lunes, noviembre 04, 2013

Una vieja polémica

La idea fija fue una revista cultural online que seguí con dedicada lectura. Todavía pueden revisarse los cuentos, poesías y, sobre todos, los especiales que publicaron. Entre esos especiales (que abarcaron desde Néstor Sánchez hasta The Residents), Leonardo Longhi, Saurio y Cía tuvieron el acierto de dedicar un dossier a C. E. Feiling y la recuperación de varios de sus agusídimos artículos publicados en diarios y revistas. El dossier pueden revisarlo acá, me interesaba particularmente la discusión entre Feiling y Aira sobre el libro de Arturo Carrera y Emeterio Cerro, Retrato de un albañil adolescente & Telones zurcidos para títeres con himen, hacia fines de los '80. La reseña de Feiling que provocó la airada respuesta de Aira empieza así:
CARRERA ENTREPRENDE CEMENTERIO PERRO HACIA GAUCHERIAS GAUCHERIES DADAFEISMOS GIRONDINOS TAN FRANCESES AY TAN MORBOGALICOS QUE REPITEN REMEDAN REPICAN EL CUESCO DE JARRY SO JARRING DEAR CON MUEQUITAS MUESQUITAS MIS MUERTAS MUÑEMOSQUITAS HASTA DEJAR AL PUBLICO HECHO PULVICO DE ESTROFAS ABURRIDAS A BURRADAS SOECES.
¿A quién le hace gracia?
La pregunta es siempre pertinente cuando se trata de un chiste (y no veo de qué otro modo interpretar este libro de Carrera y Cerro). Por supuesto, muchas veces la mera formulación de esa pregunta implica confesar que uno carece de sentido del humor. Mea culpa, entonces.
El resto pueden leerlo acá.

PD.: De paso, si nunca lo hicieron, lean "El culto de San Cayetano" donde Feiling destroza, con delicadeza,  la narrativa de Osvaldo Soriano.

domingo, octubre 27, 2013

Con Mario

miércoles, octubre 16, 2013

Lo que se llama pop



Visto en wtf? microsiervos.

domingo, octubre 13, 2013

Gestos críticos

Las formas son simples: una introducción, el planteo de alguna hipótesis, su aparente demostración con citas y anécdotas, la aparición de dos invitados que reafirman lo expresado, un final con conclusión o intervención de “los alumnos”, que siempre constatan lo dicho. Ninguna contradicción, ninguna discusión, ninguna noción distinta a las de quien enuncia, que se dice descreer del canon de la crítica, canonizándose en el proscenio visual. Pero también se exime, y autocrítico, en la última charla (porque eso hace, dialoga con el imaginario público recluído en el aula de su voz) recomienda ciertos textos de Borges que subraya imprescindibles. El artificio crítico que esto convoca es la inversión, ¿qué textos de Piglia recomendaría Borges? Pero hay otra cuestión más primitiva, o radical. Y ya no es el tono, sino la forma oral con la que Piglia construye su discurso, que remite más al titulado del concepto que a su verificación. Frases como “Borges estuvo más cerca que nadie de ser eso que quería ser”, “Borges iba a donde fuera a decir lo suyo, por eso estoy acá (¿?)” ó “La industria borgeana editorial y la industria borgeana académica, no quieren reconocer que Borges se quedó ciego en 1953 y su capacidad de estilo quedó destruida” (clase 1), demandan otro gesto crítico: la verdad de las mismas no se constatan en ningún momento.
Omar Genovese desmonta las clases de Piglia sobre Borges en la televisión pública en este artículo publicado en Perfil. Las lecturas a las que Genovese nos tiene acostumbrados en Nación Apache y en sus participaciones en Perfil, sumados a su novela Norep (una fantástica novela sobre Perón, construida desde el infierno sobre la parodia ácida al discurso paternalista y mesiánico del peronismo, son una muestra de cómo sostener una posición crítica, precisa y sin complaciencia. Me gusta leerlo en la estela de C. E. Feiling y de Carlos Correas; agradezco su falta de dulzura y su lucidez analítica. 

lunes, octubre 07, 2013

Una voz en el desierto

El domingo 16 de agosto de 1964, Raúl Baron Biza citó a su esposa Clotilde Sabattini junto a sus abogados en su departamento de la calle Esmeralda 1256 de la ciudad de Buenos Aires para ultimar los detalles de un divorcio que, desde la boda uruguaya, llevaba casi treinta años en intermitente proceso. Jorge Baron Biza, uno de los tres hijos del matrimonio que, al albur de estas intermitencias y cuando las separaciones acaloraron el feminismo de Clotilde, se llamó Jorge Baron Sabattini, define el vínculo de sus padres como una amalgama de amor y odio, “un apasionado divorcio infinito”.
Así comienza el estudio introductorio de Nora Avaro para la necesaria reedición de El desierto y su semilla de Jorge Baron Biza. La primera y última edición de esta obra inquietante era de Ediciones Simurg. Ahora, la decisión de republicar este novela, tras haberlo hecho con El traductor de Salvador Benesdra, es un verdadero acierto de la editorial Eterna Cadencia que, más allá de sus publicaciones novedosas, también vuelve su mirada a los años dejados atrás para exhumar estas joyas. 
Sin embargo, tal vez el término "joyas" no sea el más indicado. Tanto El traductor como El desierto y su semilla no son obras fácilmente asimilables. Ambas exploran lo monstruoso (una en su morosidad y su extensión; la otra en su trama y sus descripciones) para hacer saltar la serie literaria de los '90. En algún sentido, son excepcionales; son obras casi únicas, como si el molde se hubiera roto tras ser escritas y como si sus propios autores hubieran optado por dejar ese texto solitario, raro, inclasificable. Dos novelas que vuelven para ser leídas (para ser oídas) conjurando una voz en el desierto de la literatura argentina.

domingo, septiembre 29, 2013

Hablaron de teatro: Cossa, Rozenmacher y Walsh (1965) (Escena IV - Final)

