sábado, noviembre 07, 2009

La filosofía como modo de vida (sobre Valores blasfemos de Graciela Fernández y Ricardo Maliandi)


Si bien mis conocimientos sobre la obra de Martin Heidegger y Hans-Georg Gadamer y sobre las áreas de la filosofía vinculadas con la ética y la metafísica son (casi) nulos, el libro Valores blasfemos: diálogos con Heidegger y Gadamer de Graciela Fernández y Ricardo Maliandi (Las cuarenta, 2009) me parece un libro fascinante.
Y es un libro fascinante, por un lado, porque está muy bien escrito: la "Introducción" de Graciela Fernández, por ejemplo, entrelaza un breve vistazo a la recepción de la obra central de Heidegger, Ser y tiempo (1927), en los '60 y '70 con la polémica alrededor de la adhesión del filósofo alemán al nazismo, las películas de István Szabó y una reflexión, tomada del pensamiento de Gadamer, sobre cómo interpretar los procesos históricos y cómo leer los textos. Fernández tiene un estilo limpio y dinámico, sabe elegir las anécdotas adecuadas para ilustrar las problemáticas alrededor del pensamiento de Heidegger y Gadamer y le da a la filosofía un componente de producto social e intelectual en juego con la historia, componente que perdura a lo largo del libro. Ricardo Maliandi no se queda atrás: en su texto "En torno a la fundamentación de la ética", por ejemplo, logra un hermoso y, a la vez, preciso retrato doble de Heidegger y Hartmann, contraponiendo sus teorías y sus vidas que es digno de atención.
Por otro lado, Valores blasfemos tiene sus secciones de reflexión filosófica como "Gadamer y Heidegger: en torno a su relación filosófica" de G. Fernández o el artículo de Maliandi antes mencionado (y los especialistas podrán decir si las conclusiones o los planteos son acertados e interesantes o no) pero lo relevante de esta colección de diálogos, recuerdos y discusiones es la presentación de la filosofía como un modo de vida. Porque precisamente, por ejemplo en las palabras que traza Ricardo Maliandi en "Valores blasfemos", se trata de presentarnos a Heidegger y a Gadamer (pero también a Hartmann y a Von Rintelen) como intelectuales que discuten, piensan y reflexionan en el marco de una vida cotidiana, histórica, demasiado humana (creo que se insiste en recuperar a la comprensión como un "círculo virtuoso", como lo quería Heidegger y lo enfatizaba Gadamer, la imposibilidad de eludir la relación con el contexto como bien lo señala Graciela Fernández). No hay biografismo ni historia intelectual en este libro, lo que hay es un tono entre la nostalgia, el respeto y la reflexión crítica para discurrir sobre (y discutir con) dos grandes filósofos del siglo XX con un horizonte determinado de fondo.
En definitiva, la filosofía en Valores blasfemos pone de relieve su carácter humano y social pero también su inscripción histórica; su base en el diálogo, la discusión y el intercambio conversacional. Así, el último texto "La ética es una aclaración teórica del ethos vigente", es una entrevista de Maliandi a Gadamer de 1981 en la que el autor de Verdad y Método (1960) recorre y discute la ética según Aristóteles, Kant, Hartmann y Heidegger; cuenta sus recuerdos sobre estos dos últimos filósofos; plantea su propia postura en relación con el ethos ("Pero la así llamada colisión de deberes significa en verdad una invitación a la decisión, para lo cual no se pueden establecer reglas generales." (107)) y caracteriza la época contempóranea con palabras oscuras ("Yo llamo a la televisión la cadena de esclavos de la sociedad de masas. La televisión es la manera como a alguien se le reduce su posibilidad de pensar libremente." (p. 102)).
Tal vez aquellos que tengan un conocimiento filosófico mayor al mío puedan disfrutar de la discusión alrededor de la ética que nos presenta Valores blasfemos: diálogos con Heidegger y Gadamer de Graciela Fernández y Ricardo Maliandi, a mí me interpeló el tono de su escritura, la caracterización de Heidegger y Gadamer y las anécdotas y recuerdos que pueblan el libro haciendo de éste una exploración de la filosofía y la vida.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo le leí y me pareció también un libro muy bien escrito. Entendí algunas cosas de Gadamer y de Heidegger que hasta ahora no había comprendido a través de otras lecturas. Es ameno y a la vez tiene mucho material. Muy recomendable. También me gustó la descripción de esos años en que Heidegger era lectura obligatoria, ya ahora entiendo porqué tantos profesores y profesoras nuestros son heideggerianos. Nada de Marx ni de Sartre. Son gente de esa generación de la que habla uno de los autores en la introducción.

Matías Raia dijo...

Lo que decís sobre la lectura de Heidegger está, justamente, en el hermoso prólogo de Graciela Fernández. Gracias por el comentario!

 

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