lunes, junio 09, 2025
Golosina Caníbal presenta... (tapas n.° 11 al 19)
viernes, mayo 30, 2025
El final de Félix Chaneton
En una entrevista de 1985, después de haber publicado el año anterior Los reportajes de Félix Chaneton, Carlos Correas comenta que prepara “una serie de cuatro breves nouvelles, en la que me preocupa mucho la forma”.
Estoy tentado de pensar que se refiere a la obra Un trabajo en San Roque que sería publicada de forma póstuma en 2005 y con sólo tres nouvelles (y dos relatos antiguos).
Para los encuentros de “La seducción de Carlos Correas”, volví a ese otro tríptico literario, menos leído que el de 1984. Hemos insistido en el conversatorio sobre los heterónimos que Correas usa como máscaras a lo largo de su obra: Ernesto Savid, Juan Manuel Levinas, Emilse Ruggiero y, claro está, Félix Chaneton.
Curiosamente en la última nouvelle homónima de Un trabajo en San Roque Chaneton reaparece como personaje, esta vez, secundario. Lo hace en medio de un relato denso, de clima ominoso, teatral y grotesco.
Y sin embargo, Chanetoncito, en el decir de Rodolfo Carrera su Virgilio lúmpen y viril en la primera parte de “Los reportajes…”, ha logrado conseguir la autoridad: es intendente en San Roque (aunque haya sido puesto por su suegro).
El final del personaje, ese final que no está en la novela de 1984, como corresponde en “la literatura de suicidias para suicidas” que reclamaba el joven Correas, es trágico.
Carlos Correas le da la muerte a Félix Chaneton en uno de sus últimos relatos publicados, en una nouvelle que se publica después de su muerte. Como si levantara el guante que Ramón Alcalde le había arrojado en su reseña sobre Los reportajes… a mediados de los 80. Como si necesitara matar a uno de sus heterónimos para realizar en la ficción algo que lo vendría tentando en la realidad…
sábado, septiembre 12, 2020
Entrevista a Carlos Correas en El ojo mocho (1996)
Hace unos años tenía la idea loca de subir varias entrevistas realizadas en la primera época de El ojo mocho que considero muy valiosas y que mi amigo F. R. me pasó en imágenes muy gentilmente. La primera que subí en aquel tiempo fue la entrevista a Josefina Ludmer, "Los géneros de la patria", publicada en el n.° 4 de la revista, en 1994 (parte 1, parte 2 y parte 3). En ese momento tuve la nefasta estrategia de subirla en tres partes al blog: claramente debe haber tenido muy pocas lecturas.
Ahora bien, como todavía pienso que esas entrevistas deberían tener una sobrevida digital, en estos días me tomé un rato para digitalizar la entrevista a Carlos Correas, autor de La operación Masotta y de Los reportajes de Félix Chaneton, autor predilecto de este blog, realizada en el n.° 7/8 de El ojo mocho en el año 1996. Copio pues el principio y luego dejo un link para bajarla completa: es una entrevista larga y valiosa en la que Correas habla de homosexualidad, de literatura, de filosofía, de traducción y también cuenta anécdotas hermosas sobre Contorno, la vida porteña en los 50 y 60, Masotta, Sebreli y demás. Pasen, lean y disfruten.
Carlos Correas: Filosofía en la intimidad
Entrevista en El ojo mocho, n. 7/8, otoño de 1996, pp. 07-45.
Eduardo Rinesi: -A lo mejor podríamos empezar comentando el artículo tuyo aparecido en Clarín días pasados y el calificativo de peronista que te atribuís allí, a vos, a Sebreli y a Masotta.