Escena I
Escena II
Escena III


Escena IV

Walsh.—…En la temática forzosamente se deben abarcar los grandes meridianos de interés…
Cossa.—…pero, ¿cómo?
Walsh.—…el dinero, la política, el poder, el amor, no sé si hay otros… la vida cotidiana…
Cossa.—En realidad, ésa es la temática universal. Importa cómo la tenemos que dar nosotros.
Walsh.—Teniendo en cuenta el tipo de país que somos, semidependiente, en donde el escritor tiene, además de la función de creación artística o de placer estético, que no puede renunciar, otra función, que es la del hombre de lucha. A esta altura de las cosas ya no se puede ser un mero esteta. Creo que el último escritor de derecha de Latinoamérica ha muerto, o tiene 70 años…
Cossa.—O es Borges…
Walsh.—…que tiene 66.
Rozenmacher.—La necesidad de comunicación que decís vos es cierta, pero el peligro consiste en hacer populismo…
Walsh.—…el peligro consiste en renunciar a lo que de todas maneras sigue siendo…
Rozenmacher.—…no ser artista, ¿no?
Walsh.—¡Claaaro! De ninguna manera una actitud de lucha implica descender a una mera actitud de propagandista callejero y renunciar a lo que es arte.
Rozenmacher.—Ese es un peligro, el otro es que uno empieza solo. Arlt, Payró, Sánchez, empiezan solos. En cuanto a lograr la creación del mundo artístico de uno y hablar de cosas que a uno le permitan actuar como escritor militante, sin hacer panfleto, es un laburo de la gran…
Per.—Ustedes dirían que están influidos respectivamente por…
Cossa (murmura).—¡Por tanta gente! (Fuerte.) A uno le es difícil observar influencias. A veces son gustos. A mí un autor que me tocó mucho es Miller.
Walsh.—A mí también me interesa fundamentalmente Miller. Me parece el más grande autor de teatro…
Rozenmacher.—…contemporáneo.
Walsh.—…contemporáneo y hay que remontarse muy atrás para encontrar.
Cossa.—Ahora, ¿por qué tal o cual debe ser la temática nuestra? (A Walsh.) Vos has agarrado un tema en La granada que es inexplicable que los autores argentinos no hayan tocado antes, y lo hiciste por el único camino que se me ocurre que se podía hacer, que es por el lado de la farsa.
Walsh.—Bueno, la necesidad de tocar el tema me parece ineludible en la medida en que el Ejército viene influyendo permanentemente en la política de nuestros países desde hace 150 años. Tratarlo en farsa es la manera más “presentable” de tratarlo. La conciencia de que es un tema fundamental se está despertando en todas partes al mismo tiempo. Hay cuentos de Viñas anteriores a mi obra, o La ciudad y los perros, donde se realiza una embestida contra la institución militar, que para decirlo de una vez y por todas es una institución que sobra en países miserables, donde la gente se muere de hambre y estamos manteniendo aparatos guerreros absurdos.
Rozenmacher.—No es tan inexplicable que no se haya tratado el tema. Eso refleja la situación del intelectual de un país colonial, en la medida que no crea vitalmente cultura sino que la refleja y se limita a ser un acompañamiento orquestal y sólo cuando toma conciencia de su mal empieza a denunciarlo.
Walsh (a Cossa).—A mí, la descripción de esas vidas grises de empleados, en tu obra, me parece totalmente subversiva.
Cossa.—Sí, yo creo que no hay complicidad en eso. Pero te preguntaba por La granada porque creo que el tratamiento en farsa es muy importante. El teatro argentino está un poco enfermo de trascendentalismo. Creo que el camino es un tratamiento mucho más realista, más cotidiano. No porque yo defienda mi teatro. Se puede hacer así, como Germán, como vos. En alguna medida como Halac, como De Cecco, pese a que él busca un trascendentalismo a través de la arquitectura de la tragedia griega.
Walsh.—Esto sería más el tratamiento que la temática.
Cossa.—Creo que la temática hace mucho a esto. Ionesco no es sólo un tratamiento, un estilo. Detrás hay un criterio, una temática, una ideología. Bueno, pienso que los argentinos tienen que ser anti-ionesco.
Walsh.—Sí, totalmente de acuerdo. Yo me he manifestado aparentemente en contra del tratamiento realista porque en primera instancia a mí no me sale.
Cossa.—Pero tu obra es realista, ¿no?
Walsh.—Sí, en parte sí. Pero introduzco por ahí sectores de irrealidad. El técnico en explosivos es irreal…
Cossa.—Claro, pero nadie sale pensando que no son los militares argentinos y en ese sentido vos reflejás una realidad nuestra.
Rozenmacher.—Eso de Mao de las Cien Flores viene perfectamente bien. La única condición es que el espectador se vea reflejado. La manera en que el autor logra crear la comunidad entre espectador y escenario es cosa suya.
Cossa.—Sí, pero como constante el escritor tiene que trabajar de una forma directa, reflejando una realidad nuestra permanente y vigente.
Walsh.—Sí, yo trato de evadirme a veces pero no puedo. La realidad argentina y la realidad latinoamericana pesan en mí de una forma abrumadora, ¿no? Mi primera tentación es buscar símbolos, eso te agarra los…
Rozenmacher.—Yo creo que la vanguardia para nosotros es el realismo, dándole una amplitud total a la palabra realismo.
Per.—¿Tienen algo más, muy importante que decir?
Cossa.—¡Nunca!
Per (señalando la cinta del grabador).—Queda poco.
Walsh.—Podríamos aprovechar para decir algo sobre los de… norteamericanos en la República Dominicana…
Cossa.—…repudio…
Rozenmacher.—…voto de censura.
Per.—No, ahí empezaron la grabación.
Cossa (con ironía).—Bueno, bueno, política no, ¿eh?

