“En este sitio estaba situada la casa de la infancia de Enrique González Tuñón, el más porteño de los cronistas de Buenos Aires. Partió a una zona desconocida el 9 de mayo de 1943. No era un General, no era un Primer Ministro, pero era un artista, era un poeta, tenía la llave de la calle. ¡Salúdenlo!”.
viernes, enero 09, 2026
Mi hermano Enrique (Raúl González Tuñón)
lunes, septiembre 08, 2025
Plegaria por un Hombre Obtuso (C. E. Feiling sobre T. S. Eliot y The waste land)
martes, mayo 25, 2021
Archivos digitales. Todo Aira
Continúo con la sección sobre archivos digitales por la que ya pasaron Mágicas ruinas y Ahira. Mi intención es interrogar a algunos proyectos de archivo y digitalización argentinos que se están llevando adelante.
En esta oportunidad, es el turno de Todo Aira, una página de Facebook que desde hace varios años viene recopilando y poniendo en discusión la producción desbordante del escritor argentino César Aira. Reseñas, relatos, traducciones, fotografías, fragmentos: en Todo Aira cualquier material que se vincule con este autor tiene su lugar. Muy amablemente, Diego Cano, quien lleva adelante este archivo, respondió algunas preguntas.
Me interesaron sus reflexiones sobre la comunidad de lectores que se va armando alrededor de un autor como Aira, las limitaciones y virtudes de llevar un archivo en una red social como Facebook y la necesidad crítica de seguir pensando la obra aireana.
¡Pasen y lean!
Archivos digitales. Todo Aira
Golosina Caníbal: ¿Cómo y para qué nace Todo Aira?
Diego Cano: Todo Aira surge de la necesidad de compilar el material inmenso de producción de César Aira que se encontraba disperso y muchas veces de difícil acceso. Personalmente venía realizando el trabajo de juntar todo ese material y me empecé a dar cuenta de que algunos, pocos lectores, guardaban el material con recelo sin compartirlo, como si eso fuera un valor. Al mismo tiempo notaba que la mayoría de los lectores no tenían acceso a esa producción inmensamente rica y continua que es Aira, y que también había avidez lectora por acceder a las reseñas, críticas, entrevistas y artículos. Todo Aira surge de la idea de juntar dos cosas de mi vida, el placer por la lectura de Aira con mis conocimientos y trabajo de redes sociales. Así fue que armé la página.
GC: ¿Qué criterios utilizás para seleccionar el material a digitalizar?
DC: Los criterios de selección y puesta online dependen mucho de la plataforma que decidí utilizar. Todo Aira no es un blog ni un sitio por lo que Facebook ya limita la posibilidad de compartir. Las redes sociales tienen una característica que pocos terminan de entender: cuánta más interacción hay, llegás a más público. La página no tiene una cantidad masiva de seguidores, pero sí tiene seguidores permanentes y fieles al contenido. La idea fue hacer algo despersonalizado, quitar el poder de quien dice: “ah, este material es mío”, no tenía ninguna necesidad de poner mi nombre ahí y eso daba la posibilidad de generar un ambiente de mayor debate y participación. Lo que se terminó generando es una comunidad de activos miembros que comentan y debaten (dentro de los límites de una página de Facebook) sobre todas las novedades permanentes que surgen sobre César Aira. Todo Aira es una poética, es todo, realmente todo sobre Aira. Por eso comparto comentarios, críticas, menciones en Twitter, fotos de Aira con lectores, fotos de los libros dedicados y todo lo que junto y muchísimo material que la gente me hace llegar sin parar creando un clima alegre que tiene mucho que ver con el espíritu de la literatura aireana.
GC: ¿Qué virtudes y qué defectos encontrás en sostener Todo Aira en una plataforma como Facebook?
DC: Facebook tiene dos grandes limitaciones para un archivo de este tipo. La primera y más difícil de sortear es el buscador que es pésimo. Eso dificulta ir a atrás y encontrar material para los usuarios. La segunda dificultad es que Facebook baja la calidad de las imágenes lo que resulta en un problema de lectura del material que comparto. Me han sugerido crear un blog o una página, y la verdad que esto lo hago sin recursos en mi tiempo libre y embarcarme en semejante proyecto implicaría un volumen de trabajo y costos que no puedo asumir. Igualmente, estoy muy satisfecho con el resultado a pesar de estas dificultades del formato. Creo que la virtud de Facebook es llegar al público lector fuera de la captura e intento de apropiación que parte de la academia quiere hacer de su obra como un coto de caza. Los lectores tienen ideas más potentes que mil artículos académicos sobre Aira, miren la página sino…
GC: ¿Cómo se organiza el material al interior del archivo? ¿Hay secciones estables o categorías para ordenar lo que vas subiendo?
