domingo, febrero 22, 2026
Los índices de la revista Opium (2a parte)
lunes, febrero 09, 2026
Los índices de la revista Opium (1a parte)
domingo, enero 18, 2026
Marcelo Fox te invita a su masacre
jueves, enero 15, 2026
Las dedicatorias de Marcelo Fox
Esta muestra organizada por el área de Investigaciones de la Biblioteca Nacional fue un gran evento de 2025. La idea era seleccionar distintos libros del acervo de la Biblioteca que tuvieran dedicatorias y tratar de leer en esos breves mensajes algún vínculo, algún sentimiento, alguna historia. Hay elucubraciones fantásticas, les recomiendo que chusmeen el catálogo.
domingo, junio 15, 2025
Laiseca recuerda al gordo Fox
En este país hubo un genio, pero genio sin joda, llamado Marcelo Fox. Era amigo mío. Tuvo una muerte prematura, murió muy joven. Lo atropelló un tren en Belgrano R: le cortó la cabeza. El funeral fue a cajón cerrado, por supuesto. (Aquello fue un aquelarre. No bien entré me recibió el padre: “Se murió por pelotudo, ¡por pelotudo!”. En vez de decir: “Hola, Laiseca, gracias por venir”, decía: “Se murió por pelotudo”. Lo cual posiblemente sea cierto, pero qué tiene que ver). Fox escribió una obra llamada Invitación a la masacre. Yo siempre dije que esa obra no tenía ningún talento: solamente genio. Como es lógico, no tuvo ningún éxito. Era demasiado genial, demasiado nueva, con cosas muy agresivas y terribles y a la gente eso no le gusta. Se asusta la gente. Pero era una obra genial de todas maneras. O justamente por eso. La novela se había perdido en el río de las cosas; yo tenía un original —lo sigo teniendo—, y le di una copia a Fogwill. Él no lo conocía, pero quedó enloquecido: “¡Esto hay que divulgarlo!”. Entonces sacamos fotocopias de Invitación a la masacre y se la pasamos a mucha gente para ver si lo editaban. ¿Quién tuvo la idea de las fotocopias? Seguramente Fogwill.
Pero más allá de que Almotásim exista o no, lo cierto es que en Argentina me he topado varias veces con seres geniales o al borde del genio. Garantizo que nada queda de ellos. Otros se están quemando en este preciso momento. Hay un hombre llamado Pedro Lipcovich. Tenemos un pequeño libro de él, llamado El nombre verdadero. Fue publicado hace poco. Es una obra trascendente que no despertó el menor interés. Cuando se pierdan esos pocos ejemplares en el ruido de las cosas, la obra desaparecerá. Esperemos un milagro.Existió un muchacho que a los dieciséis años publicó Invitación a la masacre. Ahora está muerto y su libro perdido. Se llamaba Marcelo Fox. Cada tanto aparece un ejemplar de su obra en las llamadas librerías baratas o “de viejo”, esas con libros usados. Invitación a la masacre es una de las obras más originales que se hayan escrito en Argentina. Cruel, terrible, vigorosa, lúcida. Marcelo Fox sabía demasiado.A veces la letra de alguien se pierde en el rock, como le pasó a Federico Moura, el creador del conjunto Virus. Su obra, por provenir del rock, no será valorada jamás. Su letra está bajo un lacre mágico: uno de esos sellos que hacen que el castellano se transforme en chino básico. Se lee pero no se lee, se escucha pero no se escucha. Vale decir no se comprende.
Marcelo Fox carecía de todo talento. Sólo tenía genio. Únicamente genio. [...] Una vez un malvado me dijo de Invitación [a la masacre], despectivamente: "Ese libro terrible. Fox lo escribió porque era gordo". Vaya manera de juzgar una obra de arte y, sobre todo, de este calibre. Yo era muy amigo de Marcelo y se lo conté expresándole mi indignación. Para mi sorpresa Fox lanzó una de sus carcajadas de ogro: "¡Es cierto! ¡Es cierto! Lo escribí porque era gordo. ¿Y qué?".Cierto: y qué. De todas maneras esto nos obliga a pensar en algo nuevo: no es verdad que nuestra alma se adapte a Dios o a sus deseos. Más bien concebimos una imagen de Dios que se adapte a las posibilidades de nuestro cuerpo. \En efecto: estoy harto de ser gordísimo. El fofo muñequito del cual todos se burlan. Soy un genio y nadie lo ve. Más bien "echan lacre a mi paso" (textual).Tenía razón. La grandeza y el novedosísimo sentido del humor de su obra sólo despertó rechazo, incomprensión y miedo. Arrojaron lacre a su paso.Fox tenía dieciocho años cuando escribió Invitación. A esa altura había leído más bibliotecas que yo a mis setenta. Anunció el Proceso mucho tiempo antes de que alguien sospechara tal posibilidad. El torturador de uno de sus cuentos tiene un discurso interno que jamás un procesista se atrevería a tener. Sería quedar demasiado desnudo, expuesto.
