sábado, abril 11, 2026

Tadeys, saga nacional

Leo Lo que sobra y lo que falta en los últimos veinte años de la literatura argentina (Libros del Rojas, 2004). Se trata de un libro que recopila una serie de intervenciones y ensayos a partir de mesas redondas en las que participaron escritores, críticos y dramaturgos como Daniel Link, Rafael Spregelburd, Gloria Pampillo, Martín Prieto y Sylvia Saítta, entre otros y otras.

En este posteo me gustaría compartir apenas una nota al pie en la participación leía por Adriana Astutti ("Memorias de la lectura"). Quienes visitan el blog a menudo sabrán de mi obsesión por las notas al pie y por los paratextos (acá, acá y acá hay posteos al respecto). Esta nota al pie reproduce un mail de Ricardo Strafacce a la autora y creo que vale su reproducción tan solo por sus líneas de cierre.

¡Juzguen por sus propias lecturas! ¡Salú!


15 Después de la charla del Rojas, Ricardo Strafacce me envió por e-mail un largo comentario de mi lectura (Ricardo Strafacce, Monday, March 22, 2004 8:55 PM), que agradezco, y del que reproduzco el fragmento que sigue, al que me gustaría llamar aquí “Nota donada por el joven Strafacce”: 

 “5. Clásicos: yo anotaría que el ciclo 1984-2004 se inició con tres muertes Cortázar (1984), Borges (1986) y, en el medio de ambos, Lamborghini (1985). Y se fue completando con las ediciones póstumas correspondientes. Que en Cortázar (El examen, Cuentos de la orilla) o cosa parecida, y la obra ‘crítica’ —en fin— confirmaron lo que ya sabíamos: un cadáver literario. Y en Borges (Inquisiciones, El tamaño de mi esperanza) fueron fundamentales para entender que a los veinticinco años lo había entendido casi todo y ya manejaba el instrumento mejor que nadie. 

Habría que señalar también las reediciones de Walsh (sobre todo la de Operación Masacre, modelo genérico insuperable que le debe mucho menos al testimonio que a la literatura. Quiero decir: los fusilamientos de José León Suárez son una caricia de gacela al lado de, por ejemplo, los de la Patagonia, y sin embargo Los dueños de la tierra no tiene, ni a palos, la densidad dramática de Operación Masacre. En ese sentido creo que su reedición, y su lectura después de las barbaridades de la dictadura militar y los lógicos y previsibles intentos testimoniales, lo convierten en un texto que debe incluirse en el período porque, insisto, es el modelo insuperado del género, tanto que prácticamente lo agotó (¿cómo ir más allá?). Ezeiza de Verbitsky es un ejemplo: donde no hay un escritor no hay literatura por más testimonios, investigación y trucos de verosimilización (como le criticaba Fogwill a Bonasso, creo recordar que algo injustamente) que se incluyan). 

De la reedición de Novelas y cuentos y Tadeys no te digo nada porque vos y yo sabemos que cualquier cosa que se diga es poco. Algo voy a decir, sin embargo, y se trata de una alerta. Primero: la nula recepción que tuvo Tadeys (salvo César, vos, Nicolás Rosa y alguno más, casi nadie leyó esa maravilla). O la leyeron mal. O la leyeron bien y se hacen los distraídos. Y ya me calenté: 

¡ESO FALTÓ EN LA LITERATURA ARGENTINA DE LOS ÚLTIMOS VEINTE AÑOS! RECEPCIÓN, COMENTARIO, DEBATE, CONGRESOS, PONENCIAS Y, FINALMENTE, APOLOGÍA ABSOLUTA, PANEGÍRICO TOTAL Y CANONIZACIÓN COMO SAGA NACIONAL DE TADEYS DE OSVALDO LAMBORGHINI”.
 

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