Telón

En revista Tiempos Modernos n°3, julio de 1965.

martes, septiembre 17, 2013

Jornadas Fogwill: 17, 18 y 19 de septiembre


Más info, acá.

sábado, septiembre 14, 2013

El misterio del mal


La editorial Adriana Hidalgo continúa su tarea editorial de traducir lo publicado por nuestro querido Giorgio (y yo la agradezco, personalmente). En este caso, El misterio del mal: Benedicto XVI y el fin de los tiempos parece tomar como punto de partida la renuncia de Joseph Ratzinger, la dimisión del Papa, para leer en ese gesto un ejemplo de la situación política de las democracias actuales. De nuevo, Agamben lee la teología como arcanum de la política (por lo que se lee en tapa y contratapa retoma la línea de El tiempo que resta y de sus últimos libros más teológicos: El reino y la gloria, Opus dei) y habrá que leer el breve libro para comprender en qué medida la decisión de Benedicto se vuelve iluminadora en tanto gesto ético-político. Dejo unos fragmentos publicados en Adn Cultura (no encontré la nota en la web así que no puedo subirla completa, con los demás fragmentos):
Intentaremos comprender la decisión del Papa Benedicto XVI, situándola en el contexto teológico y eclesiológico que le es propio. Y, sin embargo, observaremos esa decisión en su ejemplaridad, o sea, por las consecuencias que de ella pueden extraerse para un análisis de la situación política de las democracias en las que vivimos. (...)
¿Por qué esta decisión hoy nos resulta ejemplar? Porque atrae con fuerza la atención a la distinción entre dos principios esenciales de nuestra tradición ético-política, de la cual nuestras sociedades parecen haber perdido toda conciencia: la legitimidad y la legalidad. Si la crisis que está atravesando nuestra sociedad es profunda, es porque ésta no sólo cuestiona la legalidad de las instituciones, sino también su legitimidad; no sólo, como demasiado a menudo se repite, las reglas y las modalidades del ejercicio del poder, sino el principio mismo que lo funda y legitima.

domingo, septiembre 08, 2013

Test del humor sensible (x Podetti)


Podetti la sigue rompiendo con "La embarazada mala". Más acá.

miércoles, septiembre 04, 2013

Palabras en juego


Excelente post sobre 11 palabras intraducibles. Vía circoanalisis.

domingo, agosto 25, 2013

Hablaron de teatro: Cossa, Rozenmacher y Walsh (1965) (Escena III)

Escena I
Escena II


Escena III

Per.—Se ha hablado mucho de la “renovación” del teatro argentino que los incluye a ustedes y a De Cecco. ¿Ustedes qué opinan?
Cossa.—Creo, y lo dije ya en un reportaje, que no se puede hablar de renovación con sólo tres obras de autores nuevos, tres primeras obras. Para eso haría falta toda una corriente dramática. Hasta tanto creo que son coincidencias, nada más.
Rozenmacher.—Fijate que los críticos, que se supone deben estar informados, no mencionaron a Halac en esa renovación. Y Soledad para cuatro es del 60 o el 61. Pero ésta es una de las características de nuestra sociedad subdesarrollada clase A: la necesidad desesperada que sentimos por tener un Cine o una Dramaturgia. Debemos tener mucho cuidado en no inventar. Lo menos que podemos tener es mucha lucidez y mucha modestia para calificar, para tipificar. (Hace un gesto buscando un cigarrillo.)
Per.—Acá hay, ¿querés? (Rozenmacher enciende.)

miércoles, agosto 21, 2013

La imaginación al poder


Gracias al blog Cuadritos, me entero de un festival de dibujos animados y animación organizado por FM La Tribu: Cartón. 3° Festival Internacional de Cortos de Animación La Tribu. Acá, puede verse la programación.

lunes, agosto 19, 2013

Lessig en Derecho

En el marco de la Cumbre Global de Creative Commons, el viernes 24/08 en la Facultad de Derecho de la UBA se estará presentando Lawrence Lessig. En fin, vayan, valdrá la pena.

sábado, agosto 10, 2013

Cross a la mandíbula


He mencionado al 8vo loco ediciones en repetidas ocasiones (acá, acá y acá, por ejemplo) por sus hermosas y cuidadas reediciones de libros olvidados en el limbo de la literatura argentina. Además, tuve la dicha de participar de ese ciclópeo y heteróclito proyecto (iniciado pero no concluido): el Diccionario de la literatura y la crítica argentinas (siglo XX) y de reseñar el primer libro de la colección 69/Argentina es Latinoamérica (Modos de asedio de Ana Ojeda y Nuevas cenizas de Mariano Fiszman).
Escribo esto porque ahora me sorprenden nuevamente ya que contra viento y marea, como vienen haciéndolo en estos años de existencia, decidieron subir a la web todos los libros que han publicado para que podamos acceder libremente a estos (de acá, se pueden bajar los de la colección Pingüe Patrimonio y el primer tomo del Diccionario; de acá, los de la colección A la mandíbula. Ensayos de pelea; y hay más). Me alegra, me entusiasma, este aporte a la cultura libre (aunque les falte tal vez un acercamiento a las licencias Creative Commons) y es una fantástica iniciativa que otras editoriales independientes podrían empezar a tomar.

domingo, agosto 04, 2013

Lumbre


Eterna Cadencia publica la nueva novela de Hernán Ronsino, Lumbre. Por lo que pude leer acá, en el fragmento gentilmente adelantado por la editorial, la atmósfera de Glaxo y esa narrativa deudora de Briante y cía siguen desplegándose. En fin, tendré que leerlo para decir más pero qué bueno que lo sigan publicando.

PD.: La vaca de la tapa no puede dejar de recordarme a El niño argentino de Kartun y, en una referencia más pop, al Earthworm Jim.

viernes, julio 26, 2013

Hablaron de teatro: Cossa, Rozenmacher y Walsh (1965) (Escena II)

Escena I

Escena II

Se han servido algunos whiskies, algunos cafés, se han fumado muchos cigarrillos. La periodista se dejó llevar por la gracia de la anécdota y ha olvidado su función o la ha relegado al grabador. Entonces Walsh se acuerda de su oficio de periodista y empieza a conducir el reportaje.

