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sábado, enero 19, 2013

Autocensura

Tanto la censura como la pornografía son géneros artísticos extremadamente complejos. La estética del censor ha compuesto con los años un texto ilegible (inalcanzable) con tramos del Ulises de Joyce, las Memorias de una princesa rusa, escenas de las películas de Armando Bo (y de otros), estatuas con taparrabos, etcétera. Expedirse sobre el tema con absoluto rigor implicaría, por lo tanto, un refinadísimo análisis de toda la cultura. Trabajo seguramente pornográfico, censurable.
Así comienza el breve texto "La estética del censor" de Osvaldo Lamborghini, posteado por otro Osvaldo, vía Christian Ferrer. Me tienta leerlo de la mano de Bataille y sus elucubraciones sobre el gasto y lo sagrado, sus rescates desesperados de lo heterogéneo. El desplazamiento de la censura a la autocensura me parece central para pensar su poética. En todo caso, léanlo completo: sigue acá.

viernes, julio 20, 2012

El principio de incompletud (Maurice Blanchot)

Repito, en lugar de Bataille, la interrogación: ¿por qué «comunidad»? La respuesta está dada bastante claramente: En la base de cada ser, existe un principio de insuficiencia... (principio de incompletud). Es un principio, observémoslo bien, lo que manda y ordena la posibilidad de un ser. De ahí resulta que la carencia por principio no va a la par de una necesidad de completud. El ser, insuficiente, no busca asociarse a otro para formar una sustancia de integridad. La conciencia de la insuficiencia viene de su propio cuestionamiento, el cual tiene necesidad del otro o de algo distinto para ser efectuado. Solo, el ser se cierra, se duerme y se tranquiliza. O bien está solo o no se sabe solo más que si no lo está. «La sustancia de cada ser está impugnada por cada otro sin descanso. Incluso la mirada que expresa el amor o la admiración se liga a mi como una duda que afecta a toda la realidad.» «Lo que pienso no lo he pensado solo.» Hay aquí un intrincado de motivos disímiles que justificaría un análisis, pero que tiene su fuer/a en una mezcolanza de diferencias asociadas. Es como si se apiñaran en la portilla pensamientos que sólo pueden ser pensados juntos, mientras que su multitud les impide pasar. El ser busca, no ser reconocido, sino ser impugnado: va, para existir, hacia lo otro que lo impugna y a veces lo niega, con el fin de que no comience a ser sino en esa privación que lo hace consciente (ése es el origen de su conciencia) de la imposibilidad de ser él mismo, de insistir como ipse o, si se quiere, como individuo separado: así tal vez existirá, experimentándose como exterioridad siempre previa, o como existencia vista en perspectiva lineal, sólo componiéndose como si se descompusiera constante, violenta y silenciosamente.
De este modo, la existencia de cada ser reclama lo otro o una pluralidad de otros (porque es como una deflagración en cadena que tiene necesidad de cierto número de elementos para producirse, pero que correría el riesgo, si ese numero no fuera determinado, de perderse en el infinito, a la manera del universo, el cual sólo se compone ilimitándose en una infinidad de universos). Reclama, por eso, una comunidad: comunidad finita, porque ella tiene, a su vez, su principio en la finitud de los seres que la componen y que no soportarían que ésta (la comunidad) olvide llevar a un grado de tensión más alto Infinitud que los constituye.
Aquí nos encontramos enfrentados a dificultades poco dominables. La comunidad, sea o no numerosa (pero, teórica e históricamente, no hay comunidad sino de un pequeño número —comunidad de frailes, comunidad hassídica (y los kibbutzim), comunidad de eruditos, comunidad con vistas a la «comunidad», o bien comunidad de los amantes), parece ofrecerse como tendencia a una comunión, incluso a una fusión, es decir, a una efervescencia que no reuniría los elementos sino para dar lugar a una unidad (una sobreindividualidad) que se expondría a las mismas objeciones que la simple consideración de un solo individuo, cerrado en su inmanencia.
Blanchot, Maurice (1983): La comunidad inconfesable, Madrid, Editoral Nacional de Madrid.