DC: En principio, al no disponer de fondos y con las limitaciones que impone Facebook, el material no está organizado en secciones. Sin embargo, organizo los posts con cierto equilibrio de criterios: tapas de libros pocos conocidos, traducciones, artículos y entrevistas inhallables, notas periodísticas, fotos de lectores de Aira, fotos desconocidas del propio César Aira, traducciones de la obra de Aira a otros idiomas, memes, etc. Quiero destacar que la página es el primer lugar donde el trabajo de traducción enorme de Aira (¡tradujo 121 libros!) fueron puestos en conocimiento del público. La página dio inicio en junio de 2017 y después enseguida salió el Catálogo Aira, de Ricardo Strafacce, uno de los que más sabe sobre la obra de Aira. También por suerte acaba de salir en formato libro, La ola que lee. Artículos y reseñas (1981-2010), una selección de artículos y reseñas publicada por Penguin Random House que ya había sido subidos a Todo Aira.
GC: ¿Qué intercambio tenés desde el archivo con los lectores de Aira y con el autor mismo?
DC: El intercambio con los lectores es permanente, aportando material, generando comentarios, debatiendo algunos puntos, como dije anteriormente el mayor éxito de la página es haber generado esa comunidad de lectores. Con Aira tengo poca relación, aunque en excelentes términos. Empecé la página sin preguntarle hasta que alguien comento: “¿che, esto le caerá bien a Aira?”. Entonces me di cuenta que debía mínimamente preguntar si estaba de acuerdo o tenía alguna objeción. La respuesta fue inmediata, breve y concisa, “…me parece bien, me gusta lo que hacés, seguí adelante con los proyectos”. Ahí me quede tranquilo y avancé. Nos hemos visto una sola vez para charlar de cosas en general y de literatura, pero solo eso. A veces la gente escribe a la página pensando que es el propio Aira quien sube el material, o piensa que la página está hecha por un grupo de gente, y la verdad que es sólo en base a mi búsqueda obsesiva y permanente. Aprendí mucho leyéndolo y sigo absorbiendo cosas, porque su obra es infinita. Por ejemplo, a mí me gusta resaltar su literatura en general por sobre los ensayos, pero se puede ver ahí una genialidad que sólo es cercana Borges. Por eso hacer esta página es un inmenso placer personal de aprendizaje continuo.
GC: ¿Creés que Todo Aira es un archivo replicable? Es decir, ¿serviría pensar un Todo Piglia, un Todo Saer o un Todo Puig?
DC: Sí, ¡por supuesto! El tema es quién se tomaría el trabajo. Creo que el caso de Saer es más necesario aún, hay mucha cosa dispersa y está muy apropiado por los que supuestamente “saben”. El mundo lector saeriano es mucho más amplio y rico. Hacer un Todo Puig sería pura belleza, ¿alguien se atreverá?
GC: ¿Cómo sigue Todo Aira? ¿Hay nuevos proyectos o ideas vinculadas al archivo?
DC: La obra de Aira es infinita así que tenemos Todo Aira para rato. Creo que el desafío es ampliar los campos de circulación y debate. Si no hubiera sido por la pandemia, tenía el proyecto de armar un debate sobre qué hacemos con Aira. Estoy convencido que todavía no tenemos dimensión sobre lo que significa para los lectores, escritores y el mundo literario en general su narrativa. Al igual que con Borges, la literatura después de él debió pensarlo y apropiárselo para poder absorberlo y superarlo. Con Aira en ese sentido todavía queda un camino inmenso. Por ejemplo, Ricardo Strafacce y Juan José Becerra han dicho que Aira es más que Borges. Sin afirmar tal cosa, lo que está claro es que tenemos algo grande por delante y nos debemos todavía una crítica. Existen comentarios críticos respecto de su obra que circulan, pero son marginales y todavía no han logrado cristalizarse en un argumento sólido. Como dicen algunos, Aira espera todavía su crítica. Desde Todo Aira pretendo impulsar todo debate rico y respetuoso que sirva para la literatura por venir.
domingo, mayo 02, 2021
Las otras caras de Celia Paschero
Me encontré con el nombre de Celia Paschero y con su novela La salamandra mientras seguía algunas migas que conducían a Falbo Librero editor. Me llamó la antención esa tapa con la cara de Celia en diferentes perfiles, asemejando las de la luna, y en el centro ese animal alquímico y hermoso que habita las llamas del fuego. Con cierta facilidad encontré la novela en usados virtuales y realmente me deslumbró. Paschero escribía bien, La salamandra era un libro valioso y olvidado publicado en 1965, pero... ¿qué más podía saber sobre su vida y obra?