miércoles, mayo 28, 2025
Golosina Caníbal presenta... (tapas n.° 01 al 10)
Estas son las tapas de los primeros diez números de Golosina Caníbal presenta..., un fanzine analógico, impreso y finito que nació en 2020. La idea original surgió por intentar darle una sobrevida a textos que noto se pierden en los mares virtuales (revistas caídas, sitios inexistentes o en agonía) o han sido olvidados hace mucho tiempo.
Así, pueden notar entre el número 01 y el 10 que las voces, las firmas, los temas y las épocas varían y van del pasado al presente ida y vuelta (y también, por qué no, le amagan al futuro).
Las primeras novelas de Ariel Luppino, según la mirada de Agustín Conde De Boeck (n.° 01);
un vistazo a La salamandra, una gran novela olvidada de 1965, de Celia Paschero (n.° 02);
un ensayo sobre las Rubaiyat, escrito por el maestro Raúl Antelo (n.° 03);
el retorno ficcional de Marcelo Fox, urdido por Luppino (n.° 04);
ese perfil inolvidable de Luisa Sofovich sobre James Joyce (n.° 05);
la traducción de prosas poéticas objetivistas de Gertrude Stein realizada por Juan Maisonnave (n.° 06);
una entrevista perdida al monstruo Lai de Hernán Bergara con ilustraciones de Diego Cano (n.° 07);
el relato sobre los crotos en la lapicera rabiosa de don Bernardo Kordon (n.° 08);
un acercamiento múy lúcido a la poesía de Georg Trakl realizado por Rogelio Bazán (n.° 09);
y los poemas muertos de Ligotti, traducidos por Agus Conde De Boeck (n.° 10).
Golosina Caníbal presenta... es un fanzine, como decía, impreso y finito. Sus números se agotan, produzco pocos ejemplares (entre 100 y 200), y los números del 01 al 06 ya se han evaporado, están agotados y ahora viven y sobreviven en bibliotecas, mesas de luz, docenas de huevos o tachos de basura. En estos días apunto al n.° 20, casi para brindar con los 20 años que también se cumple en este año, 2025, de ese blog, Golosina Caníbal.
Si a algún internauta le interesa un ejemplar del fanzine, saber qué otros hay (próximamente posteo del 11 al 19), me pueden escribir a través de Instagram, Facebook (de X me fui por cansancio y nihilismo) o por el viejo y querido mail: golosinacanibalblog@gmail.com
Gracias por el interés y la lectura. De a poco intento despabilar este antro. Veremos, veremos...
martes, mayo 13, 2025
Ouroboros, un retrato imaginario de Marcelo Fox (corto documental de Nicolás Ivaldi)
Intento volver por estos pagos, cansado del ritmo efímero de las redes sociales y la imposibilidad de hacer búsquedas útiles y efectivas. Veremos, veremos.
En este post, comparto el corto documental que realizó Nicolás Ivaldi en 2020 sobre Marcelo Fox, titulado Ouroboros, un retrato imaginario de Marcelo Fox. ¡Paso la síntesis y el link para verlo online! ¡Que lo disfruten!
LINK: https://vimeo.com/825680598
Dirección: Nicolás Ivaldi.
Compañía Productora: ENERC, INCAA.
País: Argentina / Año: 2022 / Duración: 13' 31''.
SINOPSIS
En Buenos Aires, durante la década de los 60's, un joven poeta maldito desarrolla una corrosiva obra performática y literaria por la que es condenado socialmente. Años más tarde, la violencia presente en sus escritos es encarnada por la realidad mientras su figura se pierde en el olvido.
EQUIPO & REPARTO
Narración: Pablo Mónaco y Solange Rosales / Producción: Guido Chapto / Guion: Gastón Blanco y Nicolás Ivaldi / Fotografía: Ciro Zanela e Ian Pojomovsky / Montaje: Juan Ignacio Arias / Sonido: Gonzalo Imanol Del Peón / Arte: Agustín Celoné.