domingo, diciembre 11, 2011

Lo sagrado: impureza, contagio e inmanencia

Copio algunos fragmentos de textos en los que Bataille explora el concepto de lo sagrado, su ambivalencia y su potencia:


Siempre se encuentra algo sagrado tanto en las formas más simples como en las formas más evolucionadas; lo sagrado es esencialmente comunicación: es contagio. Lo sagrado se presenta cuando, en cierto momento, se desencadena algo que tendría que ser detenido y que no se puede detener, que se dirige a la destrucción y que corre el riesgo de trastornar el orden establecido.
Lo sagrado, si se presta atención, podría sencillamente reducirse al desencadenamiento de la pasión. Y es evidente que el desencadenamiento de la pasión está en la antípodas de la razón. (“El mal en el platonismo y en el sadismo” en La religión surrealista, 25).

Lo sagrado puro, o fasto, dominó desde la antigüedad pagana misma. Ahora bien, aun reducido al preludio de una superación, lo sagrado impuro, o nefasto, estaba en el fundamento. El cristianismo no podía rechazar hasta el extremo la impureza, no podía rechazar la mancha. Pero definió a su manera los límites del mundo sagrado; y en esa definición nueva, la impureza, la mancilla, la culpabilidad, eran expulsados fuera de esos límites. A partir de entonces lo sagrado impuro quedó remitido al mundo profano. En el mundo sagrado del cristianismo, no pudo subsistir nada que confesase claramente el carácter fundamental del pecado, de la transgresión. El diablo, esto es, el ángel o el dios de la transgresión (de la insumisión y de la sublevación), era arrojado fuera del mundo divino. Aunque era de origen divino, en el orden de cosas cristiano (prolongación de la mitología judaica), la transgresión ya no era el fundamento de su divinidad, sino el de su caída. (El erotismo, 127).

En el mundo religioso primitivo teníamos, por un lado, un mundo de cosas trascendentes, de cosas con las cuales no había participación hasta que en la fiesta eran destruidas en tanto cosas; así definíamos el mundo profano, mientras que el mundo sagrado era el mundo de inmanencia, de la violencia, de la participación.
A partir del momento en que el derecho, la moral y la persona divina aparecen como sagrados, el ámbito de lo sagrado deja de ser enteramente el ámbito de inmanencia. Pues, existe un mundo sagrado trascendente que no existía en la situación primitiva. (“Esquema de una historia de las religiones” en La religión surrealista, 81).

Bibliografía

“El mal en el platonismo y en el sadismo” (Lunes 12 de Marzo de 1947) y “Esquema de una historia de las religiones” (Jueves 26 de febrero de 1948) en La religión surrealista: conferencias 1947-1948 (2009), Buenos Aires, Las cuarenta.
El erotismo (2009 [1957]), Buenos Aires, Tusquets.

sábado, diciembre 03, 2011

El último grito de la moda



¿No había un par de pensadores que hablaban de "poner el cuerpo" a las ideas? Genial, ya se puede: quiero una M de Bataille y una L de Foucault, por favor. Y si las tenés en negro, mejor.

sábado, noviembre 12, 2011

De vuelta al matadero (sobre El asesino de chanchos de Luciano Lamberti)


