jueves, marzo 22, 2007

Dosis diarias...


...de Alberto Montt.

lunes, marzo 05, 2007

Jornadas de literatura, crítica y periodismo

La literatura argentina desde las revistas literarias y el periodismo

Miércoles 21, jueves 22 y miércoles 28 de marzo de 18:00 a 21:30
Auditorio. Malba (Av. Figueroa Alcorta 3415). Entrada libre y gratuita.

Acá, el programa.

sábado, marzo 03, 2007

Otra mirada sobre el mismo discurso

Todos los canales de aires pasaban el discurso de Kirchner al mismo tiempo. Como si se estuviese transmitiendo a través de cadena nacional. Pero hubo un héroe, un justiciero de los discursos demágogicos, un hombre que con apretar un solo botón cambió por minutos el significado del optimismo y valor de verdad de nuestro presidente.

¡Oh santo ponchador de TN que por minutos nos hiciste ver al mismo tiempo,
al demagógico presidente,
y a una grande, hedionda, y lúgubre bolsa negra
correr por el río que había armado la lluvia
como metáfora de toda la pobreza, miseria y dolor
que aún reina en nuestro país!.

(Claro, después un ojo malvado le dijo: boludo, sacá esa bolsa, lo haces quedar mal al presi y nuestro héroe obedeció).

jueves, marzo 01, 2007

El señor K, místico

"Intentamos salir del infierno para decir el próximo 10 de diciembre: 'Estamos en las puertas del purgatorio'"

Dijo el presidente de los argentinos, Néstor Kirchner, en su discurso ante el Congreso hoy, 1 de Marzo de 2007.

La frase me produjo algunos interrogantes: ¿Ya estamos muertos? ¿Por qué estaremos en el infierno, por las penas o por los pecados? ¿Quién será Lucifer? ¿Cómo será el purgatorio? ¿Cuáles serán los pecados (¿de juventud?) a lavar? ¿Qué nos esperará en el cielo? ¿Quién será Dios? ¿Kirchner y Cía. serán los representantes del mismísimo en la Tierra, la luz de nuestro camino, los apóstoles de la buena nueva? Yo no sé, por la dudas me voy confesando...

lunes, febrero 26, 2007

El padrino (Marcos López)

En este pequeño texto, Marcos López, impresionante fotógrafo contemporáneo, padre del sub-realismo criollo y del pop latino, traza su árbol de influencias recreando su bautismo artístico. Toda la escena para conmemorar a su padrino predilecto: Andy Warhol.

Haciendo el ejercicio de imaginar una escena donde estén representadas mis influencias y, de algún modo, las bases de mi estructura visual/emocional, veo el momento de mi propio bautismo. Una iglesia pequeña de algún pueblo de Corrientes, o de Misiones. Oberá, por ejemplo. En pleno verano. Mi madre es Ramona Galarza y mi papá es Pablo Suárez, que está de traje gris oscuro, medio arrugado, con solapas finitas, estilo cincuenta. Los padrinos son Antonio Berni y Andy Warhol.

Suena un acordeón que trata de imitar un órgano y un arpa paraguaya. Un coro de niños canta en guaraní canciones religiosas. Warhol, que me tiene en sus brazos, llora de emoción. Siento el temblequeo de su cuerpo, su cariño. Su lado femenino. Cuando termina la ceremonia, supera su extrema timidez, y abraza al cura, que es Tato Pavlovsky. Tato, que prácticamente lo dobla en tamaño, lo contiene con mucha ternura. Estoy feliz por los padrinos que me tocaron. Ser ahijado de artistas de lectura simple, básica, inmediata, lineal, clara.

Obvia, si es que cabe el término. A + B = C. Warhol dijo con su obra prácticamente todo lo que se puede decir en el campo de las artes visuales para opinar de la segunda mitad del siglo XX. Anticipó la catástrofe. Fue el primero en ver los aviones del 11-S. Puso sobre la mesa cuestiones que rigen la vida cotidiana, los valores del imperio: publicidad, mercado, frivolidad, sed desmedida de éxito, medios, marcas… Polaroids de locura ordinaria.

Por más que se esforzó y tuvo la constancia de aparecer en las fotos de todos los cócteles, su obra tiene una densidad aplanadora. Tiene la acidez en la garganta y el hueco en la boca del estómago que se sienten en las mañanas de resaca. El dolor puede verse en su propio cuerpo. Basta poner en Google “Richard Avedon + Andy Warhol” para ver ese magnífico retrato de su torso desnudo, lleno de cicatrices. Transitar por la epidermis puede ser un camino de profundidad cuando se es sincero en mostrar el desamparo del propio niño interno. En cuanto a la ironía, todos sabemos que es un escudo para no mostrar la soledad y el miedo. Lo entiendo y lo perdono.

Fuente: Diario Perfil

domingo, febrero 25, 2007

Ni proletarios, ni marginales, "mutantes de la especie social"

La siguiente es una nota que realizó un periodista brasileño a Marcos Camacho, el máximo jefe de la banda carcelaria de San Pablo denominada Primer Comando de la Capital, reconocida por su estrecha vinculación con el narcotráfico y con distintos episodios de violencia derivados que se producen y produjeron en esta ciudad brasileña. Entre la amenaza simple y llana y un breve tratado político, el texto, que fue publicado como separata en el diario O Globo (un homólogo brasileño del Grupo Clarín), es un ejercicio de crítica práctica de conceptos como los de poder, marginalidad, lucha de clases, etc.

Entrevista con Marcola, lider carcelario: El hombre invisible y la conciencia oculta de Brasil , por Ozorio Fonseca


- ¿Usted es del PCC?

- Más que eso, yo soy una señal de estos tiempos. Yo era pobre e invisible. Ustedes nunca me miraron durante décadas y antiguamente era fácil resolver el problema de la miseria. El diagnostico era obvio: Migración rural, desnivel de renta, pocas villas miseria, discretas periferias; la solución nunca aparecía... ¿Qué hicieron? Nada.

¿El Gobierno Federal alguna vez reservó algún presupuesto para nosotros? Nosotros sólo éramos noticia en los derrumbes de las fabelas de los cerros o en la música romántica sobre ’la belleza de esas montañas al amanecer’, esas cosas... Ahora estamos ricos con la multinacional de la droga. Y ustedes se están muriendo de miedo. Nosotros somos el inicio tardío de vuestra conciencia social ¿Vio? Yo soy culto. Leo al Dante en la prisión.