FESTIVALES
REC 14° | Festival de Artes Audiovisuales Latinoamericano de Universidades Públicas (2023).
4° ENERC SE PROYECTA | Muestra Federal de Universidades Públicas (2024).
PREMIOS
Mejor Cortometraje Federal | Festival REC 14° (2023).
Premio RAFMA | Festival REC 14° (2023).
Mención RAD | Festival REC 14° (2023).
Mejor Cortometraje Documental | 4° ENERC SE PROYECTA (2024).
Mejor Tesis Documental | 4° ENERC SE PROYECTA (2024).
Premio AADA a la Mejor Dirección de Arte | 4° ENERC SE PROYECTA (2024).
martes, agosto 03, 2021
Se viene Vida, obra y milagros de Marcelo Fox
Esta es la historia de un hombre llamado Marcelo Fox. Pocos lo han recordado, muchos lo sumieron en el olvido. Sin embargo, su escritura permanece.
Las anécdotas alrededor suyo proliferan. En los revoltosos sesenta de la Manzana Loca, hay quienes lo recuerdan gritando “¡soy nazi, soy comunista!”; hay quienes lo vieron cruzando la avenida 9 de Julio a ciegas, tentando a la suerte; hay quienes no olvidan sus dos libros únicos e irrepetibles: Invitación a la masacre, de 1965 y Señal de fuego, de 1968.
Y si el resto es literatura, este libro pronto a publicarse por Borde Perdido editora y escrito en secreto pacto entre Matías H. Raia y Agustín Conde De Boeck resulta un homenaje al escritor maldito de la literatura argentina. Esto es Vida, obra y milagros de Marcelo Fox, una biografía fantasmal.
Para sumarte a la preventa promocional, hacé click acá (estará vigente hasta mediados de agosto de 2021). Luego, enviá un mail a bordeperdidoeditora@gmail.com para coordinar la entrega!
lunes, julio 20, 2020
Laiseca en el Moderno, 1968
MODERNO. “Estaba de peón cuando vi un barbudo de pelo largo. ‘Debe ser un intelectual’, pensé. Y le hablé: ‘Mirá… vengo de afuera, recién estoy en Buenos Aires, ¿no hay algún lugar donde se reúnan escritores?’. Y curiosamente el tipo no se me rió y me contestó: ‘Sí, hay un lugar donde se reúnen pintores, escritores, poetas, es el Bar Moderno, que queda en la calle Maipú al 800 y pico’. Y ahí fui, empecé a conocer gente, leía mis cosas, mis manuscritos. (…) El Moderno me cambió la vida a mí. No existe más, pobrecito: qué desgracia” (Entrevista de Gabriela Cabezón Cámara, Ñ, 20/5/2011). El Moderno quedaba en realidad en el 918 de Maipú, cerca de Paraguay. Corría el 66: Laiseca tenía veinticinco años. Además de la fauna variada del Di Tella —que estaba a la vuelta—, lo frecuentaban los integrantes del grupo Opium (Sergio Mulet, Reynaldo Mariani, Ruy Rodríguez), “beatniks argentinos”, amigos del también habitué Néstor Sánchez. “Nos conocimos en revistas, en bares, en confusas reuniones a las tres de la mañana. Nos conocimos orinando en baños donde leímos que Perón o Tarzán nos salvarían; nos miramos a los ojos y sonreímos: ninguno quería ser salvado”, informaba el primer panfleto de Opium. Entre los compañeros de mesa del Moderno, el que retorna con más regularidad en los relatos de Lai es Marcelo Fox: hijo de una familia bien, maldito vocacional, suicida a los treintitantos —decapitado por un tren—, escribió un par de libros inhallables que, según Lai, su familia quiere conservar así. “No quieren que se sepa que el hijo era un monstruo”. Monstruosidad de época que a Lai no le fue del todo ajena: vivir rápido, morir joven y dejar un cadáver sin cabeza. Esas charlas de café tal vez sean un elemento importante en la genealogía del delirio laisequiano, que se entroncaría así, en una tangente inesperada respecto de sus referencias explícitas, con lo más moderno de la escena estética del medio siglo: el seudo-surrealismo local, las pandillas de Aldo Pellegrini (a quien Darío Canton dice haber visto en el Moderno), el conceptualismo y el arte de los medios, los inicios del rock argentino. (Herzovich, Guido. “Abecedario Laiseca”, en El Ansia, n. 1, 2013)
viernes, julio 10, 2020
Conversación sobre Marcelo Fox en Un mundo feliz
jueves, mayo 21, 2020
Las carcajadas de Marcelo Fox
miércoles, octubre 16, 2019
Una cruz para Marcelo Fox
domingo, abril 14, 2019
Marcelo Fox, lector de Lautréamont
En Invitación a la masacre, cada narración se presenta en primera persona singular: un hombre se confiesa frente a otras personas. ¿Qué confiesa? Ideologías y creencias, crímenes y delirios, revoluciones y traiciones.
