, medio en serio, las referencias sobre hechos y personas suelen ser positivas. Cuando era joven había leído algunas cosas, de las cuales suelen quedar algunos versos o frases. Así como para entender el por qué, te tiro algunas que aún recuerdo: "Que lo que el árbol tiene de florido, vive de lo que tiene sepultado", una frase de Francisco Luis Bernárdez, de un libro que tenía mi viejo de ese autor; "...cómo a nuestro parecer cualquier tiempo pasado fue mejor", un soneto de Manrique, que tenía que aprender de memoria en el colegio; "Y si miro esas mágicas ruinas que aún existen aquí / me siento seguro de que otras pisadas nos precedieron", unos versos de Más allá del valle del tiempo, una canción de Claudio Gabis, de la que partí para dar nombre al sitio. Como verás, la evocación ha sido mi punto de partida. La creación de un archivo, en un sitio en el que he volcado más de nueve mil páginas, desde el 2003 a esta parte, es la consecuencia, no el objetivo. Por suerte hace tiempo que muchas personas están digitalizando referencias del pasado, que sirven como estudio e investigación. En este aspecto y por afinidad, personalmente me gustan Ahira (Archivo Histórico de Revistas Argentinas), Ruinas Digitales y Cedinci. Son sitios que suelo referenciar cuando me consultan de revistas viejas. También me resultan importantes las digitalizaciones que hacen algunas universidades u organismos extranjeros, como el sitio de la biblioteca digital hispánica que ha digitalizado miles de revistas Caras y Caretas. Los diarios y revistas han digitalizado muy poco, respecto de la historia que ellos han tenido, como Clarín que ha digitalizado solamente las tapas del diario.
Alguna vez, por ejemplo, cuando recorría locales de compra-venta de revistas, me encontré con varios bultos preparados para embalar, y pregunté si podía revisarlo, la respuesta fue que esa cantidad de revistas de la época peronista estaban vendidas. Vendidas a una univerdad de USA. ¿Qué te quiero significar? Después de tantos años sería importante que en nuestro país, a nivel política de Estado, se digitalice más de las revistas o diarios ya que son una versión de lo ocurrido, de la cual muchos investigadores parten. Encontrar en una biblioteca estatal colecciones de revistas sigue siendo medio raro.
Digitalizar los temas de alcance popular son un marco para ver no solo cómo era una sociedad, sino también cómo se explicaban las cosas que ocurrían, cómo se publicitaba, e incluso cómo se utilizaba el idioma. Construir archivos con alusión al siglo pasado permite ampliar el análisis, tanto de la historia, como del presente. Ayuda, hasta en lo impensado. Suelo poner por ejemplo una situación que ocurrió con la plaza 1º de mayo. Cuando, no hace mucho, decidieron transformarla se encontraron con huesos humanos, y las conjeturas fueron muchas. Hasta que alguien dio una referencia sobre la historia de ese lugar, que alguna vez fuera cementerio.
Otra noticia dio como “hallazgo” un túnel por debajo del Riachuelo, que fue una obra que tenía que ver con la electricidad. Cosas inusuales, que aparecieron en revistas del pasado, y que una buena referencia de digitalización de cuestiones populares, hubiera facilitado el conocimiento rápidamente. Ni hablar de cuestiones vinculadas al estudio de cómo se trataban los temas de cuestiones de género a nivel masivo, las comidas, los remedios que se ofrecían, etc., hasta para elaboración de antecedentes en los proyectos legislativos.

¡Gracias, Tito querido! ¡A seguir recorriendo esas mágicas ruinas!

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