- Pero la solución sería...

- ¿Solución? No hay solución, hermano. La propia idea de ’solución’ ya es un error. ¿Ya vio el tamaño de las 560 villas miseria de Río? ¿Ya anduvo en helicóptero por sobre la periferia de San Pablo? ¿Solución, cómo? Sólo la habría con muchos millones de dólares gastados organizadamente, con un gobernante de alto nivel, una inmensa voluntad política, crecimiento económico, revolución en la educación, urbanización general y todo tendría que ser bajo la batuta casi de una ’tiranía esclarecida’ que saltase por sobre la parálisis burocrática secular, que pasase por encima del Legislativo cómplice.

¿O usted cree que los chupasangres no van a actuar? Si se descuida van a robar hasta al PCC. Tendría que haber una reforma radical del proceso penal del país, tendría que haber comunicaciones e inteligencia entre policías municipales, provinciales y federales (nosotros hacemos hasta conference calls entre presidiarios...) Y todo eso costaría billones de dólares e implicaría una mudanza psicosocial profunda en la estructura política del país. O sea: es imposible. No hay solución.

- ¿Usted no tiene miedo a morir?

- Ustedes son los que tienen miedo a morir, yo no. Mejor dicho, aquí en la cárcel ustedes no pueden entrar y matarme, pero yo puedo mandar matarlos a ustedes allí afuera. Nosotros somos hombres-bombas. En las villas miseria hay cien mil hombres-bombas. Estamos en el centro de lo insoluble mismo. Ustedes en el bien y el mal y, en medio, la frontera de la muerte, la única frontera. Ya somos una nueva ’especie’, ya somos otros bichos, diferentes a ustedes. La muerte para ustedes es un drama cristiano en una cama, por un ataque al corazón. La muerte para nosotros es la comida diaria, tirados en una fosa común. ¿Ustedes intelectuales no hablan de lucha de clases, de ser marginal, ser héroe? Entonces ¡llegamos nosotros! ¡Ja, ja, ja...!

Yo leo mucho; leí 3.000 libros y leo al Dante, pero mis soldados son extrañas anomalías del desarrollo torcido de este país. No hay más proletarios, o infelices, o explotados. Hay una tercera cosa creciendo allí afuera, cultivada en el barro, educándose en el más absoluto analfabetismo, diplomándose en las cárceles, como un monstruo Alien escondido en los rincones de la ciudad. Ya surgió un nuevo lenguaje. ¿Ustedes no escuchan las grabaciones hechas ’con autorización’ de la justicia? Es eso. Es otra lengua. Está delante de una especie de post miseria. Eso. La post miseria genera una nueva cultura asesina, ayudada por la tecnología, satélites, celulares, Internet, armas modernas. Es la mierda con chips, con megabytes. Mis comandados son una mutación de la especie social. Son hongos de un gran error sucio.

- ¿Qué cambió en las periferias?

- Plata. Nosotros ahora tenemos. ¿Usted cree que quien tiene 40 millones de dólares como Beira Mar no manda? Con 40 millones de dólares la prisión es un hotel, un escritorio... ¿Cuál es la policía que va a quemar esa mina de oro, entiende? Nosotros somos una empresa moderna, rica. Si el funcionario vacila, es despedido y ’colocado en el microondas’. Ustedes son el estado quebrado, dominado por incompetentes. Nosotros tenemos métodos ágiles de gestión. Ustedes son lentos, burocráticos. Nosotros luchamos en terreno propio. Ustedes, en tierra extraña. Nosotros no tememos a la muerte. Ustedes mueren de miedo. Nosotros estamos bien armados. Ustedes tienen calibre 38.

Nosotros estamos en el ataque. Ustedes en la defensa. Ustedes tienen la manía del humanismo. Nosotros somos crueles, sin piedad. Ustedes nos transformaron en ’super stars’ del crimen. Nosotros los tenemos de payasos. Nosotros somos ayudados por la población de las villas miseria, por miedo o por amor. Ustedes son odiados. Ustedes son regionales, provincianos. Nuestras armas y productos vienen de afuera, somos ’globales’. Nosotros no nos olvidamos de ustedes, son nuestros ’clientes’. Ustedes nos olvidan cuando pasa el susto de la violencia que provocamos.

- ¿Pero, qué debemos hacer?

- Les voy a dar una idea, aunque sea en contra de mí. ¡Agarren a ’los barones del polvo’ (cocaína)! Hay diputados, senadores, hay generales, hay hasta ex presidentes del Paraguay en el medio de la cocaína y de las armas. ¿Pero, quién va a hacer eso? ¿El ejército? ¿Con qué plata? No tienen dinero ni para comida de los reclutas. El país está quebrado, sustentando un estado muerto con intereses del 20 % al año, y Lula todavía aumenta los gastos públicos, empleando 40 mil sinvergüenzas.

¿El ejército irá a luchar contra el PCC? Estoy leyendo Klausewitz, ’Sobre la Guerra’. No hay perspectiva de éxito. Nosotros somos hormigas devoradoras, escondidas en los rincones. Tenemos hasta misiles anti-tanque. Si embroman, van a salir unos Stinger. Para acabar con nosotros... solamente con una bomba atómica en las villas miseria. ¿Ya pensó en eso? ¿Ipanema radiactiva?

- Pero... ¿No habrá una solución?

- Ustedes sólo pueden llegar a algún éxito si desisten de defender la ’normalidad’. No hay más normalidad. Ustedes precisan hacer una autocrítica de su propia incompetencia. Pero ser francos, en serio, en la moral. Estamos todos en el centro de lo insoluble. Sólo que nosotros vivimos de él y ustedes no tienen salida.

Sólo la mierda. Y nosotros ya trabajamos dentro de ella. Entiéndame, hermano, no hay solución. ¿Saben por qué? Porque ustedes no entienden ni la extensión del problema. Como escribió el divino Dante: ’Pierdan todas las esperanzas. Estamos todos en el infierno’.