Walsh.—Yo insisto en preguntarle a Germán en qué medida es autobiográfico el Réquiem.
Rozenmacher.—Bueno, es más autobiográfico que lo de Cossa, y no hablo de tu obra. Pero lo es en la medida en que todas las buenas obras que hacemos son autobiográficas… Es la única seguridad que tenemos del mundo que nos rodea, es el testimonio de lo verificable, cuando no queremos macanear, hacer “literatura”. Se impone como método de trabajo, como forma de ir hacia la realidad, sin influencias, que es lo más tramposo. La autobiografía es la única manera de comenzar a abrir nuestra realidad, de ir probando hasta ver adónde se llega.
Per.—En vos, Cossa, el sentido de lo autobiográfico es el de lo conocido, ¿no?
Cossa.—Sí…
Rozenmacher.—En él…
Per.—Tus parlamentos son muy largo, Germán, dejalo…
Rozenmacher (en broma).—Los parlamentos de Walsh también son muy largo y Potenze se lo hizo notar. (Ríen todos.)
Per.—¡Mottura y Potenze en un mismo reportaje, me niego!
Cossa.—Yo creo que hay cosas de las que no escapamos ninguno, no lo digo como defensa ni calificación de la obra. Creo que hay una constante que nos pertenece a todos: el aburrimiento, la incomunicación. El clima de Nuestro fin de semana no es autobiográfico pero sí observado.
Walsh.—¿Y qué es lo que te lleva a escuchar a esa gente? ¿Cómo podés acercarte a la monotonía con tanta paciencia?
Cossa.—Es una pregunta que no me han hecho ante ni me la he hecho yo mismo.
Walsh.—Es decir, ¿vos amás a esa gente?
Cossa.—Sí. A mí no me deprimen. Cuando sufren, me duele. Yo prefiero escucharlos, y no darles cosas mías.
Walsh.—¿Hay una tesis, aunque sea implícita, de que esa gente está así por la situación social?
Cossa.—Yo no me lo planteo, pero creo que sí. Son tipos generalmente clase media, gente pequeño-burguesa, cuyas salidas en esta construcción social son imposibles.
Walsh.—¿El factor opresivo esencial sería una sociedad de masas?
Cossa.—No, una sociedad netamente capitalista, donde el hombre vive junto a seis millones, pero no se comunica nunca con el hombre de al lado.

miércoles, julio 24, 2013

Todo lo que siempre quiso saber sobre...


...el derecho de autor y las licencias libres. Arte y cultura en circulación es un libro virtual y gratuito surge de las clases curso online “Arte y cultura en circulación: introducción al derecho de autor y las licencias libres” organizado en conjunto por Ártica, Creative Commons Argentina, Fundación Vía Libre y LibreBus Cono Sur, entre setiembre y octubre de 2012. 
Más info sobre la publicación, acá, en Ártica 2.0. 
Permítanme recomendarlo por la claridad didáctica (gracias, Scann) con la que se explican temas tan peliagudos como el derecho de autor y el uso de las licencias creative commons (que tanto bien nos hacen). El capítulo de Mariana Fossatti es particularmente alentador en relación al panorama artístico que abren estas licencias y estos modos de repensar la circulación cultural y la autoría (visitando la página de Ártica me entero de que junto con Jorge Gemetto han publicado otro libro libre: Arte joven y cultura digital). 
En fín, léanlos, difúndanlos y manténganse en sintonía que este año se repetirá el curso online, remixado y renovado.

jueves, julio 18, 2013

Arlt en dos: Locópolis/ Cross a la mandíbula


Copio gacetilla de exposición sobre Arlt en la Biblioteca Nacional (por lo que dice en página estaría hasta octubre):

"La obra del escritor Roberto Arlt se ha caracterizado por su interés y producción en distintos géneros literarios. Novelas, cuentos, crónicas, aguafuertes y obras de teatro. Esta muestra está dedicada a dos de sus novelas Los siete locos y Los lanzallamas, y a la trayectoria de Arlt en sus diversas expresiones. Para ello la muestra se despliega en dos: Locópolis, en el subsuelo, y Cross a la mandíbula, en el segundo piso.

En Locópolis se recorren las dos novelas. Las historias que allí se narran de acuerdo al personaje que protagoniza la narración pueden ser leídas como comedias o como tragedias. Ambas novelas constituyen relatos enlazados sobre aventuras, desdichas y conspiraciones. Todos sus personajes son locos, desesperados, oportunistas, inmorales o devotos empedernidos. Así es que por una ciudad oscura en transformación desfilan desde explotadores de mujeres hasta mesías que prometen la redención de los perdidos noctámbulos de los cabarets y los prostíbulos. Un mundo sumido en la tragedia por guerras y luchas ideológicas está contado por personajes que mezclan su desazón y angustia por el futuro de la humanidad y el suyo propio. Al igual que sus protagonistas, tensados por la polarización e incómodos y rebeldes de las normativas impuestas, pareció estar Arlt con respecto a su entorno literario. Es por ello que ha sido fuertemente cuestionado por algunos y recuperado por otros.

En Cross a la mandíbula se recuperan aspectos relevantes de la trayectoria de Roberto Arlt como periodista, escritor y dramaturgo mediante un recorrido por sus obras y su vida. Su trabajo en los diarios de la época, en el que se destaca su labor en el El Mundo, dio cuenta de una mirada filosa y aguda no exenta de humor e ironía que dejó retratada, en numerosos artículos, la vida cotidiana de sus contemporáneos, enriquecida a través de un diálogo cómplice con sus lectores. Su producción literaria ha sido reconocida mundialmente traduciéndose a varios idiomas mientras que sus obras de teatro han sido puestas en escena hasta hoy."

Más info, acá.

sábado, julio 13, 2013

Ser contemporáneo (Kartun-Jeanmarie-Campanella)

Una de mis última adquisiciones, y me congratulo de ello, es Tríptico patronal de Mauricio Kartun (Atuel, 2013). El tríptico incluye El niño argentino, Ala de criados y Salomé de chacra, tres obras increíbles con un estilo poético difícil de encontrar en clima teatral que suele debatirse entre el tono coloquial/costumbrista y el tono grandilocuente/abstracto. Las tres obras toman escenas de conflicto entre clases y exploran el pensamiento nacional más rancio y empaquetado desde un humor corrosivo, farsesco, como señala el propio autor, esperpéntico. Resulta imprescindible darle lugar a estas obras en las lecturas de la violencia en la literatura argentina, son aire fresco frente a lo remanido de la repetitiva relectura de "El matadero", "La fiesta del monstruo", "El niño proletario", etcétera. Hay vida en la imaginación de los conflictos socio-políticos argentinos post-Lamborghini.
Sin embargo, no son las obras lo que quiero retomar en este post, sino una anécdota que Kartun cuenta en entrevista con Jorge Dubatti sobre un proyecto frustrado y la causa de dicha frustración. Un hermoso ejemplo de qué es ser contemporáneo.