Existe un pequeño texto de Bataille, del fascinante diccionario crítico que ideó con Michel Leiris, que servía como definición de “matadero” y termina así:
No obstante, en el presente el matadero es maldito y puesto en cuarentena como un barco infectado de cólera. Pero las víctimas de esa maldición no son los matarifes o los animales, sino esa misma buena gente que ha llegado a no poder soportar más que su propia fealdad, una fealdad que responde en efecto a una enfermiza necesidad de limpieza, de pequeñez biliosa y de tedio: la maldición (que sólo aterroriza a quienes la profieren) los obliga a vegetar tan lejos como sea posible de los mataderos, a exilarse por corrección en un mundo amorfo donde ya no existe nada horrible y donde, sufriendo la indeleble obsesión de la ignominia, se ven reducidos a comer queso.
Ese texto muestra una apuesta por recuperar una zona de la experiencia humana que ha sido excluida: la zona de lo horrible, del gasto, de la pura pérdida. Esa zona (y su lógica, sus habitantes, sus lugares, sus elementos) señalan el punto vacío de un sistema que se quiere perfecto, de un mundo burgués que brega por la limpieza y el orden de lo amorfo, de lo equilibrado. Y la literatura, lo sabemos los lectores de Bataille, es una de las vías para recuperar ese plano de lo heterogéneo, de lo inasimilable, del gasto improductivo.
En “Febrero”, el Hombre que llevaba la nariz en el bolsillo escucha el canto lúdico de unas niñas y hace las compras necesarias, en una estación rutera, para un veraniego asado. Como un Meursault criollo, el Hombre que llevaba la nariz en el bolsillo soporta el sol y el calor mientras se toma un rifle y prepara el fuego. En el cuento no pasa nada, o mejor pasa nada, y sin embargo el ambiente es opresivo. El Hombre que llevaba la nariz en el bolsillo lleva una vida despojada, monótona pero en cuanto comienza el verano, se sube a la Renoleta y se va para las sierras, siempre a un lugar diferente. Hasta ahí, una normalidad lisa y llana, poco ostentosa. Sin embargo, en las provisiones para el tiempo de ocio que comienza, hay un elemento, entre el bolso y la conservadora: un bidón de kerosén. Un día caluroso, el Hombre que llevaba la nariz en el bolsillo se sube a la camioneta, viaja hasta una ruta en desuso y traza una línea recta de kerosén a través de los pastizales hasta terminar el bidón. Prende un fósforo y lo tira. Se sube a la camioneta y se va.

martes, julio 12, 2011

Japanize me

–¿Qué tiene que ver esto con el fin de la Historia? Es que el snobismo es la negatividad gratuita. En el mundo de la Historia, la Historia misma se ocupa de engendrar el modo de la negatividad que es esencial a lo humano. Si la Historia ya no habla, se fabrica ella misma la negatividad. El snobismo puede llegar muy lejos. Se puede morir por snobismo, como los kamikazes. Conoce sin duda la historia de Federico II, en el campo de batalla, cuando escucha los gritos de un joven herido mortalmente en el vientre: “Hay que morir como es debido”, y pasa. O César, atravesado de puñales y que cubre con los pliegues de su toga las heridas de sus piernas. Quiero decir que si lo humano se funda en la negatividad, el fin del curso de la Historia abre dos vías: japonizar occidente o americanizar Japón, es decir, hacer el amor de modo natural o como monos sabios.
Acá, una vieja entrevista a Alexander Kojève, el sobrino de Kandinsky, el espía en Moscú, el clausurador de Historias.

miércoles, junio 01, 2011

Bataille y lo común (IV)


Ausencia de mito: Sin embargo, me parece que cuando mencioné el malestar que resulta del hecho de que ni estos mitos ni estos ritos serán verdaderos mitos o ritos a causa de que no recibirán un consentimiento de la comunidad, antepuse la necesidad de ir más lejos y de representar una posibilidad que, a primera vista, podrá parecer negativa y que quizá en el fondo no es otra cosa que la forma más acabada de la situación. Si decimos simplemente, desde la lucidez, que el hombre actual se define por su avidez de mitos, y si a eso le agregamos que también define por la conciencia de no poder acceder a la posibilidad de crear un mito verídico, habremos definido una suerte de mito que es la ausencia de mito. (“La religión surrealista”, 54).