O Globo / La Haine

Fuente: La Haine

viernes, febrero 23, 2007

Poe

Al ver que estaba llegando, vino corriendo desde la esquina para llegar agitado en frente mío cuando abrí la puerta del auto. Me miró y se dio vuelta, y corrio escaleras arriba hasta la puerta de casa, adelantándoseme. La abrí en falso; ¡mierda!, cierto que ahora la llave está bajo la piedra. Nada de esto lo inmutó; todo el tiempo que había tardado yo en juntar mis cosas dispersas en el asiento de atrás lo había pasado sentado en el piso de baldosas. Destrabé (tengo que engrasar la cerradura de casa de una buena vez) y se encedió de vuelta; apenas una hendija y se coló desesperado. Eran las ocho y estaban todas las cortinas cerradas. Adentro pesaba mas la humedad que afuera; tambien las ventanas estaban cerradas. Prendí a tanteos la luz, merced a mi manía de cerrar antes de aprovechar la luz natural que entra desde el frente. Y estaba ahí, tirado sobre la madera en el hall, y así se quedó quince minutos más mientras yo iba y venía de la cocina, prendía el televisor, abría las ventanas, revisaba la heladera. En algún momento, que no logro aislar de toda esta cadena, volvió a correr hacia mí y me mordió el tobillo, lo que ameritó una instintiva patada que lo dejó a uno o dos metros. Pobre, tenía hambre, volvió con cola de paja. Entonces me entró la duda: ¿en qué carajo había estado pensando todo ese tiempo, mi gato?
Como dice el sabio Lorenzo, la filosofía tiene que estar para esas cosas.

jueves, febrero 08, 2007

Sherlock Holmes en la tierra de Lovecraft

Acaban de publicar Sombras sobre Baker Street (Ed. La factoría de ideas), una antología de cuentos donde el clásico detective Sherlock Holmes deambula por atmósferas y casos característicos de los cuentos de H. P. Lovecraft. Digamos que puede ser una terrible pavada o un golazo.

La lista de autores incluye a Steven-Elliot Altman, Elizabeth Bear, Poppy Z. Brite, Simon Clark, David Ferguson, Paul Finch, Neil Gaiman, Barbara Hambly, Caitlin R. Kiernan, Tim Lebbon, James Lowder, Richard A. Lupoff, Patricia Lee Macomber, F. Gwynplaine McIntyre, John Pelan, Steve Perry, Michael Reaves, Brian Stableford, John P. Vourlis, y David Niall Wilson.

Por lo que ví, cuesta 80 pesos. Como no lo pienso comprar a ese precio, estuve buscándolo en la web y por ahora lo único que conseguí fue el cuento que más me interesaba leer: A study in emerald de Neil Gaiman. Si alguien lo encuentra en la web, por favor tenga la amabilidad de linkearlo; sino deberé conformarme con el cuento de Gaiman y rezaré fervientemente al dios de las mesas de saldo para que el libro no tenga éxito y lo consigamos en el futuro a solamente 3 pesos.

lunes, enero 08, 2007

La lección del maestro

a RCP

Con sus setenta y pico años encima, esa tarde se lo notaba particularmente disperso: abundaban las frases en suspenso, los pointless points, los silencios incómodos, las carraspeadas, las reanudaciones forzadas, el tono de voz variable, la dependencia de hojita escrita que, en general, no solía ser más que una hoja de ruta y fuente de citas y que se había convertido, excepcionalmente para la ocasión, en un forzoso y sinceramente malo libreto.

Afuera, y por la ventana, el sol se ponía, rojizo, y se llevaba el calor, y se prendía la calefacción en las aulas y lo reponía, sólo que no lo reponía del todo y hasta cierto punto nos incineraba por fuera. El autor era Hemingway, pero podría haber sido Poe, Melville, Faulkner, podría haber sido James, Twain, Pound, o quizás no; el libro era A Farewell to Arms. El tema era el “understatement”, lo sobreentendido, la teoría del Iceberg, pero lo que nos reunía, y nos desunía, era otra cosa, o acaso para algunos la fuerza de la inercia que nos confinaba a ese aula, a esa hora de ese día y de todos los demás Lunes, en ese preciso lugar.

Curricular, “El ‘understatement’ se construye a partir de la superposición de dos planos elididos: por un lado lo que el personaje (...) no quiere o no puede enfrentar y por otro, aquello que el narrador, como estrategia narrativa, no deja traslucir al lector. Si bien la existencia de estas dos dimensiones no debe ser ignorada, la relación entre el narrador y el personaje es siempre de mucha cercanía, al punto que en cuentos como ‘Ahora me acuesto’ es el personaje mismo el que toma la voz narrativa. Sin embargo, no hay que olvidar detrás de esa primera persona (...) existe la figura estratégica del autor que decide qué poner y qué no en la voz del personaje”, concluí ese día y escribí un tiempo después, pero, supe, esa clase aprendimos mucho más.

El profesor no me miraba a los ojos periódicamente; yo estaba sentado en tercera fila cerca de la ventana y es posible que no lo hiciera para no encandilarse con el sol que se ponía, cada vez mas rojo, en el oeste de la esquina y de mi ventana, pero compañeros después me informaron de la primera, la séptima a la derecha, de la octava a la izquierda, de la decimotercera, decimocuarta y decimosexta más o menos al centro filas, que tampoco fijaba sus ojos en sus ojos. El profesor miraba más bien algún punto fijo otro: una columna, un banco, una lámpara, la pared de atrás, quizá la ventana, más escondido el sol, pero principalmente, inevitablemente, el profesor miraba su libreto y, creo yo, fundamentalmente se miraba a sí adentro (también me confirmaron luego de las filas decimoctava, vigésimo segunda y vigésimo quinta, y dos personas de la última, que no habían podido verle los ojos).

Un par de horas antes, cuando todos entramos en el aula, el sol todavía la invadía de luz natural que luego había sido desplazada por luz artificial no tanto por un recambio brusco sino por una paulatina desaparición y enrojecimiento de los rayos solares que paulatinamente eran remplazados por la radiación fría blanca de las grandes lámparas. A pesar de nuestras suposiciones, la clase, allende del hecho de haber empezado, lo cual fue toda una sorpresa para nosotros ese preciso día, había llegado a ese momento en que por la ventana ya se ven las estrellas y creo que ese día, por rumor, por morbo, por respeto o por inercia, fuimos en el aula más alumnos que en ninguna otra clase, anterior o posterior.

En el final de A Farewell to Arms, Catherine, la pareja de Frederick Henry, muere en el parto junto a su hijo y el protagonista se marcha del hospital sin verla, sin despedirse, sin esperanza, sin mostrar dolor. En cambio, él no estaba casado, y nunca sabremos a menos que resucitásemos la imaginación de Hemingway o dejásemos volar la nuestra en libre albedrío, si habrá tenido hijos mas adelante en su vida. En la novela, todos sabemos que Catherine va a morir, lo predecimos, lo intuimos, de alguna manera lo esperamos; Hemingway no nos decepciona y liquida el asunto, sólo que lo hace límpidamente y en unas pocas líneas, en la penúltima o quizá la última página.