-Sí. Vos sabés que no era un peronismo de militancia partidaria, en absoluto. Nunca fuimos a ofrecer nuestros servicios como intelectuales a ninguna Unidad Básica. Nunca ocupamos ningún cargo oficial tampoco. Era como una especie de inclinación afectiva, en cierto modo, y de acuerdo con ciertas políticas instrumentadas por el peronismo que se concretaban en los hechos, ¿no? Tal vez, más que peronistas, una expresión que yo he hecho: éramos anti-antiperonistas. Es decir, vivíamos rodeados de antiperonistas, por cuestión de clase. Incluso empezando por la familia: mi padre y mi madre eran antiperonistas furiosos. Y con matices de racismo, incluso. Bueno, ahí aparece la expresión "cabecita negra" o los "negros". Algo que todavía continúa. Yo tengo, por ejemplo, un hermano mayor —no importa si esto sale, mi hermano no lee revistas literarias, así que no lo corrijan nada— que juega a las carreras y está jubilado, tiene seis años más que yo. A mi hermano le quedó eso, ese antiperonismo de marca, incluso en la actualidad sigue usando esa expresión "negro". Y negro es todo aquel que realiza un trabajo manual, o algo que se parezca a un trabajo manual. Los colectiveros, por ejemplo, son todos negros, aunque sea rubio y de ojos azules, no interesa. La cuadrilla de teléfonos que le viene a arreglar los cables, todos esos son negros, "los negros que vinieron a arreglar el teléfono". Y mi madre también era muy racista. Mi padre no, mi padre era un inmigrante español, aragonés, que llegó a la Argentina en el 18. Era el hijo mayor de la familia. La guerra del 14 termina en noviembre del 18, pero se rumoreaba, en esos últimos meses, que España iba a entrar en guerra, uno de tantos rumores que corrían. Y mi padre tenía 18 o 19 años, así que si España entraba en guerra, casi seguro que él tenía que participar. Entonces, la madre, asustada, lo saca de España y que emigre. Y se vino a la Argentina, solo. Con el bachillerato terminado, pero sin recomendaciones ni nada. Empieza a trabajar en las cuadrillas de las vías de ferrocarril, y después entra en la Municipalidad. Después, con la Guerra Civil Española, él era republicano, y sobre todo, anticlerical. Bueno, una figura característica, ¿no? Antifranquista y anticlerical. Yo fui bautizado a instancias de mi madre. Como mi madre era católica, pero no una católica practicante, católica como muchos católicos argentinos, que son católicos para no ser tomados por judíos. Porque mi madre no solamente era racista sino que era antisemita, también: hablaba de los negros y los judíos. Y yo fui bautizado a instancias de mi madre. Ahora, cuando a instancias de mi madre también debía hacer la primera comunión, ahí mi padre se plantó y dijo no, ya no, tanto no. Hasta el bautismo sí, pero la primera comunión, no. Así que ése era mi entorno familiar. Y después, otro entorno, más allá de ese círculo inmediato, los intelectuales, digamos. Bueno: los Viñas eran antiperonistas. Es decir, mi padre era antiperonista por liberal. Era la amalgama entre Perón y Mussolini, Perón y Hitler, ¿no? Estaba muy fresca todavía la Segunda Guerra Mundial y el recuerdo de Hitler. Las visitas de Perón a Europa, a Italia y a Alemania, que fueron como visitas de estudio de las estructuras de los ejércitos. Y es cierto que muchos que habían sido admiradores de Mussolini o de Hitler, del fascismo o del nazifascismo, eran peronistas. Eso es muy cierto. Eso lo ha dicho ya David, que tiene más edad que yo y que eso lo vivió en las aulas en la época del peronismo, ¿no? En la Universidad de Buenos Aires, en manos del estado. Cierto, habría que rescatar a Astrada o a Guerrero, pero otra gente, no, desde luego que era intolerable. Y nos despertaba mucha simpatía Eva Perón. Así que ése fue nuestro anti-antiperonismo.
Horacio González: -Al decir "Nos despertaba...", ya era el grupo de Filosofía y Letras, años cincuenta y tantos...
-No, nos despertaba a Masotta, a Sebreli y a mí. No había todavía un grupo de Filosofía y Letras. En mi caso por lo menos... En el año 52 muere mi padre. Entonces, yo ya tenía un año hecho de medicina, porque mi padre quería que mi hermano y yo fuéramos médicos. Ninguno de los dos fue médico, mi hermano sólo fue bachiller, pero mi hermano comenzó a estudiar medicina y después dejó. Dejó por su vida de café y de billarista. Nosotros vivíamos en Palermo. Yo nací ahí, en Palermo...
La entrevista completa a Carlos Correas se puede descargar de acá.
miércoles, mayo 27, 2020
Escrituras excéntricas
1. Carlos Correas. "Los jóvenes"
Eso en 1952. Como si no bastara con "La narración de la historia" ( y Los reportajes de Félix Chaneton (1984), como si no fuera suficiente con Ensayos de tolerancia (1999) y La manía argentina (2011), Correas escribió en 1952 un relato neobarroso que parece anticipar a Osvaldo Lamborghini, a Néstor Perlongher y a toda una línea de la literatura argentina que mezcla la homosexualidad, la violencia y el humor para producir una torsión en el lenguaje.