Ausencia de comunidad: A esta primera supresión de la particularidad [en el mito] se le puede sumar, o se le debe sumar, la necesidad de una ausencia de comunidad. ¿Qué significa, en efecto, un grupo sino un enfrentamiento de algunos hombres al conjunto de otros hombres? ¿Qué significa por ejemplo una Iglesia como la Iglesia cristiana si no la negación de lo que ella no es? En el hecho de que toda religión en el pasado estuviera unida a la necesidad de afirmarse como Iglesia, como comunidad cerrada, hay una suerte de escollo fundamental; cualquier tipo de actividad religiosa, en tanto desencadenamiento de la pasión, tendía a suprimir los elementos que separan a las personas unas de otras. Pero, al mismo tiempo, la fusión que realizaba la fiesta antigua no tenía otra finalidad más que crear un nuevo individuo que se podría denominar individuo colectivo. Con esto no pretendo decir que los individuos no estén convocados a reunirse como siempre lo estuvieron, pero más allá de esta necesidad inmediata, la pertenencia de cualquier comunidad posible a la que yo llamo –con palabras que para mí son habitualmente extrañas- ausencia de comunidad debe ser el fundamento de toda comunidad posible, es decir que el esta pasional, el estado de desencadenamiento que era inconsciente en el espíritu primitivo, puede pasar a una lucidez tal que el límite que estaba dado por lo opuesto del primer movimiento en la comunidad que lo cerraba sobre sí mismo tiene que ser transgredido por la conciencia. (“La religión surrealista”, 55).

miércoles, mayo 25, 2011

Bataille y lo común (III)

Bataille y lo común (I)
Bataille y lo común (II)

La tragedia y la muerte como lazo: …por un lado, una composición de fuerzas común adherida a una tradición estrecha –parental o racial- constituye una autoridad monárquica y se establece como un estancamiento y un límite infranqueable para la vida; por el otro, un lazo de fraternidad que puede ser ajeno al lazo de sangre se anuda entre hombres que deciden entre ellos las consagraciones necesarias; y el objeto de esa reunión no tiene como objetivo una acción definida sino la existencia misma, LA EXISTENCIA, ES DECIR, LA TRAGEDIA. (“Crónica nietzscheana”, 123).

Nadie piensa ya que la realidad de una vida en común –lo que equivale a decir “de la existencia humana”-, dependa de la puesta en común de los terrores nocturnos y de esa suerte de crispación extática que expande la muerte. (“Crónica nietzscheana”, 128)

El principio de esta transvaloración [de la comunidad fascista a la comunidad de sentimiento de Numancia] se expresa en términos simples. A LA UNIDAD CESARIANA QUE FUNDA UN JEFE SE OPONE LA COMUNIDAD SIN JEFE UNIDA POR LA IMAGEN OBSESIVA DE UNA TRAGEDIA. La vida que exige que hombres se reúnan, y los hombres no se reúnen más que gracias a un jefe o una tragedia. Buscar la comunidad SIN CABEZA es buscar la tragedia: la ejecución del jefe es en sí misma tragedia; sigue siendo exigencia de tragedia. Una verdad que cambiará el aspecto de las cosas humanas comienza aquí: EL ELEMENTO EMOCIONAL QUE DA UN VALOR OBSESIVO A LA EXISTENCIA COMÚN ES LA MUERTE. (“Crónica nietzscheana”, 130).

viernes, mayo 13, 2011

Bataille y lo común (II)

Bataille y lo común (I)

La comunidad universal

El resto del mundo: No puede haber límite entre los hombres en la conciencia y, lo que es más, la conciencia, la lucidez de la conciencia, restablece necesariamente la imposibilidad de un límite entre la humanidad y el resto del mundo. Lo que debe desaparecer, puesto que la conciencia se vuelve cada vez más aguda, es la posibilidad de distinguir al hombre del resto del mundo. (“La religión surrealista”, 55).