El segundo fracaso fue un monólogo que desde hacía rato tenía ganas de hacer con Osqui Guzmán. Un monólogo que hasta tenía nombre, El negro de mierda, y era el desarrollo de un unitario que escribí en los '80 para un programa de televisión. Nunca quise escribir tele y en ese momento acepté porque sentí que tenía una buena idea. Empecé a escribir el guión y cuando me faltaban un par de secuencias me di cuenta de lo poco que me entusiasmaba ese medio, sentí que la idea ahí se me abarataba. Llame por teléfono y avisé que no lo haría. Para este proyecto lo había retomado y pasado al contexto de los "90. La historia de un hombre que le ha ido muy mal en los negocios y pésimo con su familia, la mujer se le fue y no le deja ver a los hijos, él ha quedado en una gran casa solitaria y decadente en un barrio de quintas. Está trastornado y lo trastorna más aún que cada tanto alguien le roba el bombeador de la pileta que mantiene siempre llena y limpia esperando infructuosamente que algún día vengan sus hijos. Está convencido de que el turro que le roba es un negro de una villa cercana. Le tiende una trampa, lo captura y lo encierra en un galpón donde tiene guardada una moto de agua fundida y obsoleta, lo único que le quedó de aquella época de felicidad familiar en que veraneaba todo enero en Pinamar. El tipo piensa que si entrega al negro a la policía este entra por una puerta y sale por la otra. Entonces lo juzga y lo condena a un año de cárcel ahí mismo con la idea de regenerarlo, de civilizarlo. La obra es el tratamiento carcelario que durante un año un señor de clase media le da a un negro para tratar de volverlo blanco de la cabeza. Y al final como naturalmente no lo consigue, impone la pena de muerte. Estaba laburando con este proyecto cuando entregaron el Premio Clarín de Novela de ese año: leí al pasar el argumento y descubrí que en esencia era el mismo. Ningún plagio, claro, las ideas andan dando vueltas, están por ahí. La novela es de Federico Jeanmaire, que tiene incluso una versión teatral actualmente en el Teatro Regina. Es una anciana en este caso la que encierra a un ladrón en el baño, pero tiene otros puntos de coincidencia... Imagino que de escribirla nadie hubiera dicho Kartun está plagiando, pero la sensación de falta de originalidad me quitó todo el erotismo. El erotismo está siempre en aquello de "el uno para el otro", si el ex de tu mujer está metido todos los días en tu casa no hay erotismo que aguante (risas). De cualquier manera hice algún esfuerzo de seguir, y cuando lo estaba recuperando otro cachetazo: vi la película de Campanella, El secreto de tus ojos (risas), donde en la última escena hay un tipo que tiene preso en su casa a un violador. Y ahí la falta de erotismo se volvió impotencia (risas). Una pena: había algunas imágenes que me gustaban mucho, especialmente la relación de ellos con Duhalde: en un paseo imaginario, el carcelero lo llevaba de vez en cuando al negro en la lancha (risas), lo sacaba para mostrarle lo que es Pinamar en temporada, y su gente y a la manera de Peer Gynt en el trineo con su madre lo paseaba y le mostraba el poder: ése es Yabrán, esos son los políticos, ése es Duhalde, -pescaba tiburones como siempre Duhalde-, y el tipo le decía cabezón, se hacía el amigote y lo ponía como ejemplo para que el negro comprendiera que podía transformarse en un hombre como él. En fin, abandoné. (pp. 167-168)

jueves, julio 04, 2013

Planeta funk



Mañana, tocan en Niceto Los tetas, un increíble grupo chileno de funk que mezcla el funk, la música disco, el ska y el fraseo del hip hop en dosis justas. La medicina es un álbum genial, escúchenlo y van a sentir eso tan abstracto y sugerente llamado "funk". Les dejo un temazo, "Porcel", que evoca a las gatitas para erotizar a sus oyentes y promete el encuentro con el cuerpo para liberarnos de la opresión.

sábado, junio 29, 2013

Es difícil solamente llegarte a los talones, Mike


Es una luz en el camino que dejen de salir de forma redundante colecciones de la obra de Borges, Bioy, Sábato y Córtazar y que comience a ampliarse el espectro de la literatura argentina según la prensa argentina. Ya lo hizo Página/12 hace algunos años con los libro de Soriano, ahora redoblan la apuesta y reeditan los cuatro libros que componen la obra de ese autor que he mencionado repetidas veces en este blog, Miguel Briante. Hasta no hace mucho se podían conseguir sus libros en saldo a precios irrisorios, como si la tirada de Sudamericana no hubiera funcionado para reposicionar su obra en el cerrado canon argentino. En fin, veremos qué calidad tienen estas nuevas ediciones pero es una luz en el camino contar con la obra de Briante en los kioscos, al alcance de cualquiera, a precios muy accesibles y devolviéndonos la posibilidad de releerlo y de resdescubrir una zona de la literatura argentina que suele queda relegada al margen (editorial, cultural, intelectual). No dejen pasar, particularmente, Kincón
Más info sobre la "Biblioteca Miguel Briante" (nombre demasiado pretencioso para mi gusto), acá.

miércoles, junio 26, 2013

Hablaron de teatro: Cossa, Rozenmacher y Walsh (1965) (Escena I)