Entre el año pasado y este, logré armar algunos textos sobre Celia, sobre sus libros, sobre su entorno. También, con mucha felicidad, se reeditaron Muchacha en la ciudad y La salamandra y pueden conseguirse a través de los usados virtuales o en la página web de Celia Paschero. El número 2 del fanzine Golosina Caníbal presenta también fue dedicado a Celia.
En todo caso, para quien le interese conocer sobre esta autora sensible y lúcida, inteligente y pasional, van estos acercamientos primeros:
Estación Buenos Aires: un lugar en la vida de Celia Paschero
La vida de Celia Paschero fue una vida en tránsito. Autora de dos libros, Muchacha en la ciudad (1963) y La salamandra (1965), Paschero
nace en Buenos Aires en 1928 y si bien sus primeros dos años los vive
en Entre Ríos el resto de su infancia, adolescencia y juventud
transcurre en la Reina del Plata.
La ciudad de Buenos
Aires, con sus barrios y su tráfico, con sus comercios y sus humores,
con sus recorridos y vericuetos, atraviesan la escritura poética de
Paschero.
Celia Paschero, una alquimista de la literatura argentina
¿Qué caminos nos llevan de retorno a una obra olvidada, a una historia
de vida enterrada en el pasado? Entrar en una librería de usados,
revolver las bateas buscando tapas y títulos que nos llamen la atención,
comprar un libro sin referencias ni etiquetados, como quien apuesta en
una ruleta cultural, es uno de ellos. Otro es la mención al pasar de un
nombre, la lectura por casualidad de las solapas de un libro, una
palabra o un apellido que se prenden a la curiosidad de los que amamos
el papel impreso. Hay más caminos que nos conducen a una obra olvidada:
caminos obvios o misteriosos, caminos directos o rebuscados. Por uno de
ellos, llegué a la escritora argentina Celia Paschero y su novela, La salamandra.
Celia Paschero vuelve
La palabra rescate no se ajusta a la exhumación de un libro, queda corta y parece más bien comodín editorial o trabajo social. Reeditar un libro que hace más de cincuenta años que no circulaba, que se conseguía de casualidad y tras mucha búsqueda no es rescatar. Más bien se parece a la tarea del arqueólogo: se trata de buscar entre las ruinas del pasado, entre los rastros que la memoria fue dejando en las librerías de usados, entre las páginas de viejas revistas con nombres y títulos actualmente desconocidos. La reedición de La salamandra y de Muchacha en la ciudad, los dos únicos libros que la escritora Celia Paschero publicó en vida en los años 60, es un gesto arqueológico y nos permite entrar en un vida desconocida y fascinante.
martes, febrero 23, 2021
Boom Boom Borges o la distorsión multiplicada
¿Qué hacer con Borges en el siglo XXI? Ver Boom Boom Borges, es una opción. Dirigido por Ignacio Bartolone, autor de las obras Piedra sentada, pata corrida, La piel del poema y La madre del desierto, y con producción de Lucera tv y La espada de pasto y actuaciones de Julián Cabrera (Borges) y Cristian Jensen (Soler Serrano), se trata de un ejercicio de distorsión teatral, un remix siniestro de una famosa entrevista en la televisión española en los años 80. El video está a continuación y le siguen algunas preguntas gentilmente contestadas por Nacho Bartolone.
Golosina Caníbal: ¿Cómo surge la idea de “Boom Boom Borges”?
