martes, octubre 20, 2009

De cómo enchufarse a la conciencia orgiástica y explorar la apertura del organismo (sobre Deleuze y la brujería de Matt Lee y Mark Fisher)

El pensamiento de Deleuze es una usina de conceptos pero también una forma de pensar el mundo desde una perspectiva que supera las clásicas dicotomías del pensamiento filosófico y, por qué no, este pensamiento puede volverse un modo de comportarse, un modo de vida: un modo de composición. En los últimos años, en Argentina a partir de proyectos como Estación alógena y en otros países, a través de algunos investigadores que mencionaremos a continuación, se han empezado a explorar los vínculos entre el pensamiento deleuziano y la brujería (y demás prácticas anomales). Obviamente esta relación no es forzada ya que, se sabe, nuestro bienamado filósofo francés ha mencionado su inclinación por obras como la de Carlos Castaneda y en el libro escrito en colaboración con Felix Guattari, Mil mesetas (1980), podemos encontrar una sección de la meseta "1730: Devenir-intenso, Devenir-animal, Devenir-imperceptible..." bajo el subtítulo "Recuerdos de un brujo" que explora esta figura como algo vital para su idea de "manada". Al libro Nosotros, los brujos, compilación de artículos de diversos investigadores y ensayistas publicada por Santiago Arcos el año pasado, se le suma una pequeño y cautivante libro: Deleuze y la brujería de Matt Lee y Mark Fisher (Editorial Las cuarenta, 2009).

Este libro es una recopilación de dos artículos más un prólogo-artículo que explora las conexiones entre la filosofía deleuziana y la brujería. En general, la compilación remite a los conceptos de devenir, inmanencia, manada, cuerpo sin órganos y multiplicidad como centrales para pensar esta relación; recorre gran parte de la obra de Deleuze (cada autor hace su recorte particular desde Diferencia y repetición (1968) hasta los libros escritos junto a Guattari); y va estableciendo algunos lazos con brujos (Austin Osman Spare), prácticas de la brujería (la adivinación, los sigilos) y movimientos literarios y filosóficos (el gótico, el cyberpunk pero también el materialismo).

El prólogo de Juan Salzano se llama "Deleuze y la brujería" y trabaja con el tema de la naturaleza como un monstruo anomal (no anormal porque, tal como se explica en Mil mesetas, su diferencia antecede toda clasificación) y extático (en analogía con los monstruos de Lovecraft) y lo relaciona con la adivinación como práctica de brujos que siguen el "phylum de la materia-flujo". A ver, si bien el vocabulario puede parecer hermético y alocado (el artículo de Matt Lee, en este sentido, es mucho más académico, más estructurado, se ajusta más al vocabulario deleuziano típico y no juguetea tanto con el sentido), hay una idea de fondo del brujo (y de Deleuze) como aquel que se compone con la naturaleza, con el proceso y con lo imperceptible y esa idea resulta por demás interesante para, como señala Salzano, pensar en una "teratomancia del universo". Me parece un acierto el vínculo que se rescata y se teje en este prólogo entre la naturaleza, el monstruo y la inmanencia y el rol que cumpliría el brujo como aquel que puede captar lo imperceptible proponiendo una "ingeniería de lo imprevisto" que siga los soplos de la naturaleza.

Por su parte, el artículo de Matt Lee, "Recuerdos de un brujo", es una suerte de introducción a los conceptos centrales de la filosofía de Deleuze y Guattari que, luego, se plantea la exploración de un capítulo determinado de Mil mesetas y de los conceptos de "bloques de devenir", "manada", "multiplicidad" y, finalmente, la figura del brujo que también funciona como concepto: es el borde de la manada. Luego, establece los puntos de conexión entre el pensamiento de D&G con el de un oscurantista de principios del siglo XX: Austin Osman Spare y su teoría de los sigilos. Básicamente, la propuesta de Matt Lee se centra en retomar cierto vitalismo, que de la mano de Bergson, aparece en la filosofía deleuziana y que también tiene sus resonancias en las propuestas brujas de Osman Spare. Este vitalismo conduce, en el caso del brujo del siglo XIX, a la búsqueda de técnicas que logren "enchufar a la conciencia orgiástica", en otras palabras, explorar una "nueva sexualidad", una "creatividad aumentada y expandida". Como en el artículo de Salzano, hay un movimiento de retorno a lo preindividual, a lo preconciente que destruiría el ego y daría lugar a un "puro plano de inmanencia" sin sujeto ni objeto. Finalmente, Matt Lee señala que dos elementos pueden tomarse de los pensamientos cruzados de Deleuze y Osman Spare: el modelo de un "universo en devenir" y la experimentación como la técnica apropiada para este mundo.