La dispersión del profesor había ido creciendo con el transcurrir de los minutos, su discurso entrecortado se volvía incomprensible y la incomodidad mutua en la sala en determinado momento se hizo notar correspondientemente. Los silencios fueron cada vez mas largos: quedaba tiempo aún para despejar el aula; afuera ya no se percibían vestigios del sol de la tarde y brillaban plenamente las estrellas. Llegado un punto, el profesor, enredado en sus propias palabras optó por el mutismo; con delicadeza se sirvió agua mineral en un vaso y tomó un par de tragos, carraspeó y se aclaró la garganta, buscó un tonó de voz y miró al frente y nos dijo que continuaría la clase siguiente. “Estoy cansado de hablar de amor y de muerte” explicó, y organizó sus hojas y las guardó en su pequeño maletín negro; se despidió, solemne y se fue, y al otro lado de la puerta todos nos quedamos sentados, inmóviles, inertes, petrificados, sintiendo un blanco frío en nuestro interior.

Septiembre 2005

martes, diciembre 26, 2006

Entre American Idol y la Broadcast Decency Enforcement Act

Acá, Mariana Enriquez intenta descubrir el "detrás de escena" del masivo éxito High School Musical. La pregunta que se me viene a la cabeza es: ¿cuántos intereses habrá detrás de este musical de niños bellos, buenos y talentosos?

lunes, diciembre 25, 2006

La causerie del lunes

A Juan Namucurá


El sábado siguiente, una reflexión neokantiana de parque con M. me hizo llegar nuevamente a la inevitable conclusión de que estamos atrapados en nuestros propios esquemas. A decir verdad, no estaba demasiado seguro de qué quería decir con disgresión (si, así, con “s” entre la “i” y la “g”), pero sí de que (ahora lo veo más claramente) estaba forzando un aparato crítico más allá de sus límites. O, quizá, justamente por estar forzando el eje de análisis, le perdía el sentido a la palabra.
El caso es que para mí existen dos grandes verdades en lo que respecta a exámenes finales: que hay que prepararlos como se prepara un arma a la que sólo le queda una bala cargada, y que, como todo en la vida, son una instancia más de aprendizaje. El problema es cómo aprender a disparar con una sola bala en el cargador.
Yo había hecho la correspondiente averiguación etimológica y sí, nobleza obliga, la forma “culta” es “digresión”, así, peladita, sin la sibilante, y he de admitir que en este punto clavé bandera en terreno farragoso, porque la Academia tarda en incorporar a sus registros los usos lingüísticos más de lo que yo en reconocer un error; véase de cualquier manera, en cualquier diccionario de americanismos, la definición de “disgresión”.
En el arte de revertir la discusión sobre un signo del que se nos han esfumado la forma como el contenido se encuentra la (falsa) sangre de payador que todos poseemos; tengo que decir que el acierto fue llevar el debate al terreno más seguro de los argumentos en contra de los criterios del “buen hablar”, y mi empecinada afirmación, que a fuerza de convicción se había transformado en certeza, de que Sarmiento y Mansilla usaban el uso que yo estaba usando, porque de haber buscado en Facundo o Una excursión a los indios ranqueles, habría perdido el punto.
Concluyamos que uno, burlador de los/as “Catitas” que dan vueltas por el mundo, puede y cae fácilmente en la hipercorrección: eso aprendí, también, el lunes.
El punto es que, salvando el desliz de la sibilante, esa noche caí a la mesa de fin de año con M., y J.N., entre notables personajes que pude conocer (no es que J.N. no lo sea) pero son ajenos al asunto. De modo que la cena daba ocasión para una medida celebración, o, fundamentalmente, desahogo, o que lo diga cualquiera que haya terminado también con los benditos finales a una semana, o menos, de las fiestas.
La cena transcurrió tranquila; había una tarimita delante de las mesas en las que un gallego contaba chistes de dudoso gusto, y reaccionarios, pero de un modo casi subliminal, con una velocidad que superaba la de la indignación, y mechando en la rapsodia alguna genialidad que tapaba la mediocridad del resto de los chistes. Una falsa Isabel Pantoja que torturó con sus agudos y su reiterativa promesa de “esta canción es la última” precedió, para nuestra sorpresa, un espectáculo de gauchos con boleadoras. Una irrupción inéditamente disgresiva, cuando el escenario lo habían estrenado esa noche unas bailarinas de zarzuela. Lo único que atiné a pensar, mientras boleaba un falso Moreira, es en lo difícil que es remontar un siglo en un día.
Pero la atracción de la mesa fue J.N., hasta hoy escucho los comentarios de M. que me pondera lo copado que es y me pregunta dónde se puede ir a verlo. Cosa que, como todo, ignoro: sin embargo, compartiendo la opinión de M., me urge averiguar. De cualquier modo, lo central de esa noche fue que hice mi segundo descubrimiento ¿etimológico? del día. Le pregunté a O. que le parecía, haciendo honores a la tarde pasada, hacer un yapaí en el brindis aprovechando la presencia de J.N. Esa misma tarde hablábamos con los chicos de la importancia de adoptar el yapaí como tradición a la hora de brindar. O. me derivó con J.N.
Vale aquí hacer una aclaración para aquellos que leyeran lúdicamente los brindis de Una excursión… J.N., que es cacique e hijo de caciques, me explicó que en realidad la trascripción de Mansilla es mala: la palabra es iampaio. Por algún motivo, quizá la fuerza de la “y” o del acento agudo, o el parecido de la voz original con la palabra “zapallo” me resulta más atractivo seguir el error, sospecho que nada involuntario, de Mansilla. Pero no fuera cuestión de ofender a J.N., que por lo demás es una persona sumamente agradable y no creo que lo hiciera de cualquier forma. Como apoteosis de un día sumamente extraño, M., O., J.N. y yo alzamos las copas y ¡iampaio, hermanos!

Seguir o no seguir las formas cultas, ese es el entuerto.