Ignacio Bartolone: El material tiene una versión escénica preexistente que llegamos a hacer una sola vez en vivo para un festival de escenas teatrales en Librería Mi Casa. En ese momento, la situación resultante fue muy distinta ya que lo que se puso por delante, o lo que terminó resaltando, fue la eficacia casi sobrenatural de ambos actores, Julián Cabrera y Cristian Jensen, para representar, desde una exquisita fonomímica, la escena de la tan mentada entrevista. El mito fundacional del boom boom, ya que vamos a hablar de Borges hablemos en términos de cómo se lo narra a Borges, encuentra su origen en la intención de postproducir algún hecho borgeano y quizás sea mucho decir esto, pero la operativa resulto siendo una estrategia intrínsicamente borgeana: desplazar algún elemento preexistente hacia un nuevo contexto y otorgarle de esta manera una nueva significación y una nueva forma de lectura. Todo esto sumado a que todavía estaba fresca la penosa situación que Kodama llevó adelante contra Pablo Katchadjian, me hicieron renunciar a su literatura a cambio del último género que el maestro practicó con genialidad: las entrevistas.
GC: ¿Cómo circuló y qué recepción tuvo en el público?
IB: Invitados por el genial ciclo de música experimental, tan experimental que incluyeron esto en su programación, Mínimo un lunes, nos pusimos en contacto con los amigos de Lucera tv y decidimos juntos transformar el número vivo en un infierno de televisión alucinada. Filmando con los Lucera, además de permitirnos hacer algo en medio de la desolada pandemia, la escena ganó distorsión, enrarecimiento y una plasticidad que remite tanto al videoarte como a la involuntaria psicodelia de cierta televisión de cable que supo ser amparo y chupete de muchos los que trabajamos este proyecto. El toque final lo dio el compositor Valentin Pelisch que desarmó, ecualizó y mejoró el ya deformado audio con el que trabajamos.
GC: En el video parece haber una apuesta por la distorsión y una mirada siniestra, ¿hay un trasfondo más amplio en el que se inscribe?
IB: Quizás haya un efecto siniestro que convive a la par de cierta comicidad de mueca rota. En definitiva, tanto La espada de pasto (en IG, @laespadadepasto) como Lucera Tv (@luceratv), se toman muy a pecho la divisa que el maestro Leónidas Lamborghini nos dejó: Asimilar la distorsión y devolverla multiplicada.
domingo, agosto 09, 2020
Oficios Lectores: Emisiones 11 y 12
Este ciclo genial que conduce el amigo y periodista Mariano Vespa suma nuevas emisiones para seguir explorando el mundo del libro, heterogéneo y complejo. Más allá del autor y del lector, más allá incluso del editor, se abre un abanico de trabajadores y apasionados del libro como objeto cultural. Vespa intenta cubrir esas múltiples aristas y devolver a esa cosa simple llena de páginas su dimensión histórica, social, humana.
En la emisión 11, la pregunta es "¿Cómo diseñar la identidad visual de un sello editorial?". Vespa busca una respuesta en diálogo con Verónica Lara y Cali Hernández, diseñadoras gráficas:
En la emisión 12, Vespa conversa con Pablo Font, tapista de editoriales como Fiordo y Siglo XXI, bajo el interrogante: "¿Cómo rockear las tapas de los libros?":
viernes, junio 19, 2020
Dogga. El amor siniestro
lunes, junio 15, 2020
Breve noticia de Los espantos, de Silvia Schwarzböck y el sello Cuarenta Ríos
miércoles, junio 10, 2020
Oficios lectores: Emisión 5
sábado, junio 06, 2020
Moléculas Malucas, un paseo fuera del margen
Estamos acá porque se nos ocurrió desempolvar archivos olvidados y refrescarnos la memoria sobre las luchas y producciones de quienes nos antecedieron en nuestros movimientos fuera del margen.
Quien lo viera como él a la entrada de la Estación Constitución hubiera sin duda notado cierto aire de Teorema de Pasolini, si ése –además– hubiera sido alguien predispuesto para encuentros de esa naturaleza, y remarcara el declive de las baldosas en dirección a las rejillas, detalle digno de tomar en cuenta para advertir con solemnidad la proximidad de los restantes días, el remanso de una serie de acontecimientos posibles viniendo de la calle, espesa, achicharrada. “Estación Prostitución” anunciaba el colectivero del Cañuelas, dejando formada de inmediato una imagen arquetípica, borrosa como una postal de hace diez años, algunas columnas que retenían o sostenían el aire y, más que nada, la procesión de rostros automáticos como un aviso publicitario de la Paranoia Co.