miércoles, enero 02, 2019
Marcelo Fox, un muerto punk
martes, agosto 15, 2017
"El fascismo de El Gordo era más bien formal..." (Fox, mariani y Poni) (2)
lunes, julio 31, 2017
Estrategias para sembrar el bochorno
domingo, mayo 28, 2017
"Vos tan nazi y viviendo en pleno Once...?" (Fox, mariani y Poni) (1)
Cualquier rescate. Aún el rescate de su confesión de estar ya totalmente jugado (cosa que nadie iba a dudar): su libertad era un anarquismo indeciso. Prefería merodear el mundillo de los frustrados que venden zapatos de mujer y ropa de temporada… Entendía pésimamente lo que pasaba con todo, con nosotros, con Perón, con la Argentina. Una hubiese olvidado todo lo dicho sin consistencia en esa mesa. Una vez más la sesuda realidad se nos negaba. Pasaba a ser alpistecito de sociólogos, historiadores y políticos: los nuevos dueños de la literatura. Pero su relación con El Gordo era mi intriga.
En algún momento aquello tenía que salir a flote. Daríamos vueltas por los morros llenos de bichas nocturnas que se animan en las escaleritas repletas de ocultos especialistas en la transacción. Y habría que recorrer el mundo del Poeta, con putos melenudos de tetitas insinuantes (hechas con silicones - y decía: yo no creo que eso lo consigan a fuerza de hormonas), en sus histerias y costuras de grandes trajes plateados y coronas de oro falso para las festividades de carnaval. Él también, como yo y el resto de los que fuimos, amábamos lo textual -que es infinito- y la posibilidad profética de entrar alguna vez a la temida trastienda del mundo donde se juegan a los dadas o cartas nuestros destinos. El Poeta esquiceu. Su rescate saludable del cuerpo duró hasta que apoyamos los codos en la dega. Quise hacer abrir una lata de sardinas, pero el Poeta volvió con su vieja palma a golpearse suavemente el mítico hígado. El Poeta bebeu. Un largo trago por su gaznate afónico. Todo el teclado golpeado del mundo. Oh, Jim Ellis, dónde quedó Bird? (el boxeador, lógico, con sus problemitas de isquemia cerebral, no supo qué responder. Solo ensayó un juego de cintura en el cual ninguno de nosotros creyó). De allí, pasamos a un “restaurante baratito de la esquina”. Eran las tres de la tarde en la subida sucia de una calle perpendicular al mar. Hastiados de los días nublados, de las lloviznas de tizne y poeira. Daríamos sentados, una gran vuelta por nombres y recuerdos, sobre kilómetros de olvidos y malos recuerdos, antes de llegar al punto en que hablásemos de El Gordo. Vuelos sobre recuerdos y malos recuerdos: una nueva manía. El Poeta quería decirnos que El Gordo había sido un bebé bello. En el montón quedaban: la fractura del fémur del Yeti y la pálida de la cortada de huevos de Isidro.
Tengo que decírtelo antes de comer. Después podría hacerte mal. I. en el baño de la casa, con una navaja en la mano, agarrando la bolsa por la raíz, pegando el tajo, soltando el alarido.
Pensándolo bien es coherente.
Salvó la vida, parece.
Sus testículos llevados envueltos en una toalla de cara hasta la sala de guardia. La hemorragia a los largo de las piernas, inundando con sus coágulos los mocasines vencidos. Algo más que Vincent.
Algo más lejos que un amor insospechado por una cuñada viúva.
El secuestro de Miguel Ángel, el tiroteo en Mendoza donde caería Paco, la desaparición de Haroldo por manos enmascarados.
Toda una gran vuelta de ronda apocopándose, sintagmáticamente. Quedarías afuera de toda esperanza. Poeta. En tu reloj la hora caía misericordiosa. El tiempo nuestro rebotaba en la tela de tus jeans. Ahora tendremos que mirar hacia adelante donde estaba tu escudilla reasegurada, sujeta con una cadena que en los ratos libres nos colgaríamos al cuello con otras chucherías.