Yapaí, hermanos, ¡felicidades!

jueves, diciembre 21, 2006

Citizen Langlois (en Página 12 de hoy)

Hagamos nacer la Cinemateca


Por Fernando Solanas

Siendo diputado nacional tuve la satisfacción de que se aprobaran por unanimidad dos proyectos míos: la Reforma de la Ley de Cine (Ley Nº 24377) y la Cinemateca y Archivo de la Imagen Nacional (CINAIN) (Ley Nº 25119). El primero permitió triplicar el presupuesto del INCAA, crear el Consejo Asesor y, con ello, democratizar el sistema de otorgamiento de créditos. El segundo estableció por primera vez en el país una política pública de preservación del patrimonio fílmico, teniendo en cuenta que el 98 por ciento de nuestro cine mudo se perdió y el sonoro se sigue destruyendo por la ausencia de un depósito climatizado y bajo control técnico. Para evitar esa pérdida irreparable era necesario crear un complejo cultural y técnico compuesto por el archivo de films, laboratorio de reparación, biblioteca y centro de datos, un cine con una sala grande y otras pequeñas, para que sirvan no sólo al patrimonio universal, sino a muestras y estrenos del cine argentino. La creación de la Cinemateca era una asignatura pendiente que ya habían realizado en el continente Brasil, Bolivia, Colombia, Cuba, México, Venezuela y otros.
La iniciativa nació en 1993, cuando Federico Mayor, secretario general de la UNESCO, nos invitó en representación de América latina a integrar la comisión Por la Salvaguarda del Patrimonio Cinematográfico. Pero el nacimiento de la ley, en 1997, no fue nada fácil, porque fue vetada por Menem. Los directores, productores y entidades que apoyábamos la iniciativa insistimos y logramos algo excepcional: que el Congreso la votara otra vez por unanimidad, derribando el veto presidencial. Lo que no pudimos imaginar fue que los demás gobiernos ignoraran la decisión del Parlamento y hasta hoy el Poder Ejecutivo no reglamentó ni puso en marcha la Cinemateca. Salvo Julio Mahárbiz, todos los directores del INCAA se manifestaron partidarios de la CINAIN y hubo sugerencias respetables de mantener la escuela de cine (ENERC) en la órbita del Instituto, pero una ley sólo se discute en el recinto y una vez aprobada es falta grave no cumplirla. Han pasado ya diez años y la CINAIN no figura en las previsiones presupuestarias del INCAA, mientras las películas se siguen destruyendo. De la mayor parte de los films no se saca un master de protección y los negativos terminan en lugares no aptos para conservarlos. Otro razonamiento sostiene que la CINAIN le restaría fondos al INCAA, pero olvidan que éste triplicó sus recursos con la Reforma de la Ley de Cine que impulsamos y éstos siguen aumentando. En suma: la ley no se aplica no por falta de recursos, sino porque no hay conciencia de que el Estado tiene la obligación de invertir en la preservación del patrimonio.
Recordemos la ley. En sus fundamentos se prevee que la CINAIN “... está pensada como un ente plural, transparente y democrático, donde estén representadas todas las instituciones que hacen a la industria”. Por ello: “La CINAIN es un ente autárquico y autónomo (...) dentro de la órbita de la Secretaría de Cultura de la Nación” (Art. 1º); “Los recursos de la CINAIN provendrán de: a) El 10 por ciento de los ingresos del INCAA como cuota inicial. En los ejercicios siguientes, el 6 por ciento del total de los ingresos que le corresponden por ley y que no estuvieran afectados al pago de subsidios a la producción cinematográfica” (art. 5º); “El Estado deberá donar un edificio para el funcionamiento de la CINAIN o proveer fondos para su adquisición” (art 9º); “Se destinará la cuota inicial aportada por el INCAA para la compra de una sala de cine en el centro de la Capital Federal, cuya programación y administración dependerá de la CINAIN” (art 10º); “Queda prohibida la destrucción de copias de películas de largometraje o cortometraje, cualquiera fuera el soporte” (art 14º). Mis amigos Jorge Coscia y Jorge Alvarez saben que hemos elogiado su gestión, y si ahora señalo límites y sugiero ideas es porque deseo que la gestión de Alvarez tenga el mayor de los éxitos. Las políticas del INCAA, como las de cualquier institución, deben debatirse públicamente cuando no alcanza lo privado: lejos de debilitarlas, las fortalece y ayuda a corregir errores. Coscia y Alvarez resolvieron con creatividad y decisión algunos de los reclamos históricos del cine argentino: la autonomía financiera, un circuito de salas para el cine nacional y reglamentar la cuota de pantalla en los cines, aunque todavía no se haya logrado hacerlo con la exhibición en televisión. Pero esas grandes iniciativas no tuvieron los ajustes necesarios para perfeccionarlas, como sucedió con las salas “Espacios INCAA”, que lejos de aumentarse se achicaron y se vienen degradando. Aún no se comprende que para quienes producen y realizan una película es tan importante que se asegure su exhibición como que se proyecte en condiciones óptimas. ¿Se puede aceptar que todavía no se haya reformado el principal cine de estreno nacional –el Gaumont–, cuyas salas tienen un pésimo sonido y peores pantallas? ¿No es una falta de respeto al público y directores y técnicos el abandono del Tita Merello? Las salas del INCAA deben ser las mejores del país y hay recursos para hacerlo.
La CINAIN es uno de los proyectos culturales más importantes –quizás el único que crea una institución múltiple– que votó el Congreso desde el regreso a la democracia. Da respuesta a una urgente necesidad en beneficio del cine y la cultura argentina. ¿No es hora de acabar con errores y postergaciones? Guardo la esperanza de que Jorge Alvarez –un dirigente lúcido y eficaz que lucha en varios frentes– pueda superar las dificultades burocráticas y, con la ayuda de todos, haga hacer nacer la CINAIN.