Reportaje de Pirí Lugones, en cuatro escenas

Que el teatro argentino está pasando por un momento particularmente feliz lo dice —antes que nada— la irrupción tumultuosa y vertical de una generación de autores signada por la autenticidad y el talento dramático. Cossa, Rozenmacher, Walsh (aquí presentes), de Cecco), Halac, otros, así lo testimonian. Primeras experiencias las de casi todos ellos pero que hablan ya de una incuestionable responsabilidad intelectual y humana, y, más aún, de una capacidad creadora que sabe aunar, irreprochablemente, la preocupación por su país y el mundo con la otra, la expresiva, la estética. Pirí Lugones, por no ser menos, ha creado esta pequeña obra en cuatro escenas y un estrépito final que demuestra hasta donde son de imponderables las posibilidades de la dramaturgia en nuestro país. Esta obra se representó en exclusividad para Tiempos Modernos. Cualquier parecido o semejanza con otras obras de similar estructura es, desde ya, pura casualidad. Agradecemos a Pirí Lugones haber montado un espectáculo tan auténtico y tan logrado. Algunas omisiones del texto, referidas a interjecciones u onomatopeyas más o menos espontáneas son, lo aclaramos, responsabilidad de esta dirección. Una repetida experiencia de “espontaneidades” de esta índole costó, no hace mucho, serios disgustos a los directores de una revista juvenil. El hecho de ser Tiempos Modernos una revista adulta no la exime, al contrario, de intentar, en lo posible, sobrevivir. Por eso, en fin, y pese a compartir las puteadas de los actores de esta obra, las hemos simulado cautelosamente, sutilmente, con puntos suspensivos. Queda en manos de nuestros lectores juzgar si esta versión purgada se justifica por sí misma o debemos la próxima aparición de nuestra revista publicar la versión original. ¿Quién le teme a… la versión original? Gracias, de todos modos.

Escena I

La escena se desarrolla en casa de la periodista. Un living que no puede ocultar un dormitorio. Sillas, mesas, un affiche en la pared, cierto desorden. En el suelo, un grabador enchufado.
Están sentados en círculo:

Periodista
Roberto M. Cossa, 30 años, autor de Nuestro fin de semana.
Rodolfo J. Walsh, 38 años, autor de La granada.
Germán Rozenmacher, 29 años, autor de Réquiem para un viernes a la noche.
Chana, mujer de Rozenmacher, joven y bonita.

Antes de comenzar la escena se oyen confusas voces en donde se mezcla el ruido de hielo y vasos, palabras sueltas y superpuestas: Santo Domingo, Caamaño, turros, yanquis, etc.

viernes, junio 21, 2013

Tócala de nuevo, Giorgio


Se publica en castellano el supuesto cierre del proyecto agambeniano Homo sacer: Altísima pobreza: reglas monásticas y forma de vida (Adriana Hidalgo, 2013). Copio la contratapa:

"¿Qué es una regla, si esta parece confundirse sin restos con la vida? ¿Y qué es una vida humana, si en cada uno de sus gestos, de sus palabras y de sus silencios ya no puede ser distinta de la regla? El nuevo libro de Giorgio Agamben busca dar respuesta a estas preguntas a través de una apasionada relectura de aquel fenómeno fascinante, y ya extinto, que ha sido el monaquismo occidental, desde Pacomio hasta San Francisco. El libro reconstruye en particular la vida de los monjes en su obsesiva atención a la escansión temporal y la regla, a las técnicas ascéticas y la liturgia. La tesis de Agamben, sin embargo, es que la verdadera novedad del monaquismo no está en la confusión entre la vida y la norma, sino en el descubrimiento de una nueva dimensión, en la cual quizá por primera vez la “vida” como tal se afirma en su autonomía; y donde la reivindicación de la “altísima pobreza” y del “uso” lanza un desafío al derecho, con el cual nuestro tiempo debe todavía hacer cuentas. '¿Cómo pensar una forma-de-vida, es decir, una vida humana que se sustraiga por completo a ser capturada por el derecho, y un uso de los cuerpos y del mundo que no se sustancie jamás en una apropiación? ¿Cómo pensar la vida como aquello de lo cual nunca se da propiedad, sino solamente uso común?'".
Me llama la atención que en el subtítulo en tapa el concepto sea "forma de vida" y no "forma-de-vida", atendiendo a la distinción que Agamben esbozara en el texto "Forma-de-vida", recopilado en Medios sin fin; como lector, espero encontrar en esta novedad una exploración del concepto donde vida y forma se vuelven indisociables. En todo caso, lo interesante de este nuevo libro puede ser, por un lado, ese lugar ultimísimo que ocupa en el proyecto Homo sacer y, por ende, la posibilidad de encontrar entre sus líneas más reflexiones sobre la "política que viene" y el "uso". Por otro lado, en estas páginas la reflexión del italiano parece tocarse con el seminario Cómo vivir juntos de Barthes (ahí habrá un punto interesante para desentrañar: qué hay en estas experiencias monásticas que puede resultarnos convocante al momento de pensar nuevas formas de comunidad), con los análisis sobre la pastoral de Foucault y con los propios atisbos de Agamben de una política del uso común en El tiempo que resta, La comunidad que viene y los ensayos de Profanaciones (la etapa, tal vez, más luminosa del querido Giorgio). En fin, atravesando la aridez filosófico-teológica de sus últimos libros, veremos cuáles son las preguntas que nos lanza esta vez Agamben en medio de esas ruinas de monasterios y reglas de vida que tal vez lancen algunos destellos de presente.

domingo, junio 16, 2013

Escaneame todo



Gracias por tu fútbol, Scann. Visto en El cieguito.

domingo, junio 09, 2013

Service dantesco


Service es la nueva historieta que Parés y Podetti publican en Telam. El arreglo de unas cañerías, la típica pareja cómica y un envión hacia adelante (hacia el delirio) conducen este relato que trae ecos de Lovecraft, Dante, Marechal y de las clásicas historietas de aventuras y gags (en clave nacional, claro). Veremos cómo continúa; por lo pronto, pueden seguirla acá.

viernes, mayo 31, 2013

Todos somos Osvaldo Lamborghini (Entrega 7)

Entrega 1: "La seducción del gesto" de Antonio Marimón (Punto de Vista, nº 36, 1989).
Entrega 2: Reseña sobre El fiord de Oscar Steimberg (Los Libros, nº5, 1969).
Entrega 3: "[Sobre] Sebregondi retrocede" de Héctor Libertella (en Nueva escritura en Latinoamérica, 1977).
Entrega 4: "De la inasible catadura de Osvaldo Lamborghini" de Sergio Chejfec (Babel, nº 10, 1989).
Entrega 5: "Lengua: ¡sonaste!" de Alan Pauls (Babel, nº 9, 1989).
Entrega 6: "Tipos de guerras" de Luis Chitarroni (Babel, n° 9, 1989).