Universalidad:
La búsqueda de Dios, de la ausencia de movimiento, de la tranquilidad, es el temor que hizo entrar en la sombra toda tentativa de comunidad universal. El corazón del hombre no está inquieto solamente hasta el momento en el que descansa en Dios: la universalidad de Dios sigue siendo todavía, para él, una fuente de inquietud y el apaciguamiento no se produce más que si Dios se deja encerrar en el aislamiento y en la permanencia profundamente inmóvil de la existencia militar de un grupo. Porque la existencia universal es ilimitada y por ello sin reposo: no encierra la vida del infinito. La existencia universal, eternamente inacabada, acéfala, un mundo semejante a una herida que sangra, que crea y que destruye sin cesar a los seres particulares finitos: es en este sentido que la verdadera universalidad es la muerte de Dios. (“Proposiciones”, 70).

Sin función:
Ser libre significa no ser función. Dejar que la vida se encierre en una función es dejar que la vida se castre. La cabeza, autoridad conciente o Dios, representa la unidad de las funciones serviles que se ofrece y se toma a sí misma como un fin, en consecuencia, es la que deber ser objeto de la aversión más profunda. (“Proposiciones”, 67).

martes, mayo 03, 2011

Bataille y lo común (I)

El año pasado, gracias a la infinita generosidad de estos muchachos, pude poner en discusión algunos asuntos de la obra de Bataille vinculados con lo común y sus ideas en torno a la comunidad. Más allá de la imposibilidad de traer en el tiempo dichas magníficas reuniones, copio, al menos, algunas frases que recopilé, frases para discutir, debatir y solazarnos en las aporías de una comunidad de ausentes.

Falsas comunidades

Contra el pasado y la razón: Los desencadenados del pasado son los encadenados a la razón; quienes no están encadenados a la razón son los esclavos del pasado. […] Y sin embargo la vida exige tanto ser liberada del pasado como de un sistema de medidas racionales y administrativas. (“Nietzsche y los fascistas”, 55).

Contra las naciones y los ejércitos: La guerra, en la medida en que es voluntad de asegurar la perennidad de una nación, la nación que es soberanía y exigencia de inalterabilidad, la autoridad de derecho divino y Dios mismo representan la obstinación desesperada del hombre por oponerse al poder exuberante del tiempo y encontrar seguridad en una erección inmóvil y cercana al sueño. La existencia nacional y militar están presentes en el mundo para intentar negar la muerte reduciéndola a uno de los componentes de una gloria sin angustia. La nación y el ejército separan profundamente al hombre de un universo librado al gasto perdido y a la explosión incondicional de sus partes: profundamente, al menos en la medida en que las precarias victorias de la avaricia humana son posibles. (“Proposiciones”, 68).

El interés personal y la imposible comunicación: Creo que, solamente cuando podamos comprender con simpatía a quienes intentaron hacer un mundo real, podremos empezar a formarnos juicios concientes sobre nosotros mismos. El hombre no puede formar ningún juicio conciente mientras esté deformado por el entorno del interés personal, mientras lo padezcamos, mientras nosotros mismos estemos guiados por ese interés y en la medida en que vivamos frente a otros hombres guiados por el mismo interés. Una profunda deformación altera todas las posibilidades que tenemos, particularmente lo que llamaría con gusto un acto poético: ¿cómo podría tener lugar mientras dos seres están profundamente separados por el interés personal que existe en cada uno de ellos? ¿Cómo podría ser posible la comunicación poética si difieren los intereses de quien la escucha y de quien la profiere? (“La religión surrealista “, 53).

