domingo, octubre 09, 2005

Ojo (Georges Bataille)

El siguiente texto del intelectual francés Georges Bataille (¡amo a Bataille!) fue extraído de La conjuración sagrada (Adriana Hidalgo editora, 2003) y versa sobre el ojo. Pertenece a un conjunto de ensayos dentro de un proyecto personal que llevaba adelante con Michel Leiris: un "diccionario crítico". Me pareció interesante colgarlo por tres motivos: 1. como ya dije antes, ¡amo a Bataille!; 2. la poesía con la que logra dar forma a las definiciones de las palabras de su "diccionario crítico", es grandiosa; 3. fue nuestra fuente de inspiración a la hora de llamar al blog como lo llamamos, a pesar de que Bataille con lo de "golosina caníbal" cite a Stevenson. Espero que lo disfruten.


Ojo

Golosina caníbal. Es sabido que el hombre civilizado se caracteriza por la agudeza de unos horrores a menudo poco explicables. El temor a los insectos es sin duda uno de los más singulares y de los más desarrollados de esos horrores, entre los cuales nos sorprende encontrar el temor al ojo. En efecto, acerca del ojo parece imposible pronunciar otra palabra que no sea seducción, pues nada es más atractivo en los cuerpos de los animales y de los hombres. Pero la seducción extrema probablemente está en el límite con el horror.

Al respecto, el ojo podría ser relacionado con lo cortante, cuyo aspecto provoca igualmente reacciones agudas y contra­dictorias: es lo que debieron experimentar terrible y oscura­mente los autores de El perro andaluz1 cuando en las primeras imágenes del film decidieron los amores sangrientos de esos dos seres. Una navaja cortando con precisión el ojo deslum­brante de una mujer joven y encantadora es lo que hubiera admirado hasta la locura un joven al que miraba un gatito acos­tado, y que teniendo casualmente en la mano una cuchara de café, de golpe tuvo ganas de sorber un ojo con la cuchara.

Deseo singular, evidentemente, de parte de un blanco a quien los ojos de vacas, corderos y cerdos que come siempre se le ocultan. Pues el ojo, según la exquisita expresión de Stevenson, golosina caníbal, es para nosotros el objeto de tan­ta inquietud que nunca lo morderíamos. El ojo ocupa inclu­so un rango extremadamente elevado en el horror ya que es, entre otras cosas, el ojo de la conciencia. Es bastante conocido el poema de Víctor Hugo, el ojo obsesivo y lúgubre, ojo vivo y espantosamente soñado por Grandville durante una pesadi­lla poco antes de su muerte2: el criminal "sueña que acaba de herir a un hombre en un bosque oscuro... La sangre humana ha sido derramada y, según una expresión que impone a la mente una feroz imagen, ha hecho que un roble sude. En efec­to, no es un hombre sino un tronco de árbol... sangrando... que se agita y se debate... bajo el arma asesina. Las manos de la víctima se alzan en vano suplicantes. La sangre sigue co­rriendo". Entonces aparece el ojo enorme que se abre en un cielo negro persiguiendo al criminal a través del espacio, hasta el fondo de los mares donde lo devora luego de haber toma­do la forma de un pez. Sin embargo, innumerables ojos se multiplican bajo las olas.

Grandville escribe al respecto: "¿Serían acaso los mil ojos de la multitud atraída por el espectáculo del suplicio inminente?" ¿Y por qué esos ojos absurdos se sentirían atraídos, como una nube de moscas, por algo repugnante? ¿Por qué igualmente en la tapa de un semanario ilustrado completamente sádico, pu­blicado en París entre 1907 y 1924, aparece regularmente un ojo contra un fondo rojo encima de espectáculos sangrientos? ¿Por qué El Ojo de la Policía, semejante al ojo de la justicia humana en la pesadilla de Grandville, después de todo no es más que la expresión de una ciega sed de sangre? Semejante además al ojo de Crampon, condenado a muerte que un ins­tante antes de que cayera la cuchilla es requerido por el capellán: rechazó al capellán pero se enucleó y le hizo el regalo jovial del ojo así arrancado, porque ese ojo era de vidrio.

Georges Bataille


1 Este film extraordinario es obra de dos jóvenes catalanes, el pintor Salva­dor Dalí y el director Luis Buñuel. Nos remitimos a las excelentes fotogra­fías publicadas en Cahiers (julio de 1929, p. 230), en Bifar (agosto de 1929, p. 105) y en Variétés (julio de 1929, p. 209). El film se distingue de las banales producciones de vanguardia, con las cuales se verán tentados a confundirlo, en que predomina el guión. Se suceden hechos muy explíci­tos, sin ilación lógica por cierto, pero que penetran tan profundamente en el horror que los espectadores son atrapados tan directamente como en los films de aventuras. Atrapados, o incluso más exactamente tomados por el cuello, y sin artificio alguno: ¿acaso saben esos espectadores dónde se detendrán ya sean los autores del film, ya sean sus semejantes? Si el mismo Buñuel después de la toma del ojo cortado estuvo ocho días enfermo (por otra parte, debió rodar la escena de los cadáveres de asnos en una atmós­fera pestilente), ¿cómo no ver hasta qué punto el horror se vuelve fascinan­te y también que por sí solo es lo bastante brutal para romper lo asfixiante?

2 Victor Hugo, lector del Magazine pittoresque, tomó del admirable sueño escrito, Crimen y expiación, y del inusitado dibujo de Grandville publica­dos en 1847 (pp. 211-214) el relato de la persecución de un criminal por un ojo obstinado: pero apenas si vale la pena observar que sólo una oscura y siniestra manía y no un frío recuerdo puede explicar esa relación. Le debemos a la erudición y a la cortesía de Pierre d'E.spezel la indicación de este curioso documento, probablemente la más bella de las extravagantes composiciones de Grandville.

7 comentarios:

aguijonmagico dijo...

Hola.
Por aqui estuvo aguijonmagico.
Que barbaro, dentro de unos años van a poner una placa conmemorativa.
Muy bueno el blog, lo estare visitando seguido.

Slds.

Aguijonmagico.

malena dijo...

verdad que bataille es amable, que es digno de piropos y de peleas en el lodo. El ojo como ojo como golosina canibal, como posibilidad de huevo y de sus preguntas respectivas
bien por subirlo
salud
malena

Matías dijo...

Gracias, Malena. Habrá más Bataille en lo sucesivo.

prado dijo...

muy bonita cita, sólo una pequeña apreciación: buñuel no era catalán, era aragonés, concretamente de Calanda (Teruel) Un saludo

Matías dijo...

Pobre Bataille, murió creyendo que Buñuel era catalán. O a lo mejor su traductor fue el que agregó la nacionalidad del, en definitiva, español. Gracias por el comentario y por la corrección.

fridazaldivarj dijo...

Justo acabo de leer "Historia del ojo". Me podrías dar el nombre del poema al que hace referencia de Víctor Hugo?

Saludos gracias

Matías dijo...

Estimada Frida, ni idea a cuál poema de Víctor Hugo se está refiriendo, tal vez la nota al pie te pueda dar alguna pista pero mi desconocimiento sobre el tema es absoluto. Saludos!

 

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