2. Amalia Jamilis. "Osario bajo la luna"
domingo, noviembre 16, 2014
Desde la carne de Buenos Aires (Carlos Correas)
En Las ciento y una n° 1, junio de 1953.
viernes, julio 25, 2014
Prólogo a Los reportajes de Félix Chaneton (Juan Manuel Levinas)
Correas, Carlos (1984): Los reportajes de Félix Chaneton, Buenos Aires, Celtia, pp. 11-13.
martes, mayo 20, 2014
La nota al pie como pieza exquisita
Nota al pie de "Films argentinos", en el comentario sobre Buenos Aires viceversa, (77-78 pp.):
(...) Particularmente se ha interpretado que el idioma oral del film [Buenos Aires viceversa], casi siempre grosero, alegoriza no sólo el pasado "Procesista", sino, más arqueológicamente, un remoto pero perdido idioma filosófico de alcance nacional. La repetición de ese idioma permitiría liberarnos de terrores antiguos y nuevos. Es probable, sin duda*. (...)
* En 1943 yo tenía 12 años y vivía en la calle Santa Fe al 5000, en Palermo. Próximo al Carnaval, resolvimos, con mis amiguitos de la cortada de Ancón, armar una murguita y salir a la calle. La preparación y los ensayos nos llevaron un mes. Dos eran las cuestiones: la vestimenta y la redacción de las coplas que cantaríamos. Para la primera cuestión yo salí, ya en Carnaval, pintarrajeado y harapiento, con una escupidera pendiente de un hombro, sostenida por una corbata enroscada al cuello. Para la segunda, cantábamos en la calle, frente a los bares: "La puta que te parió se vistió de colorado/ y al pasar por el cuartel se la cogieron los soldados". También: "Por más que nadie se lo proponga, / nada es mejor que una buena poronga". También: "Te mato, te rompo, te cago, te reviento/ y el orto te lo pongo hecho un pimiento". También: "Mi hermana tejió una colcha y la llevó a la exposición/ y la 'colncha' de mi hermana el primer premio sacó". Nuestro mayor éxito fue en la esquina del famoso bar La Paloma, en Santa Fe y Juan B. Justo. Los pelafustanes sentados a las mesas de la vereda se desplomaban de la risa y nos daban monedas. Nos enorgullecía que nosotros, menorcitos, entretuviéramos a gente mayor. Transcribí sólo una antología de las coplas. Se habrán notado los términos "fuertes". Ni nuestros padres, ni nuestros maestros de la primaria y de la secundaria, ni las revistas de historietas que leíamos, ni la radio que escuchábamos usaban esas palabras. Nuestras fuentes eran los vagos de café y otros compañeritos, y nosotros éramos entusiastas iniciados en un idioma secreto. Ahora, en el declinar de mi vida, advierto, con una mezcla de extrañeza y consternación, que las paparruchadas carnavaleras que entonces cantábamos -u otras chocarrerías similares- se han convertido, para los últimos pensadores de este país, en "lengua coloquial argentina". ¿Habremos sido nosotros, los traviesos nenes murgueros de Santa Fe y Ancón, precursores de este advenimiento lingüístico?
Nota al pie de "Films argentinos", en el comentario sobre La nube (86-87 pp.):
(...) La mostración de jubilados maltratados, de policías venales o asesinos y mentirosos, de jueces impartiendo "la Justicia" cubiertos por paraguas bajo la lluvia, de servidores cuya capacidad de ser humillados es directamente proporcional a su compulsión de humillar, de abogados que arriesgan su vida por defender indigentes, de jóvenes que dejan la Argentina por Australia, de la exacerbación de los dolores comunitarios... sugeriría en Solanas un "reformismo" del que me ocupo en nota*.