Referencias:

“La religión surrealista” (Martes 24 de febrero de 1948) en La religión surrealista: conferencias 1947-1948 (2009), Buenos Aires, Las cuarenta.
“Nietzsche y los fascistas” (1937), “Proposiciones” (1937) y “Crónica nietzscheana” (1937) en Bataille, Georges; Caillois, Roger; Klossowski, Pierre; et al. (2005): Acéphale: religión, sociología, filosofía (1936-1939), Buenos Aires, Caja Negra

martes, enero 04, 2011

Cuadros heterológicos (5ta parte)

Cuadros heterológicos (1ra parte): I-V
Cuadros heterológicos (2da parte): VI-X
Cuadros heterológicos (3ra parte): XI-XV
Cuadros heterológicos (4ta parte): XVI-XX

XXI. Heterogéneo incondicionado (Mundo metafísico)




XXII. Heterogéneo incondicionado (Dios (Padre))




XXIII. Heterogéneo incondicionado (Religion in genere)




XXIV. Heterogéneo incondicionado (Elemento heterogéne, no diferenciado)


XXV. Cuadro de las formas bajas heroicizadas y del gasto termidoriano

sábado, enero 01, 2011

Cuadros heterológicos (4ta parte)

Cuadros heterológicos (1ra parte): I-V
Cuadros heterológicos (2da parte): VI-X
Cuadros heterológicos (3ra parte): XI-XV

XVI. Heterogéneo incondicionado (Sagrado (Tabú))


XVII. Heterogéneo incondicionado (Muerte)




XVIII. Heterogéneo incondicionado (Sexualidad)




XIX. Heterogéneo incondicionado (Gasto)




XX. Heterogéneo incondicionado (Lo que hay de heterogéneo en la literatura)


Continuará...

martes, diciembre 28, 2010

Cuadros heterológicos (3ra parte)

Cuadros heterológicos (1ra parte): I-V
Cuadros heterológicos (2da parte): VI-X

XI. Heterogéneo condicionado. Producción social. (Monumentos)



XII. Heterogéneo social (Guerra)




XIII. Heterogéneo social (Formas sociales agresivas: Estado-muchedumbre)



XIV. Heterogéneo social (Revolución, no diferenciada)





XV. Heterogéneo social (Diferenciación social)


Continuará...

martes, diciembre 21, 2010

Bataille y la paradoja de la soberanía (Giorgio Agamben)

Me he tomado el atrevimiento de realizar una traducción perfectible de un texto de Giorgio Agamben sobre Bataille que sólo encontré en portugués bajo el título "Bataille e o paradoxo da soberania" (si bien existe una versión "original" en italiano). Como nunca lo vi traducido al castellano y que yo recuerde no forma parte de ninguno de los libros que se han traducido hasta el momento (y eso que es una charla que brindó en 1986, antes incluso de la publicación de Homo sacer. La nuda vida y el poder soberano), me parecía que valía la pena intentar traducirlo para pensar lo que propone el italiano en torno del pensamiento de Bataille, el fascismo y las comunidades posubles. En fin, que lo disfruten y si ven algo que pueda modificarse para mejor, me lo hacen saber.

Bataille y la paradoja de la soberanía[1] (Giorgio Agamben)

Las reflexiones que siguen se refieren a una anécdota que me fue contada hace algunos años por Pierre Klossowski, con quien me fui a encontrar en su pequeña oficina de la calle Vergniot para que me hablara de sus encuentros con Walter Benjamin. Pierre lo recordó perfectamente, con más de cuarenta años de distancia, “de rostro infantil, sobre el que parecía que habían sido pegados unos bigotes”. En aquel instante, entre las imágenes que todavía estaban muy vivas en su memoria, estaba también aquella de Benjamin con las manos levantadas en un gesto de advertencia (Klossowski en aquel momento se puso de pie para imitarlo) que, a propósito de las actividades del grupo Acéphale y, en particular, las ideas expuestas por Bataille en su ensayo “La noción de gasto” (que había sido publicado tres años antes en Critique sociale), repetía “Vous travaillez pour le fascisme! [¡Usted trabaja para el fascismo!]”.

jueves, diciembre 16, 2010

Cuadros heterológicos (2da parte)

Cuadros heterológicos (1ra parte)

