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jueves, septiembre 04, 2025

La palabra frase y la escritura blanca. Sobre cenixienta de Aguxtina Perez (Manuel Moyano Palacio)

Este texto fue leído por el autor en la presentación "15 años de literatura nudista" de la editorial Nudista del día sábado 9 de agosto de 2025.


Aguxtina Perez inventó una escritura extremadamente fiel a sí misma —y el sí misma vale para ella y para la escritura. El lector se convierte en un ciego ante ese mar inmenso y blanco, donde las palabras se hacen frases y las frases vuelven a las palabras que las vieron nacer en los remos de los forzados. Para entrar a cenixienta, hay que hacerse parte del viaje de la heroína y, si entender es un suicidio, también hay que probar qué pasa con ese suicidarse. 

cenixienta. pobre cenixienta. se suicidó en el piso 44 de un penthouse de lujo en Puerto Madero de una sobredosis de cocaína mezclada con acero y azufre. creía, quería creer que la muerte traería el olvido. pero, esto lo sabe cualquier suicida, estaba –brutalmente– equivocada. 

Leer no es entender. No es caer en la interpretación, esa psiquiatría de la letra. Y, sin embargo, como cenixienta, el lector cae en la sobredosis de la interpretación porque no puede leer y nada más, quiere un puerto para este mar ciego. Pero está, como cenixienta, brutalmente equivocado. 

Leer a Aguxtina es abrirse paso en el equívoco de los suicidas. Sus frases son el testimonio de que las palabras no se pueden entender, a pesar de todo. Sus novellas testimonian ese fracaso del lector suicidado, pero también testimonian el éxito de la escritura, su condición de jeroglífico siempre más acá o más allá de la violencia de los intérpretes. 

cenixienta, se nos aclara en la advertencia del inicio, es parte de un tríptico que se forma con las novelas Caperuxita (editada) y BEATRIX (inédita). Ahora se trata de una star que murió a los 27 años y lo que tenemos al alcance de la mano es su posmuerte. Las aventuras y desventuras en esa ultratumba la llevarán a remedar sus malas acciones en un infierno sin Virgilio. La entrega a la sobredosis que la tumbó es redimida y cenixienta queda salvada. 

Hay esperanza para el lector. Hip hip… 

Las novelas de Aguxtina no construyen personajes, sino criaturas como Kafka que construyó Josefina la cantora, Odradek o Gregorio Samsa. Y así como Laiseca dividía todo entre el ser y el anti-ser, las criaturas de Aguxtina se dividen en dos clases. Por un lado, están los fariseos y por el otro lado, están los copistas. Los fariseos son regidos por el Pilatos de Sol, autor de El Libro Fraguado donde se construye un centro sin margen. Los copistas, en cambio, erran y leen El Eclesial, el libro de la Palabra dictado por el Espíritu Santo y escriben lo ya escrito. O sea, para ellos escribir es leer, porque no encuentran origen ni centro en la escritura y el margen es el único lugar para su tarea —la única arquitectura del fantasma, diría Héctor Libertella. 

En cenixienta, los copistas que acompañan la redención de la heroína son el koala kohinoor, Felipe II, Sissi de Baviera, mirto dermi y el muñequito del malecón, entre muchos más. Nada que ver con el Chivo Negro, emisario del Pilatos de Sol. Estos copistas también vienen y van por las otras novelas de Aguxtina, además de las mencionadas, como Salitre (inédita) y Kraken mare (editada). 

Si hago los números, cuento cinco novelas pero una sola escritura. Acá también sucede aquello de ¡Autor de un solo texto!, como en Osvaldo Lamborghini y su copista Milita Molina. Las novelas se multiplican pero la escritura es una. Este hecho es un misterio al que solo el bando copista puede acceder. 

el mensaje parece críptico pero es blanco y puro como leche de la cabra más mimada por el koala kohinoor, si el koala kohinoor tuviese mimar cabras como afición. 

Por eso, a pesar del entendimiento y el suicido, todavía se trata de un mensaje que llega después de la muerte y la interpretación, después de cualquier tipo de sentido, para un lector sobremuerto. Cada novela de Aguxtina es un mensaje que habla de la salvación, de la escritura blanca. 

Hay esperanza. Hip hip… 

La fidelidad de la obra de Aguxtina es hacia la palabra. Hay que salvar a la palabra de los centros, los psiquiatras, las instituciones y cualquier dogma de la especificidad. Hay que salvarla de los peores postores, esos que para la autora hacen literatura y/o mercado. Hay que salvarla de la trama y el argumento. Y este es un mensaje que solamente puede ser leído con pasión de cancha —pasión en las antípodas del campo, concepto de Bourdieu, los pelmazos de la literatura sociológica y la puta oligarquía. 

la salvación está allí, tendida como una alfombra de pasto de cancha del Ascenso, al alcance de la mano. 

Escuchen la frase. 

la salvación está allí, tendida como una alfombra de pasto de cancha del Ascenso, al alcance de la mano. 

Y miren ahora cómo la palabra Ascenso, con su A mayúscula y augusta, retumba en la frase ascendiendo sobre ella. La salvación se proyecta en la imagen de la cancha que pisan los futbolistas de verdad. Pero puesta así por Aguxtina, la frase repica en la palabra y la aísla de la imagen y el Ascenso ya no es solamente una pasión más entre otras pasiones, sino la única pasión posible. Todos somos futbolistas de verdad. 