Otra pieza exquisita escrita por Carlos Correas, acá.*'Reformismo', esto es, enaltecer las instituciones republicanas y no destruirlas, sino depurarlas. Una pequeña y mediana burguesía que es progresista y racionalista: confía en las virtudes del diálogo, hace del trabajo un honor y pone el orgullo en las reivindicaciones profesionales. Muchos son universitarios que anhelan "funcionar honestamente en el mercado cultural". Pequeños y medianos burgueses que creen y quieren creer en el compañerismo entre amigos y en el compañerismo conyugal, y bregan por la "solidaridad social" y por la vida consensuada. Están contra los excesos, "vengan de donde vinieren", y sean voluntaristas o intelectualistas, y contra los extremos, "sean los que fueren" (la drogadicción, los suicidios y otras demencias; la guerrilla y/o el terrorimso "que siembran la muerte, el caos, el resentimiento, el terror y el odio en la sociedad argentina"). No tienen sentido del Mal, y cantan a la salubridad en ética y en economía y al aseguramiento "transparente" en la custodia de la propiedad privada y del orden jurídico. Este canon y este pensamiento, blandos y amorfos, enmudecieron en las épocas criminales y cuando recuperaron el habla su decir nos ha resultado torcido e inútil.
jueves, noviembre 28, 2013
La Patria Grande y un argentino medio
"Pero una cosa es cierta: [...] el argentino no debiera desoír el llamado de la Patria Grande", tararea ya al final de su primera página Víctor Massuh. Y ya asimismo consabemos que Massuh oye estos llamados (¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Desde cuándo? y ¿Por qué se metaforiza de este modo a sí misma la Patria Grande?), y que yo, al menos, no los oigo, por más que me haga -y me hago a veces, como experimento- el deber de oírlos. Pero sí estoy resuelto a desoír cualesquiera llamados, directos o indirectos, del llamado Víctor Massuh. Sabemos, además, que Massuh es un incompetente libelista y que su estilo es belicoso pero mortecino. Su intemperancia es también ya familiar. Sin embargo, nos habla de "el argentino" y será acaso interesante que cotejemos a este sujeto con "un argentino".Tomemos un argentino medio, cuadragenario o quincuagenario. Vive en Buenos Aires. Está casado con una mujer ya enmascarada y repetitiva. Infidelidades confesadas o descubiertas de cada parte con personas más jóvenes o con antiguos amigos o amigas amenizan, con celos enojados inclusive, y dan una memoria compun a esta relación conyugal. Tiene dos o tres hijos púberes o adolescentes o jóvenes; esto es, tiene una familia, lo cual es tanto una carga rapaz y útil para matar el tiempo como una justificación pública ante el mundo. Hace negocios sin delinquir más allá de lo permitido por el uso y la costumbre: de este modo se procura y procura a su familia el bienestar debido. Concedámosle una inclinación artística que pueda alcanzar hasta la posesión (y la apreciación) de un volumen de las Selected Photos del inglés David Hamilton. Tiene gustos políticos, que pueden ser por cualquier partido, movimiento o dirigente, excepto los "extremos", que son más irreconocidos que ignorados. Es propietario de una quinta con mirador, pileta de natación, bomba de agua, casilla para el perro y baño provisto de jaboncitos en forma y color de frutilla, digamos en Del Viso; y los domingos y feriados en general hace asados, con carne que le escogen y le reservan en un comercio de la ruta 8. Esos mismos días vuelve con su familia en su auto, por la ruta Panamericana, abarrotada, todos cumplidamente demolidos, observando a y observado por los otros autos y los otros automovilistas con sus familias no menos ni más agotadas. El lector me dirá que este argentino medio no es sólo insípido, sino puramente espantoso. Estoy de acuerdo y nada más alejado de mí que proponerlo como héroe o siquiera como simple personaje de cualquier tema oral, escrito o visual. Pero si lo he tratado es para que el lector vea en él la imposibilidad de que oiga o deba oír o no deba desoír "el llamado de la Patria Grande". Y como este un argentino es muchos argentinos, esos muchos o bien son sordos a ese llamado, o bien la Patria Grande no llama, o no hay siquiera Patria Grande, ni como "utopía actuante", no como realidad inerte.
domingo, octubre 13, 2013
Gestos críticos
Las formas son simples: una introducción, el planteo de alguna hipótesis, su aparente demostración con citas y anécdotas, la aparición de dos invitados que reafirman lo expresado, un final con conclusión o intervención de “los alumnos”, que siempre constatan lo dicho. Ninguna contradicción, ninguna discusión, ninguna noción distinta a las de quien enuncia, que se dice descreer del canon de la crítica, canonizándose en el proscenio visual. Pero también se exime, y autocrítico, en la última charla (porque eso hace, dialoga con el imaginario público recluído en el aula de su voz) recomienda ciertos textos de Borges que subraya imprescindibles. El artificio crítico que esto convoca es la inversión, ¿qué textos de Piglia recomendaría Borges? Pero hay otra cuestión más primitiva, o radical. Y ya no es el tono, sino la forma oral con la que Piglia construye su discurso, que remite más al titulado del concepto que a su verificación. Frases como “Borges estuvo más cerca que nadie de ser eso que quería ser”, “Borges iba a donde fuera a decir lo suyo, por eso estoy acá (¿?)” ó “La industria borgeana editorial y la industria borgeana académica, no quieren reconocer que Borges se quedó ciego en 1953 y su capacidad de estilo quedó destruida” (clase 1), demandan otro gesto crítico: la verdad de las mismas no se constatan en ningún momento.