viernes, diciembre 15, 2006

El bondi de Ulises



Hace algun tiempo vengo pensando que cada uno tiene su propia historia interna de los colectivos. Su bitácora, tipología, clasificación, mapa. Todos los que tenemos la ventaja de viajar diariamente en ellos, desde que valian 0,50 (o menos) y te daban un boleto en mano hasta los 0,80 con maquinita de ahora, seguramente guardamos en la memoria anécdotas, sentimientos e imágenes de todo tipo. Estoy seguro, que aquel/lla que no se haya enamorado perdidamente de un pasajero ocasional, aquel que no se haya dormido profundamente y haya cruzado el trópico de Gral. Paz, aquel que no ha viajado apretado como vaca para el matadero a las 6,15 de un día lluvioso, tal vez haya sido mas feliz, pero seguramente ha vivido mucho menos.
En mi extraño intinerario, hay una especie de amor/odio sin demasiada explicación hacia los colectivos. Como con esas personas que te caen barbaro o muy mal pero sin saber demasiado bien porque. Por ejemplo, el 110 es un colectivo al que quiero mucho y sin embargo lo destesté durante semanas y semanas camino a mi trabajo cuando se dignaba a no pasar durante 20 minutos y luego venian cuatro juntitos como hermanos de la mano hacia la escuela. Tal vez lo quiera porque los domingos me lleva a Plaza Francia o a Parque Sarmiento, o porque algunas noches de ebriedad me acompañó como un buen amigo hasta mi casa. Otro colectivo al que sinceramente adoro es el 34. Viene uno cada cinco minutos, casi siempre semi vacio y va rápido. Un tipo esficiente es el 34, "el taxi de Juan B.Justo" como lo llaman algunos. También, creo que lo quiero, porque en mi memoria guardo hermosos momentos de mi adolescencia. Me dejaba en mis fines de semana deportivos en la puerta de GEBA, y también me llevó durante años, hasta la salida del tren rumbo hacia la casa de un gran amor.
Con el 109 tengo mucha ambiguedad. Durante un largo tiempo creí que era mi camino de Eros. El itinerario empezó a los 16 con mi primer novía que vivía cerca de una parada de la calle Córdona. Frustado ese amor, vino la segunda a dos paradas, y luego una tercera a otra dos paradas. Siempre pensé que encontraría al amor de vida cerca de Retiro, donde termina el recorrido. Pero algo misterioso pasó, y por culpa de otro amores que me llevaron lejos del camino del 109, comencé a sentir un odio especial hacia el 109. Odio que se fue transmitiendo hacia todos mis amigos, que cada vez que lo toman para venir de visita hacia mi casa, llegan inebitablemente de malhumor.
Dentro de los colectivos a los que odio profundamente, se encuentra el 76. Flor de hijo de puta si los hay. Pasa cuando quiere, siempre lleno y tiene un recorrido de porquería. Tal vez también lo destete porque me dejaba en la puerta de mi trabajo como "librero" en Yenny todos los domingos. Creo que cualquier ser humano que trabaje los domingos destesta a ese colectivo que amablemente lo transporta. También lo odio porque en esos mismos viajes hacia la explotación laboral, conocí a dos pungas que subian en la misma esquina y en el mismo horario casi todas las semanas. Por lo cual debía enfrentarme a esa situación de mezcla entre miedo y heroicidad que tenía cuando veía que mandaban las manos hacia todas las carteras y me los quedaba mirando fijo pero en silencio, intentando evitar los asaltos.
¿Que historia tiene usted estimado lector?, ¿en que colectivo besó apasionadamente a su amante?, ¿en cual dejó atrás una hermosa historia de amor?, ¿en cual asomó la cabeza por la ventana para disfrutar que el sol y el viento les peguen en la frente?, ¿en cual sintío que empezaba el último viaje?...

jueves, diciembre 14, 2006

El "ser de izquierda" de Gonzalez...

NO AL TRABAJO PRECARIZADO!!!!

En los últimos años, la Biblioteca Nacional ha impulsado proyectos de transformación que se debía desde hace ya unas largas décadas. El inventario de libros, hemeroteca, partituras, tesoro, el área de Archivo y Padrinazgo fue y está siendo realizado por el trabajo de más de 60 pasantes de distintas facultades de la Universidad de Buenos Aires.
Dichos proyectos hace 50 años que esperaban ser realizados y son fundamentales para poner al día una necesidad de toda Biblioteca: conocer cuáles son sus propios materiales y
poder ofrecerlos debidamente a la comunidad
Los trabajadores pasantes queremos continuar con el trabajo que realizamos en la Biblioteca porque conocemos el trabajo, porque trabajamos codo a codo y hacemos las mismas tareas que compañeros que están efectivos y, en fin, porque nos sentimos parte de la Biblioteca y tenemos el deseo genuino de formar parte de su plantel y aportar a la transformación de la institución.
36.0pt">Sin embargo, las tareas en las cuales nos desempeñamos no constituyen, como se argumenta, un aporte real a nuestra formación universitaria: nuestro trabajo es un trabajo precario ya que constituye un fraude laboral, pues ha funcionado como mecanismo de contratación encubierta.
Los pasantes somos estudiantes universitarios que pretendemos mantener nuestros estudios con un trabajo cuyo sueldo va desde los $380 a los $480, dependiendo de la cantidad de materias aprobadas en la carrera.
Las pasantías suponen, por un lado el abaratamiento del costo laboral (salarial) y por otro el debilitamiento de los cuerpos gremiales y sindicales al no reconocerlos como interlocutores en la implementación de la ley de pasantías.
El reclamo por la finalización de las pasantías debe ser, pues, un reclamo de la totalidad de la Biblioteca. La lucha por nuestra contratación y el no recambio de más (y nuevos) pasantes debe ser asumida por todos nosotros como causa propia.
La Facultad de Ciencias Sociales envió un documento en el que reconoce el fraude de la pasantía y exige la contratación de los pasantes.
La Biblioteca Nacional está promoviendo un proceso de transformación mediática de la institución. De lo que se trata es de saber si lo va a llevar adelante con la misma lógica que en los 90, flexibilizando a sus trabajadores; o si pretende, además, transformar las relaciones al interior de ella.
Entre el 15 y el 31 de Diciembre, 11 compañeros culminan su pasantía y se quedan en la calle. A medida que vayan terminando las pasantías, ocurrirá lo mismo con el resto. Por todo esto, exigimos la contratación inmediata de la totalidad de los trabajadores pasantes.