Finalmente, Deleuze y la brujería recopila una serie de fragmentos del libro de Mark Fisher, Flatline constructs: gothic materialism and cybernetic theory-fiction, bajo el nombre "Materialismo gótico". La propuesta es tramar un pensamiento filosófico sobre el cuerpo, la cibernética y la actualidad sobre la mixtura entre el gótico, ese movimiento literario que trabaja entre lo orgánico y lo inorgánico, el terror y el miedo (vampiros, zombies, etc.) y el materialismo, para la lectura de un capitalismo tardío definido como la producción de máquinas por máquinas. Ahora bien, este materialismo gótico tiene una singular expresión en un concepto, flatline, que aparece en la novela clásica del cyberpunk, Neuromante (1984) de William Gibson. Este concepto, que indica la línea muerta de los electroencefalogramas cuando hay muerte cerebral, es utilizado por Mark Fisher para explorar el estado de suspensión entre la vida y la muerte, entre lo orgánico y lo inorgánico y llegar a desplazar la tensión entre la mente y el cuerpo como la tensión entre diferentes modos del cuerpo (catersianismo versus spinozismo). Fisher lee Neuromante para ver cómo, en la línea de Spinoza, la mente se ve como una "idea del cuerpo" y para resaltar una crítica de "la sabiduría y los límites del organismo"y de la "armonía orgánica". (crítica fundamental en la filosofía de Deleuze a partir de sus menciones a Spinoza y a Artaud pero también a través del concepto de "cuerpo sin órganos", hay un apartado muy lúcido sobre el tema en el artículo). El recorrido por la novela de Gibson se entrelaza con menciones al pensamiento deleuziano en el que el autor de Flatline constructs se detendrá de lleno en la segunda parte de la recopilación en la que analiza los concepto de "manada" y de "brujo", resaltando la forma de propagación de la "alianza" (en oposición a la filiación) y el caracter de "anomal" del brujo.

En definitiva, Deleuze y la brujería es un pequeño y estimulante libro que en su complejidad intenta una aproximación al pensamiento alternativo de la magia y la filosofía con el objetivo de indagar en una novedosa "práctica ética de relaciones con lo viviente", tal como lo sostiene Matt Lee en el final de su artículo, y en una concepción diferente del ser y del cuerpo.

6 comentarios:

Dro dijo...

Tengo que hacerme con ese libro, imprimir la revista Collapse (googleala!), conseguir un de Ligeti y después, una pepa.

Deleuze y la brujería dijo...

Para pedidos de los libros "Deleuze y la brujería" y "Nosotros, los brujos" fuera de la Argentina, escribir a zensalzano@hotmail.com

saludos

Deleuze y la brujería dijo...

Muy buena la revista Collapse. Uno de los autores que escribe en el "Nosotros, los brujos", Gabriel Catren (Doctor en física, Posgrado en filosofía -parís, bajo la tutela de Badiou- y escritor) ha publicado algunos textos en esa revista.
saludos

Matías dijo...

Juan y Dro, gracias por los comentarios. Cuando tenga un poco más de tiempo, me meto con la revista Collapse a ver qué onda. Saludos.

Ezequiel M. dijo...

Como ya te dije, sos un gran vendedor. Jajaja

Offt: qué pintada de cara al blog! me gusta, felicitaciones!

Matías dijo...

Gracias, loco. Costó pero la lavada de cara era necesaria...

 

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