martes, mayo 21, 2013
Una nota al pie de Carlos Correas
Vendrán otras citas. Correas manejaba el arte de la injuria como nadie, y de paso lanzaba interrogantes para una intelectualidad argentina seca, distinguida y con aires sacralizantes.Lo sagrado es, ciertamente, lo intocable, pero también lo en y por principio indefinidamente indeterminado. Así, la cultura es sagrada*, pero también lo son la patria, el Orden Constitucional, la causa nacional, la vida, la propiedad, la libertad, la democracia, la Nación, "nuestra identidad"; o igualmente Dios, la vulva de una mujer, la Bolsa de Comercio, la Cámara Argentina de Anunciantes, la Sociedad Rural Argentina, o la Empresa: trascienden y son "eternidades" y Destino para cada individuo que se prueba finito y contingente. (p. 53)
*Su sacralidad contemporánea puede medirse por su consideración excluyentemente positiva: nuestros intelectuales debaten acerca de la cultura "de élite", "popular", "nacional", "intelectual", pero escamotean la determinación de la incultura de élite, de la incultura de los intelectuales y, en suma, de la incultura popular y nacional. La especificación de estas inculturas nos enseñaría qué valores sociales debieran enfrentarse y luchar por imponerse.
sábado, julio 07, 2012
Juvenilismo
Llegó. Ahora, gracias a Mansalva, podremos leer "Los jóvenes" de Carlos Correas de forma completa. Por lo demás, el libro recopila textos ya aparecidos aquí y allá: "Las armas tiernas"; el hitazo "La narración de la historia"; y "Algo más sobre mi caso". Bien, seguimos en la procesión hacia el canon: después de OL y de Copi, llega Correas. Sólo falta que reediten ese novelón Los reportajes de Felix Chaneton.
domingo, abril 10, 2011
"Los jóvenes" o el camino hacia el canon literario
A la una de la mañana el Anchor languidecía. En el mostrador del bar, varios putitos de calzoncillos anatómicos beben Coca-Cola. Junto al piano bailotean torpemente dos ingleses de porongas lechosas. Los farolitos rojos dan la justa luz para ese pequeño quilombo de pajeros. Mesitas alcahuetas y lustraditas, mozos con aire de perros, espejos estratégicos para que los putitos se deseen de reojo. En una mesa, alrededor de un podrido olor a pescado, hay una hembra fermentando. En la pared del fondo, una lámina vieja de Elizabeth y Felipe de Edimburgo (se comentaba que Felipe ya no se la da más por el culo porque Elizabeth se tiraba muchos pedos y como es sabido, los de Elizabeth Arden). Y en el aire un crepitar bullicioso, una guasca hecha polvo brillante y estrellado. Las locas sentadas miran por la ventana y añoran la ciudad.
domingo, diciembre 05, 2010
Zapping
17:01 hs. Canal 9. ¡Escándalo! Viviana Canosa entrevista a la vedette Paola Miranda que acaba de alejarse de la obra Bravísima, cuya figura central es Carmen Barbieri (¿quién dijo que la televisión es endogámica? ¡la gran familia Tinelli siempre ubicua!). Silvia Süller luce vincha y rulos y denuncia casting sábana en un escándalo que comenzó en Facebook (¿de qué modo los medios se continúan unos en otros?). Según se dice, la cara de la televisión argentina alguna vez fue Pinky. Hoy es Ricardo Fort (cada época sintetiza sus valores). Süller es una ametralladora de pistas sobre Germán, presunto amor secreto del Willy Wonka criollo. ¿Qué oculta el tatuaje con forma de escorpión en sus pectorales? ¿Qué papel juega en todo esto Nilda, empleada histórica de Tita Soldán? No hay espectador que no se sienta Perry Mason.



