Bajo la dirección de un escritor ya consagrado, Abelardo Arias (1908-1991), y de su joven colaborador Renato Pellegrini (c. 1930-2015), Ediciones Tirso fue la primera editorial latinoamericana específicamente orientada a la difusión de literatura argentina y extranjera de temática homoerótica, fundada en 1956. La hegemonía de interpretaciones históricas basadas en el punto de vista de la represión ha producido, a nuestro juicio, mecanismos de lectura limitados. Parece inconcebible, desde esa perspectiva, hallar en la literatura, el cine y otras manifestaciones culturales previas a 1970, miradas sobre la sexualidad en general y el homoerotismo en particular que no reproduzcan el discurso oficial sobre estos temas propagado a través de distintas instituciones, fundamentalmente el Estado y la Iglesia. Tirso supuso, en este sentido, una especie de grieta a través de la cual se desafiaban, aunque fuera tímidamente, las ideologías oficiales.
miércoles, junio 03, 2020
Oficios lectores: Emisiones 3 y 4
sábado, mayo 30, 2020
Kafka, Laiseca y el realismo
sábado, mayo 23, 2020
Oficios lectores: Emisión 2
jueves, mayo 14, 2020
Oficios Lectores: Emisión 1
miércoles, octubre 16, 2019
Una cruz para Marcelo Fox
domingo, abril 14, 2019
Marcelo Fox, lector de Lautréamont
En Invitación a la masacre, cada narración se presenta en primera persona singular: un hombre se confiesa frente a otras personas. ¿Qué confiesa? Ideologías y creencias, crímenes y delirios, revoluciones y traiciones.
miércoles, enero 02, 2019
Marcelo Fox, un muerto punk
viernes, febrero 09, 2018
Están entre nosotros...: el Informe Irenäus
lunes, agosto 21, 2017
¡Buena caza! Una historia detrás de Matando enanos a garrotazos
Si hay un título inolvidable en la literatura argentina más o menos contemporánea es el del segundo libro de Alberto Laiseca: Matando enanos a garrotazos. Publicado en 1982 por la Editorial de Belgrano ―en una colección dirigida por Osvaldo Pellettieri que no curiosamente también había publicado a César Aira y a Fogwill como anunciando la renovación literaria posdictadura y un nuevo canon por venir―, este primer libro de cuentos de Laiseca irrumpía desde su tapa con un título de aliteración casi perfecta y un frágil equilibrio entre lo violento y lo kitsch. ¿Cómo olvidar un título tan polémico? Y digo “polémico” porque arranca por un gerundio, tal como lo habría denostado la voz de la literatura nacional. En todo caso, en esa decisión de Laiseca, en ese mal uso del lenguaje literario, que remite sin demasiadas vueltas a la mala escritura de Arlt, se cifra una apuesta pero también una historia. Por los recodos del camino, se vislumbran homenajes vengativos y poemas olvidados, enanos de jardín y actores de vanguardia, plagios y tergiversaciones.
viernes, abril 21, 2017
adigitalizar.org
Me enorgullece anunciar la aparición del blog Taller de digitalización en el que con un grupo de compañeras y compañeros exploramos las vicisitudes de las generaciones de escáneres y cámaras en mano, dispuestos a retomar los archivos polvorientos que permanecen olvidados y aislados en bibliotecas de la triste realidad, abriendo caminos digitales a libros, revistas y demás yerbas que de otro modo no tendrían una existencia postfísica. El objetivo del blog es claro: brindar herramientas, suscitar reflexiones, recomendar proyectos en torno de la digitalización de la cultura.
Por aquellos años en que tener un escáner plano podía facilitarnos el acceso a materiales de estudio, buenos y viejos tiempos de compartir archivos comprimidos, de aprender a usar el OCR, de limpiar las páginas a mano con algún programa de edición de imágenes, me enteré de la existencia del cd que contenía la revista Contorno digitalizada. Recuerdo que algún compañero o compañera me hizo una copia (porque, claro, en aquella época la duplicación seguía siendo más analógica que virtual) y que al recibirla me sumergí a leer la revista en la que habían escrito maestros de la crítica literaria argentina como David Viñas. Luego me enteraría de que este trabajo señero en el mundo del archivo digital argentino había sido producido por el CeDInCI.Ahora, esta institución, en conjunto con la Universidad de San Martín, se despachan con una gran proyecto llamado AméricaLee – Publicaciones latinoamericanas del siglo XX. Se trata de un repositorio digital donde se puede acceder a distintas revistas de América Latina desde fines del siglo XIX hasta fines del siglo XX.
























