Agustín Conde De Boeck, amigo de la casa, gran narrador y ensayista, fue interrogado por su TOP 3 de libros de Horacio González.
Esto sintetizó por audios de varios minutos y yo me tomo el atrevimiento de volcarlo en este posteo.
Que la posteridad nos juzgue.
1. Restos pampeanos
Es un libro gigante. No sólo es grueso: tiene un tamaño de fuente minúsculo, con márgenes escasos y páginas enormes. La diagramación te lleva de borde a borde, pero si tuviera una caja normal sería un volumen inmanejable. Encima es una obra de lectura lenta, te vas internando en un pantano de estilo. Es tan increíble que no pude parar de subrayarlo, llegué a subrayar páginas enteras porque no sabía qué elegir. ¡Era como estar en una juguetería! Restos pampeanos lo leí muy lentamente, como si dijera en tres o cuatro años, lo iba leyendo siempre con el señalador perdido en alguna página. Lo leí como si fuera una revista, cada tanto avanzaba: un día, el capítulo sobre Ramos Mejía, otro, el de Ameghino, o sobre Viñas, sobre León Rozitchner. Es una lectura que te va acompañando hasta que un día se termina. Por la intensidad, digo. No vale la pena leerlo de forma continuada porque llega un punto en que te engolosina, perdés horizonte. Me pasó lo mismo con Las sagradas escrituras, de Libertella, no es un libro que haya leído de una sentada. Es muy bueno digerir este tipo de libros así porque te queda interiorizado, como una materia que uno hubiera cursado. Si el lector quisiera arrastrar un ancla de alegrías y pesares durante un tiempo, recomiendo que ingrese directamente en Restos pampeanos.
2. Arlt. Política y locura
Con este libro me enamoré más que de su pensamiento de su estilo. La base del pensamiento de Horacio González es repetitiva: siempre está hablando, a la manera de Ramos Mejía y José Ingenieros pero con ironía, en solfa, de la influencia de la psicopatología de masas en la política argentina. Vuelve al liberalismo argentino del siglo XIX para mostrar que, en realidad, tuvo un costado perverso, un morbus, una especie de decadentismo del pensamiento fundacional argentino. Pero lo que me impactó en ese primer librito fue la lengua. Leer a González es meterse en un laberinto de referencias, de hallazgos lingüísticos muy barrocos que lo vuelve un tesoro absoluto. En Arlt. Política y locura aparece EL concepto de González: las políticas anómalas. Esa idea de que la literatura no sirve para hacer corrección política, para regenerar a los pueblos sino para reforzar traumas y generar salidas a través de fantasías políticas perversas. Arlt, para él, es un supersticioso, un fanático que explora su enano fascista interior. Creo que quien heredó muy bien esas premisas es Maximiliano Crespi y su concepto de realismo infame.
3. Retórica y locura
Me gusta muchísimo este libro. Es una continuación y expansión de Arlt. Política y locura. Más histórico. También se complementa bien con Restos pampeanos. Siempre deberían leerse juntos estos libros. Es casi un desprendimiento. En estas conferencias, González expresa mejor, no es tan hermético. En Retórica y locura está su oralidad, fluye de forma más narrativa, como una especie de bitácora personal de lecturas.



0 comentarios:
Publicar un comentario