Hace 3 años que no posteaba un artículo crítico en la serie "Todos somos Osvaldo Lamborghini" (una serie en la que intentaba recuperar un andamiaje crítico para leer lo ilegible de OL). Hete aquí que navegando en la página oficial de Ludmer, me encontré con su temprana reseña sobre Sebregondi retrocede, publicada en Clarín el 25 de Octubre de 1973 bajo el título "Literatura experimental". Va entonces la reseña mencionada con la lectura literal de la joven Ludmer:
El problema ante un texto como Sebregondi retrocede, de Osvaldo Lamborghini (Buenos Aires, Ediciones Noé, 1973) es de uso: cómo leer algo que no cuenta nada y que, sin embargo, es prosa y literatura, que no tiene forma de verso y es poesía, que no deja apresar ninguna “realidad”, ningún “mensaje” claro, ningún personaje definido, ninguna historia que correría graciosa hacia su culminación. Es decir: ¿qué hacer con un texto que, de entrada, se plantea como el revés, la otra cara de la novela, el relato, el poema y hasta de ensayo y el drama tal como los entendemos? Si se conserva la misma actitud que ante un relato clásico o una novela de aventuras sobreviene el tedio, la decepción (resultados característicos no solo de la novela o la poesía más avanzadas sino del cine y de la música actuales) y correlativamente, la pregunta: ¿a dónde quiere ir esto?, ¿qué sentido tiene? Sobreviene, además, la angustia ante lo que no se cierra en un significado claro y determinado, ante lo que no propone un saber, un sentimiento, una aventura, un conflicto, ante lo vacío y escurridizo de la significación. Surge el “no entender”: cuando no puede responderse la pregunta sobre el sentido de un texto, la salida es el rechazo, la exclusión, la muerte. Sebregondi retrocede, que es toda una “poética del pensar” sobre la literatura, desarrolla ese “no se puede responder” (en “Tío Bewrkzogues” pág. 77) en relación con el crimen, la muerte y la palabra.
Se lee completa, acá.

lunes, mayo 27, 2013

Voy


Más info sobre el libro que presenta Viajera editorial, acá.

sábado, mayo 25, 2013

Oremos

¿The Royal Tenenbaums o Mateo 1?

Más citas bíblico-pop en The Wes Anderson Bible.

martes, mayo 21, 2013

Una nota al pie de Carlos Correas

Leo fascinado La manía argentina de Carlos Correas (había encontrado un fragmento hace unos años pero gracias a la UNGS y a la UNC podemos disfrutarlo del ensayo completo). Su contralectura de la intelectualidad en los albores de la vuelta de la democracia, toma a Víctor Massuh como exemplum, es tan ácida, precisa y actual que pareciera estar hablando de gran parte de la intelectualidad actual. Copio un breve fragmento que me interesa particularmente por su nota al pie de resonancias agambenianas:
Lo sagrado es, ciertamente, lo intocable, pero también lo en y por principio indefinidamente indeterminado. Así, la cultura es sagrada*, pero también lo son la patria, el Orden Constitucional, la causa nacional, la vida, la propiedad, la libertad, la democracia, la Nación, "nuestra identidad"; o igualmente Dios, la vulva de una mujer, la Bolsa de Comercio, la Cámara Argentina de Anunciantes, la Sociedad Rural Argentina, o la Empresa: trascienden y son "eternidades" y Destino para cada individuo que se prueba finito y contingente. (p. 53)

*Su sacralidad contemporánea puede medirse por su consideración excluyentemente positiva: nuestros intelectuales debaten acerca de la cultura "de élite", "popular", "nacional", "intelectual", pero escamotean la determinación de la incultura de élite, de la incultura de los intelectuales y, en suma, de la incultura popular y nacional. La especificación de estas inculturas nos enseñaría qué valores sociales debieran enfrentarse y luchar por imponerse. 
Vendrán otras citas. Correas manejaba el arte de la injuria como nadie, y de paso lanzaba interrogantes para una intelectualidad argentina seca, distinguida y con aires sacralizantes.

jueves, mayo 09, 2013

Voy

domingo, mayo 05, 2013

Es una nena...

A esta última deficiencia, ya examinada, los censores suelen agregar otros dos motivos de objeción [frente a la cultura de masas]: efectos corruptores sobre la conducta individual o colectiva y una gravitación perjudicial en la "cultura elevada". Por supuesto, los mecanismos de la "cultura de masas" ejercen un poderoso influjo y estimulan la imitación de ciertos modos de comportamiento; a causa de ello, es lícito considerar muy nocivo todo impulso que esta producción estimule hacia la inconducta o la delincuencia; sin embargo, todavía no se ha establecido convenientemente el alcance que estos vehículos difusores pueden tener en el deterioro de las costumbres; inclusive, una opinión bastante aceptada se inclina a considerar poco verosímil que un adulto normal trate de emular una acción reñida con las pautas establecidas por el consenso social; en tal caso, parecería razonable conjeturar que la abundante producción impresa que gira alrededor del sexo y de la violencia cumple una suerte de función liberadora, destinada a permitir la descarga imaginaria de aquellas necesidades psíquicas que se tornan urgentes en una existencia urbana y sedentaria, pero que no es posible expresar de manera legítima en la acción; por consiguiente, las consecuencias serían más bien reguladoras que perturbadoras y obrarían a semejanza de lo que sucede con los cuentos de hadas, donde a menudo los psicoanalistas han creído descubrir manifestaciones primarias de sadismo que algunos educadores consideran perjudiciales para el auditorio infantil, pero que tal vez ofrecen una conveniente vía supletoria de escape para disposiciones naturalmente crueles, de modo que estos relatos cumplirían la finalidad útil de adiestrar al niño en la eliminación, por medio de la fantasía, de lo que acaso pudiera de otra forma canalizarse en actos reales; es admisible suponer que se den casos como el del "penado alto" en Wild Palms (Palmeras salvajes), que ingresó en la delincuencia instigado por el ejemplo de los bandidos de una novela, pero no parece justo generalizar esta hipótesis. (Más positivamente peligroso es el hecho que se puso en evidencia en una reciente causa criminal abordada por la justicia inglesa, cuando se comprobó que un testigo había sido prácticamente sobornado por un periódico sensacionalista para obtener la condena de los acusados, con el objeto de aprovechar el estruendo del asunto). Sea como fuere, Edgar Morin, con una amplia versación en "cultura de masas", ha señalado que, a su juicio, las dos series contradictorias de opiniones son igualmente ciertas: la violencia como puro espectáculo estimula y apacigua a la vez; "estimula en parte la imitación de los adolescentes, en quienes la proyección e identificación no se distribuyen de manera racionalizada como en los adultos"; "pero al mismo tiempo apacigua", también de forma parcial. No obstante, añade el mismo autor, el punto fundamental consiste en que la expresión imaginaria de violencia no es la causa sino el síntoma de un residuo que no ha podido ser desarraigado de la vida civilizada y que pone de manifiesto con tremenda elocuencia una predisposición sanguinaria fácilmente actualizable.
Rest, Jaime (2005 [1967]): "Literatura y cultura de masas" en Arte, literatura y cultura popular, Buenos Aires, Norma, pp. 127-128.