VI. Arte dramático no diferenciado




VII. Arte dramático paternal, cuadro primario



VIII. Arte dramático filial, cuadro secundario




IX. Heterogéneo condicionado. Producción. (Pintura)



X. Heterogéneo condicionado. Producción social. (Crimen y castigo)


Continuará...

jueves, diciembre 09, 2010

Cuadros heterológicos (1ra parte)

Escribe Margarita Martínez en "Sobre algunos aspectos de lo heterogéneo" (en la revista Artefacto, nº 5, verano 2003-2004):
En el tomo II de las Obras Completas editadas por Gallimard existe un dossier sobre "Heterología", compuesto por unas notas fragmentarias y una serie de cuadros donde Bataille se niega explícitamente a hacer entrar lo heterogéneo en el orden del discurso, porque le repugna toda definición, u ordenación que implique precisar qué es lo "completamente otro". En las notas aclara: "el análisis del conjunto de las situaciones humanas muestra que es preciso distinguir una polarización fundamental, primitiva, alto y bajo, y una oposición subsidiaria, sagrado y profano, o más bien heterogéneo (fuertemente polarizado) y homogéneo (débilmente polarizado)". Y en una tabla de contenidos nunca desarrollados, un capítulo —el 3— corresponde a la "Dinámica. El gasto, las leyes". Si la dinámica tiene por objeto el movimiento, los trazos de los cuadros colocan lo heterogéneo en un lugar pasivo o subsidiario respecto a lo homogéneo, en tensión o subversión; si lo homogéneo representa la normalidad y el primado de la ley, es activo en tanto excluye explícitamente los llamados "elementos bajos". Se trata, entonces, de una serie de cuadros que obedecen al esquema, pero que representan sistemas de relaciones absolutamente distintos, emparentados por vínculos que oponen lo homogéneo a lo heterogéneo. Por un lado, se presenta un aspecto homogéneo en todos los casos, y la relación con las formas negativas o bajas correspondientes; por el otro, esta relación se entabla bajo la forma de una dialéctica. Significativamente, en su último punto de degradación, estas formas bajas son formas cómicas bajo un principio rector signado por el desclasamiento. (pp. 142-143)

I. Heterogéneo incondicionado (Cuadro del tratamiento psicoanalítico)



II. Heterogéneo social



III. La ley de la evolución


IV. Heterogéneo condicionado individual (Mujer)



V. Heterogéneo condicionado individual (Héroe)



Fuente: Revista Artefacto, nº 5, verano 2003-2004.

Continuará...

martes, octubre 05, 2010

El problema del Estado (1933) (Georges Bataille)

En contradicción con la evolución del siglo XIX, las tendencias históricas actuales parecen dirigidas en el sentido de la coerción y la hegemonía del Estado. Sin prejuzgar el valor último de tal apreciación —que en lo que sigue podría revelarse ilusoria— es evidente que domina ahora, de forma abrumadora, la comprensión confusa y las interpretaciones divergentes de la política. Algunas coincidencias entre los resultados del fascismo y del bolchevismo han creado la perspectiva general de una conciencia histórica desconcertada que, bajo nuevas condiciones, se transforma poco a poco en ironía y se habitúa a considerar la muerte.
Poco importan las mediocres aspiraciones del liberalismo actual —que encuentran aquí una salida trágica—: el propio movimiento obrero está obligado a la guerra contra el Estado. La conciencia obrera se ha desarrollado en función de una disolución de la autoridad tradicional. La mínima esperanza de la revolución se describe como debilitamiento del Estado y, por contrario, el mundo ve decaer las fuerzas revolucionarias, al mismo tiempo que toda fuerza viva toma hoy la forma del Estado totalitario. La conciencia revolucionaria que se despierta en este mundo de la coacción, es forzada a considerarse ella misma históricamente como un sin-sentido: se ha convertido, para emplear las viejas fórmulas de Hegel, en conciencia desgarrada y conciencia desdichada. La sombra y el frío proyectado por el único nombre de Stalin sobre toda esperanza revolucionaria es, junto al horror de las policías alemana e italiana, la imagen de una humanidad donde los gritos de rebelión son hoy políticamente desdeñables, donde estos gritos no son más que desgarramiento y desdicha.

sábado, septiembre 18, 2010

Violentamente hostiles...