Mientras el lector se frena en esta frase colgado atrás del alambrado de cenixienta, con el corazón palpitando al ver la salvación pelotearse ante sus ojos, se siente parte del pueblo copista que salva las palabras. No hay nada más que el Ascenso, la estructura repetida una y mil veces de la Divina Comedia, nada más que el ascenso de la palabra por la frase, en la frase e incluso afuera de la frase. 

Cada oración de Aguxtina es una novela donde la escritura se convierte en el resplandor ciego de la salvación. A veces hay que suicidarse pero para encontrar una salida que lleve hacia las palabras frases. A veces hay que entender primero y leer después, para desentenderse del todo y llegar a la tierra donde los fariseos no tienen paz y los copistas han devenido inmortales, como cenixienta y el lector fiel. Parafraseando a Nietzsche, somos futbolistas póstumos. 

Hay esperanza. Hip hip… ¡Hurra!

miércoles, julio 14, 2021

Sobre el ciclo Video Proletario de Cámara (o la re-vuelta lamborghínea)

¿Qué se traen entre manos la editorial Nudista y Agustina Pérez, abanderada de la causa justa lamborghínea? ¿Es verdad que se prepara una edición nacional de esa obra desbordante, sádica, plástica, pornográfica y poética titulada Teatro Proletario de Cámara? ¿Y el ciclo que se anuncia por estos días, Video Proletario de Cámara, qué tiene que ver en todo esto? Para clarificar u oscurecer semejante cruzada, Agustina Pérez me respondió muy amablemente este puñado de preguntas. Los lectores y las lectoras del blog saben que ya hace varios años promulgamos el lema "Todos somos Osvaldo Lamborghini", no podíamos perdernos de esta nueva oportunidad para asediar la obra lamborghínea. 



Golosina Caníbal: ¿De qué se trata el nuevo ciclo “Video Proletario de Cámara”? 

Agustina Pérez: La Editorial Nudista tiene entre manos un proyecto demencial: la publicación crítico-facsimilar en varios tomos del Teatro Proletario de Cámara, de Osvaldo Lamborghini, sí, pero también un inquietar a las avispas del campo cultural mediante otras movidas. Una de ellas es el ciclo Video Proletario de Cámara. Se trata de una serie de encuentros por streaming que no se limitan al raro dispositivo que es motivo de la edición, sino que se decantan por la obra de Lamborghini en general, articulada con distintos interrogantes que su literatura dispara, para empezar, y luego salta, también, al más allá. Otra de las perturbaciones que está en carpeta es una federalización de la obra del Lamborghini menor. Para eso, estamos diagramando una constelación con artistas, críticos e investigadores de otros lares del país, más allá de las fronteras de Buenos Aires, que acaso redunde en un jolgorioso congreso lamborghíneo. 

GC: ¿Quiénes participarán del ciclo? 

AP: Los participantes del ciclo no están todos definidos de antemano, si bien tenemos algunos nombres tentativos. En la primera emisión, que es este viernes de 16 de julio, estarán los escritores Ariel Luppino y Pablo Farrés. Después, yo quisiera (hay que ver qué dicen ellos) charlar con Luis Chitarroni, lui, Él, voz cantante y primera de una prosa enrevesada y tan, tan luminosa, y con Martín Arias, desde mi perspectiva uno de los críticos más geniales de la obra de Lamborghini, cabeza a cabeza con Nicolás Rosa. Luego, serán invitados todos aquellos que formen parte de la edición contribuyendo con breves ensayos. De nuevo: no está definida al 100% esta Cohorte Justa, pero por nombrar algunos están Paola Cortes Rocca, Agustín Conde De Boeck y Rafael Arce. Quiero hacer una mención especial, especialísima, de una lamborghínea trasnochada, que no formará parte de Video Proletario de Cámara. Suspenso aparte, me refiero a Milita Molina. Pero, ¿para qué hacer un aparte cuando comenzar es un lamentable seguirla? Milita Molina, digo, que, además de participar de la edición del Teatro Proletario con un escrito, algo, algo se trae entre manos. Y qué algo. 


GC: ¿Cómo se empieza a preparar la edición argentina del “Teatro Proletario de Cámara”? ¿Cuáles son los primeros pasos? 

AP: El primer paso estrictamente hablando tiene que ver con asegurar que estén dadas las condiciones materiales-económicas de posibilidad para que haya edición. Pero el primer paso viene segundo, y ya estamos trabajando. El editor, Martín Maigua, se ocupa de las cuestiones que a los editores los desvelan y de las que yo nada entiendo. Omar Genovese, el propulsor de este delirio, está à la recherche de invitados para Video Proletario de Cámara, entre otras gestiones sobre las que guardaré un parco silencio. Por mi parte, avanzo con las notas críticas y la transcripción de los manuscritos. 

 

GC: ¿Por qué seguimos leyendo y releyendo a Osvaldo Lamborghini? 

AP: Salvo angeladas excepciones, no sé si se lee mucho a Lamborghini. Lo que hay, y sí en abundancia, son subrayados perfectos, no de su obra, sino de una cierta cháchara pringosa. Creo que tiene que ver con una homologación entre lectura y comunicación, cuando lo que importa, como dice Héctor Libertella, no es comunicar sino transmitir. Una vez un escriba dijo: “Creen leer, y así les va. Creen leer, cuando lo único que pasa (que queda) es una fina gillette y una línea (de “puntos”) que: —Escribe”. ¿O era “inscribe”? 

La cita para el primer encuentro de Video Proletario de Cámara es el viernes 16/07 a las 22 hs. En este encuentro, participarán Ariel Luppino y Pablo Farrés, en diálogo con Omar Genovese. Se podrá acceder a la charla por este link: https://bit.ly/vpc1-yt

 

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