Por lo cual El Gordo no dejaba de brillar, al fondo de su recuerdo, como un lindo mozalbete.
Cómo es eso de cuando uno cree ser y termina siendo lo opuesto a lo que creía? Al Gordo lo deformaron.
Lo conoció en el bar Coto Chico. El Gordo andaba con sus primeros versos mostrables en el bolsillo, con su aire de pavo descomunal (sus anteojos de culo de botella cayéndoseles permanentemente hacia la punta de la nariz), sudado y sucio, hablando de su obra de teatro con monjitas sangrientas. El Poeta se conmovió ante este chico foto lleno de tanta gracia y capaz de despertar tanto repudio. Confesó que lo llevó a la casa:
Y le di de comer y beber como en el Viejo Testamento.
Arriba y abajo, charlando proyectos para impulsar al abismo el féretro con ruedas de la literatura nacional. La hora en que abrían los mitos, narcisos y heroísmos. La hora de las Lauras. Los días de las Tres Marías. De aquel asunto mal fraguado y peor realizado del prostíbulo de hombres con la mayordomía de la Negra Castigadora, la fabulosa ninfa spilimberguiana.
El comienzo de los 60 (mientras el escorpión centelleaba en el cielo con su cola en signo de interrogación). Se iba hacia la escritura que lo contendría todo: disquisición, fanatismo. La hora de la sinceridad rayana en el espanto (juego de la verdad escrita). Tiempo de romper los moldes de la nada. Periodo lleno de declaraciones, de manifiestos, de editoriales para 150 lectores: conferencias hasta el amanecer. De aquel entonces el Poeta conserva resabios en el habla solemne: el uso de arcaísmos. Un detalle fugaz que no le importa en su raíz a nadie. Un retrato de la lengua del poeta ejercitada en la penumbra del balbuceo surreal. Y su odio al barrio.
Pero yo quería saber cómo vivía él. En qué casa? Con qué gente?
Supo por sus cuentos que la Vieja era ciega y que obligaba al Viejo y a él a hacer de la casa un claustro donde no entrara nadie.
Típica familia clase alta decadente: un bisabuelo ministro, un abuelo senador, un padre lleno de ideas que no daba pie con bola en ningún negocio.
Nadie tiene que entrar en esta casa!, dando bastonazos a troche y moche por costillas fantasmales. Orden cerrado con cuerpos a tierra por la violencia de la ciega, repartiendo como un molinete turbo, mandobles a rolete.
Yo tenía mi enigma y quería colaborar en el destronamiento de aquella bruja. Así que forcé al Gordo a llevarme a su casa, un piso grande, roñoso, en Junín y Ayacucho, en pleno gueto. “Vos tan nazi y viviendo en pleno Once, cómo puede ser, Herr Goebels?” Como no tenía respuesta (él también como Martí, y en las antípodas, se sentía vivir en “las entrañas del monstruo”) entrar en su mundo fue más que fascinante. Un salón de aquellos con bustos de mármol caídas de sus peanas y con una alfombra de polvo de cuarenta años de sedimentación. Allí, al trono de la ciega, no entraría nadie. Poder pispiar desde la puerta. Estar casi al alcance de su pelo justiciero (y ella, sentir con ese otro tacto de los ciegos, mi presencia), y El Gordo mintiéndole diciendo que allí estaba él solo. Él solo.
Él solo.
El Poeta reconoció que el asunto del suicidio del Gordo era algo improbable.
Lo que pasa es que nunca salió de los barrios del centro. Tenía su ruletita rusa: cruzar la Nueve de Julio, por ejemplo, sin detenerse, con los ojos fijos, como un ciego, justamente. Me agarraba la cabeza cuando veía los filetes que le hacían los autos. Y El Gordo, inconmensurable, con su mole pesada (elefante unos días, hipopótamo otros) siguiendo adelante con sus trancas de aurora. (...)
Micharvegas, Martín "Poni". Dichosos los ojos que te ven, Madrid, Proletras Latinoamericanas, 1988, pp. 27-30.
miércoles, febrero 22, 2017
Señal de fuego (Marcelo Fox) (selección 2)
Se terminó de imprimir el dos de junio de mil novecientos sesenta y ocho, en los talleres gráficos "FOX". Buenos Aires, Argentina.Estuvo al cuidado de su autor, natural de Occidente, América.Fueron tirados unos pocos ejemplares.
Señal de fuego (selección - Parte 2) (Marcelo Fox)
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