1. Violentamente hostiles a toda tendencia, sea cual sea la forma que adopte, que capte la Revolución en beneficio de las ideas de nación o de patria, nos dirigimos a todos aquellos que, por todos los medios y sin reservas, se han resuelto a derribar la autoridad capitalista y sus instituciones políticas.
2. Decididos a obtener resultados y no a discutir, consideramos eliminado a cualquiera que sea incapaz de pasar a consideraciones realistas, al margen de toda fraseología política sin salida.
Las Resoluciones y Posiciones de Contre-Attaque, otro de los proyectos intensos y efímeros de los que participó Georges Bataille, en Proyecto Bataille, un blog que recopila muchos de sus libros y artículos pero en la que también se traducen sus textos, y están a disposición comentarios sobre su obra y textos de otros compañeros de Acéphale, Documents, Critique, etc. Hay que leer a Bataille, sin caer en las redes de la transgresión que es sólo un concepto dentro de su obra; no por nada Foucault decía "Lo que queda por hacer, pensar y decir sin duda se debe a él en gran medida y será así por mucho tiempo.". Que así sea.  

lunes, junio 28, 2010

Literatura + enfermedad (sobre Balnearios de Etiopía de Javier Guerrero)


La primera novela del venezolano Javier Guerrero, Balnearios de Etiopía (Eterna Cadencia, 2010) se inicia con una oración que abre el discurso al exceso: “La enfermedad se desató con violencia.” (p. 9). Esa enfermedad innominada se presenta como el motor de la narración conducida por un narrador convaleciente que advierte como su cuerpo y sus órganos se descontrolan, pierden consistencia, se amoratan, se pudren, cicatrizan y vuelven a abrirse, supuran o se deshacen. En esta línea de lectura, el cuerpo sin órganos es, sin duda, uno de los temas centrales de Balnearios de Etiopía: las descripciones de los efectos del contagio y los intentos por dominarla; las imágenes de un cuerpo que se desorganiza, de órganos que cambian su aspecto, sus movimientos, sus interacciones; y la escritura de un protagonista que nota que su organización física ya no es lo que era: “Encajes de fiebre, pespuntes de oro, texturas azules vinieron de golpe. Sin darme cuenta, la enfermedad talló mi cuerpo.” (21). La desarticulación, la experimentación y el nomadismo en el cuerpo del narrador se oponen a los estratos del cuerpo sano y, también, como veremos, a los del sexo, la familia y la sociedad. En este sentido, no es posible pedirle a esta novela una progresión en la historia porque se ajusta a la lógica de su objeto, la enfermedad, y esta lógica es la del exceso, la dispersión y el expansión, la conquista de espacios y su desorganización, como quería Bataille: el triunfo de lo informe.

jueves, mayo 27, 2010

La condición fantasmal de la revolución


Su primer número lleva el nombre de una exposición del Centro de Arte 2 de Mayo en Madrid  bajo el título: "Fetiches críticos: residuos de la economía general". Esta publicación de teoría y arte contemporáneo se coloca bajo la tutela de Georges Bataille, William Pietz y Karl Marx para seguir "la intuición de que un fetichismo crítico sería aquel que entiende su compulsión como una perversión de lo heterogéneo que se enquista al interrumpir los circuitos de transposición simbólica. Tal operación busca interceptar y trabar, haciendo metástasis, el funcionamiento de "lo económico"." 
Exploren con detenimiento la revista porque vale la pena (aplaudo la recuperación del artículo "América desaparecida" de Georges Bataille, en la línea del artículo, recuperado por Raúl Antelo, que colgué hace unas semanas).
 

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