TRABAJADORES-PASANTES DE LA BIBLIOTECA NACIONAL

lunes, diciembre 11, 2006

Justicia poética

Sin conocimiento de causa, se me ocurre una dudosa anécdota del futuro en alguna exclusiva escuela de alta alcurnia en Santiago de Chile, quizá un colegio militar. En los últimos días del ciclo lectivo, con las gotas en la frente del sudor veraniego, un profesor pregunta a sus alumnos:
-¿Chicos, qué se conmemora hoy, 10 de Diciembre?
-La muerte de nuestro ilustrísimo General don Augusto Pinochet

El 10 de diciembre de 1948, tres años después de finalizada la Segunda Guerra Mundial, la Asamblea General de las Naciones Unidas se reunió para aprobar la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en conmemoración de la cual, dos años mas tarde, se invitó a los países miembros a observar esa fecha como el Día Internacional de los Derechos Humanos. La reunión, un aquelarre de espanto luego de los horrores de la guerra y los genocidios, era un acervo para poner punto final al terror "para hacer frente a las violaciones de los derechos humanos dondequiera que ocurran". Lamentablemente, la memoria humana, que es endeble y corto-placista, pronto olvidó la vehemencia de la declaración, y derechos humanos se tornó antes que un principio, una bandera. Mal que pese al pintoresco romanticismo sarmientino, las ideas no son nada sin los hombres que las llevan.

Ayer domingo por la tarde, sin juicio y sin castigo, y en medio de lo que parecía una nueva treta para escapar de la justicia, falleció el dictador Augusto Pinochet, que mantuviera Chile bajo su mano ni más ni menos que por 17 años, notable representante del "dream team" de dictadores latinoamericanos y, por que no, del mundo. Genocida y torturador, autor de un golpe de estado notable por lo sangriento, destacado por su corrupción, no bastaron 16 años, casi el tiempo que estuvo en el poder, para enjuiciarlo. Mirándolo en retrospectiva, si hay algo de qué sentirse orgulloso en nuestros pagos es por lo menos haber llevado a cabo el Juicio a las Juntas, más alla de sus resultados ulteriores.

Las palabras se las lleva el viento. ¿Sin distinguir ideología, cuántos genocidios se produjeron desde aquel 10 de Diciembre de 1948? Lo que debió haber sido un principio se transformó en un nuevo régimen jurídico bajo el cuál acusar al otro en controversias para las que lo que menos importa son los derechos humanos, o cuanto mucho en una reivindicación parcial: una "bandera de zurdos", un sinonimo de blandura, otra causa perdida.

Desde ayer, Chile está nuevamente dividido. Están los que vivan la muerte del dictador más allá de la falta de justicia; hay quienes lo defienden y lo quieren sepultar con honores en la ceremonia militar. Al menos no habrá duelo ni honores de ex presidente. Que nos sirva a modo de recordatorio, de este lado de la cordillera, para que las muertes de impunes sin juicio no tengan ocasión. Por mi parte me quedo tranquilo, y espero así poder quedarme, que nadie va a vivar a Videla el día que lo entierren sin honores que no se merece. En cualquiera de los casos, valga la paradoja terrenal, si creyó asegurarse el cielo con la extremaunción que se apuró en recibir, para manchar su obituario.

Borges y Perón (David Viñas)

En 1981, la legendaria revista francesa Les Temps Modernes, fundada por Jean-Paul Sartre, consagró su número 420 a la Argentina bajo el título “Argentina entre populismo y militarismo”. En aquel entonces, David Viñas firmó su artículo con el seudónimo Antonio J. Cairo. El artículo acaba de ser publicado en la edición doble de La Biblioteca, la revista de la Biblioteca Nacional.

Sus diferencias son conocidas. Por eso mismo yo querría destacar sus parecidos; en sus escritos creo que podría encontrarse, en principio, una misma exclusión de la historia, que se manifiesta mediante la negación de la lucha de clases en Perón y en una literatura analgésica en Borges. En uno y en otro se asiste a una evacuación del sufrimiento y del drama inherentes a la vida cotidiana: evacuación que resulta, en el texto borgeano, de su oposición al “Centro” trágico y deslumbrante, y en los documentos de Perón, de su necesidad de borrar todo lo que implica un cuestionamiento. Porque si los escritos de Borges no reconocen a sus lectores sino que los inmovilizan, el discurso de Perón no incorpora a sus mejores colaboradores sino que los fija. Y si el movimiento esencial de Borges se orienta hacia el ruego, el de Perón se especializa en las órdenes. Uno y otro, me parece, instauran un espacio vertical, de arriba hacia abajo y a la inversa, que poco a poco excluye toda dimensión horizontal: incapaz de hacer que una comunidad se respete incluso después de haber visto sus propias miserias, ambos prefieren –cada uno según los valores y con un objetivo diferentes– que esta comunidad continúe ignorándolos.
En otro aspecto –el empleo de las palabras– me parece útil establecer sus lazos de parentesco recíprocos con el Leopoldo Lugones de los años veinte: cuando Perón dice “muchachos”, está impregnado del Elogio de la espada pronunciado por Lugones en 1924 en ocasión del centenario de la batalla de Ayacucho; cada vez que Borges emplea el término peyorativo “muchachones”, está retomando los semitonos de Lugones de La Patria fuerte.
Podrían incluso establecerse similitudes en virtud de una cronología “generacional” previsible, de climas familiares comparables y de una historia compartida desde la Semana Trágica de Buenos Aires en 1919 hasta los años de la Década Infame (1933-1943). Verdadera matriz que conformó a los dos hombres en el período que precedió a su eclosión respectiva, sobre todo si se tiene en cuenta la influencia decisiva de la presidencia del general Justo (1932-1938), “tío” de Perón y mecenas de Borges.
Pero en realidad es el parentesco de símbolos entre Borges y Perón lo que me interesa particularmente. Símbolos poderosos: concentración de la línea elitista-liberal en Borges, encarnación de la corriente nacional-populista en Perón. Sobre todo en relación con los dos sectores de Argentina: la clase media liberal y la clase media populista, cuyas connotaciones preferidas son el doctor Houssay, el hombre que habló en La Sorbona y polo sacralizado por la tendencia liberal-elitista, y el tango trivializado, el Viejo Vizcacha y un Gardel de opereta para la franja nacional-populista. Dos sectores que, si se enfrentan en su adhesión, uno a Borges, otro a Perón, a menudo se intersectan y se ponen de acuerdo: en especial cuando se trata de exaltar el símbolo de una vieja Argentina de virtudes patriarcales tranquilizadoras y estereotipadas.
Sucede que el verticalismo al que me refería –tanto el de Perón como el de Borges– acarrea, tanto en los liberales-elitistas como en los nacionalistas-populistas, una adhesión exenta de crítica, incondicional en la mayoría de los casos; eclesiástica, diría. Y con ella todo lo que suponen el star system y el star cult: filisteísmo, identificación y proyección inmovilizadoras, autosatisfacción, incondicionalidad. Herencia a lo sumo, no apuesta.
Podría decirse, para intentar comprender un poco mejor, que Borges y Perón “son dos burgueses”. Dos grandes burgueses. Y si se quiere, los dos burgueses más célebres que haya producido Argentina. Que con ellos culminan la literatura y la política concebidas en el núcleo programático inicial de 1845, dado que Perón y Borges –a pesar (y a causa) de sus contradicciones y sus matices– son la concreción perfecta de esta conciencia posible.
Lo que quiero decir es que las variantes a las que puede llegar el pensamiento burgués son infinitas. Infinitas sus posibilidades de combinación, pero finitos los ingredientes a partir de los cuales han sido formuladas la teoría y la proposición programática; y, lo que hoy me preocupa, agotadas. Porque si sus combinaciones pueden hacerse en un espacio imaginario (sea Madrid o un relato), su finitud y su agotamiento eclosionan en un espacio histórico concreto: la Argentina actual.
Es por eso que estos grandes símbolos que son Borges y Perón ya no constituyen hoy (justificando, realimentando y, si puede decirse, mitificando) sino un movimiento circular, del que por cierto no se escapará utilizando los recursos del collage.

miércoles, diciembre 06, 2006

Apología del caos

MANIFIESTO
a MP, antes de que me excomulgue del Cabaret Voltaire

PRINCIPIOS DEL CAOS
  • El caos tiende a su autorregulación. Las regulaciones no las produce el caos mismo sino el sujeto perceptual, que agrupa las representaciones en categorías mas o menos regulares.
  • Cualquier intento de ordenar el caos deviene en un caos aún mayor. La única esperanza de orden la propone la propia autorregulación del caos. Todo intento de imponer un orden produce caos distintos y aún mayores. Todo intento de sujetar la propia autorregulación supone una destrucción de la misma con la génesis de un nuevo sistema autorregulante.
  • No existe un caos mayor o menor. El caos no puede medirse y, por tanto, es incomparable. El adjetivo "caótico" no acepta intensificadores tales como "muy", "más" o "tan".
  • No se puede producir un caos. Todo acervo de producir un caos es una utopía: todo pseudocaos mantiene una semejanza formal y exterior con el caos pero obedece a una lógica íntima, aunque esta lógica interna intente ser caótica, lo cual tiene el carácter de oxímoron, porque es imposible pensar en una lógica del caos.
  • El caos no tiene relación con el azar. Se entiende por azar una lógica no subsumible a otras lógicas: se atribuye al azar todo lo que no puede ser regulado. Dado que el caos es de naturaleza irregular, las leyes del azar no tienen nada que hacer, es absurdo pensar en algo tal como una igualdad de probabilidades.
  • LA REALIDAD ES AZAROSA

jueves, noviembre 30, 2006

El vaivén ideológico

"Estoy cansada. No tengo derecho como cierta gente a estar cansada dado que soy parte de los privilegiados de este país, pero estoy ideológicamente cansada"

dijo Beatriz Sarlo en una entrevista con Any Ventura. (La Maga, Vol 1, No. 8 (Diciembre, 2000).

Me encantó. Me preguntó por qué estaba tan cansada...

miércoles, noviembre 29, 2006

Mamá cocina

Acabo de ver en el subte la publicidad gráfica de Mamá cocina, la nueva línea de rebosadores y pan rallado de Molino Cañuelas. Ya cuando leí "Mamá cocina" no lo podía creer. Estas son algunas impresiones:

1. La nueva línea de Molino Cañuelas se llama Mamá cocina. ¿No es obvio que su opuesto sería “Papá trabaja”?. Mamá en la cocina, papá en el trabajo y los niños riendo “como locos” porque van a comer milanesas. ¿Papá trabajara en Molino Cañuelas? Quizás si mamá no fuera mamá, no cocinaría...
2. La publicidad, obviamente, está dirigida a un receptor femenino y una de las frases que se leen es “¿Todavía estás pensando qué vas a hacer hoy a la noche?”. Es decir: vos, mujer que viajás en el subte (¿vas al trabajo o a hacer las compras?) y que estás pensando desde que te subiste al subte o tal vez desde que te levantaste a hacerle el desayuno a tu marido y a los chicos en qué corno harás de comer a la noche; vos, mamá cocinera, ¿todavía estás pensando en qué cocinar? ¿Sigue siendo tu único objeto de pensamiento?. No pienses más: comprá rebosador Mamá cocina y hacete unas milangas. Tus pibes y tu marido se pondrán como locos.
3. “Las mejores milanesas son las que mamá cocina”. Sí, son las mejores porque las hacés con rebosadores Mamá cocina y porque la que cocina es mamá y como ella está acostumbrada a cocinar y es su acción predilecta, las milanesas le salen bárbaras.
4. “Seamos sinceros, ellos no son los únicos.” La frase viene después de una que dice “los chicos se vuelven locos con las milanesas” (o algo parecido). Me intriga a quiénes incluye ese plural que pide sinceridad. A lo mejor, hay otro receptor masculino que se incluiría en esa sinceridad y en esa locura por la milanesas y, además, ese “seamos” parte desde el enunciador publicitario que también parece ser masculino y que constituye un nosotros inclusivo con el receptor masculino que viaja desde, hacia o por trabajo. Ambos disfrutarán lo que mamá cocina, el sano producto elaborado con germen de trigo, avena, fibra y calcio. Papá trabaja para que Mamá compre los rebosadores y cocine; y mamá cocina para que papá esté sanamente alimentado y pueda seguir con su trabajo.
5. La fotito es de un nene y una nena riendo como locos por las futuras milanesas. ¿Nena de qué te reís? Dentro de poco estarás cocinando esas milanesas para otros.
6. El logo es buenísimo: es una mujer vestida de cocinera con un bol en una mano y un batidor en la otra. Me fascina esa necesidad de vestir a la mujer de cocinera para que lo sea, como si la ropa la invistiera del poder de hacer sabrosas milanesas. ¿Papá cómo estará vestido?

jueves, noviembre 23, 2006

"No estoy de acuerdo": el debate Chomsky-Foucault

Katz editores, nueva e interesante editorial, acaba de publicar un debate entre Noam Chomsky y Michel Foucault en la televisión holandesa en 1971: La naturaleza humana: justicia vs. poder. En Página/12, un anticipo y en Katz, los datos del libro.

Ah, y lo más importante, en el blog Inmanencia: antesala del debate y el debate (+ el video).

 

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