martes, abril 30, 2013

PCVA


"La embarazada mala" es una historieta de Podetti, publicada en la revista Barcelona, que últimamente viene recuperando cuestiones políticas del momento con una gran lucidez. Con una protagonista deaforada y violenta, Podetti utiliza principalmente el grotesco y la ironía para mostrar el reverso del presente y la exacerbación de posturas encontradas. La historieta sobre el último "cacerolazo" me pareció particularmente interesante por trabajar desde la ironía cierta falta de programa y cierta propensión a la abstracción en este tipo de manifestaciones. La ilustración en mayor tamaño puede verse acá). Entre "El cartoonero" que hace en la revista Fierro y "La embarazada mala", Podetti demuestra su habilidad para leer en términos humorístico-satíricos ciertos campos de la sociedad. Espero con ansias recopilación de ambas producciones.

domingo, abril 28, 2013

Bioliteratura


Cuando uno revisa las publicaciones científicas desperdigadas en las revistas especializadas –en particular, aquellas orientadas a la psicología experimental–, descubre que una buena parte del trabajo científico se desarrolla, en cierta forma, dentro de una órbita muy próxima a la de la pornografía. Los textos que escribí en torno de la cirugía plástica fueron tomados, en gran medida, de un estudio científico sobre el tema; sólo cambié los nombres, ilustré el proceso y lo llevé hasta las últimas consecuencias. Uno puede leer perfectamente todos esos informes científicos como si trataran de pornografía pura. No contienen ningún elemento sexual explícito, pero son tan obsesivos, se muestran tan fascinados con la carne como cualquier acólito al hardcore. Y hablando en términos generales, me parece que la ciencia ha dejado de tomar su material de estudio directamente de la naturaleza, para terminar absorbiendo las obsesiones científicas de los investigadores; esto es algo que se puede notar particularmente en la ciencias blandas como la psicología, cuyos investigadores tienden a plasmar en sus experimentos las propias conjeturas acerca de, por ejemplo, la cantidad de dolor que una persona es capaz de tolerar, y con ese fin se establecen experimentos en los que los voluntarios se infligen dolor unos a otros. Ha habido algunos casos famosos en los que se descubrió, “sorpresivamente”, que la gente disfrutaba mucho haciéndose daño. Ahora bien, la mayoría de estos experimentos hablan más sobre la mentalidad de los investigadores que acerca de los sujetos estudiados. Las ciencias están empezando a mostrar signos compartidos con muchas de las características obsesivas del porno, inclusive con muchos de los conflictos psicopáticos que uno encuentra en la pornografía realmente patológica. Una pared muy delgada separa a ambos campos. Aquellos relatos o piezas que escribí en torno de la cirugía plástica reflejan tan sólo un aspecto de la cuestión; la misma tendencia puede verse en textos como “¿Por qué quiero coger con Ronald Reagan?”, donde ocurre una serie de experimentos imaginarios que ponen a prueba la reacción de los individuos frente a la imagen manipulada de algunas figuras célebres. Y experimentos como éste han tenido lugar desde hace al menos veinte o treinta años.
Acá, un adelanto de las conversaciones con J. G. Ballard, publicadas por Caja Negra en Para una autopsia de la vida cotidiana. Ante este tipo de reflexiones, se hace evidente cómo la literatura de mediados y fines de siglo XX estaba explorando las posibilidades de lo viviente y los planteos de la biopolítica a la par de la filosofía (recuerdo, entonces, la luminosa exposición de Fabián Ludueña sobre espectralidad y filosofía en unas jornadas recientes donde alentaba el acercamiento de la reflexión filosófica al mundo de la imaginación literaria; intentaré conseguirla para postearla). En todo caso, queda pendiente una lectura cruzada de la obra de Ballard, la filosofía de Foucault-Agamben y el cine de Cronenberg. Es una cuenta pendiente (además de la lectura de esta nueva joya).

miércoles, abril 24, 2013

666


¿Cuál es la exploración que propone Langer con Los 666 rostros de Satán? Los retratos de hombres y mujeres en diferentes países y épocas que comparten rasgos similares, los rostros donde se anidaría el mal bajo el lema "El mayor éxito del demonio es hacernos creer que no existe", me producen dos efectos. Por un lado, siento la banalidad del mal a través de esas muecas que parecen no esconder nada, ser una pura superficie que en determinado contexto se vuelve uno de los rostros del mal. Por otro lado, en cambio, me llega un efecto irónico: como si Langer nos estuviera mostrando que si se quiere se puede encontrar el rostro de Satán en cualquier rostro, paranoia pura, siempre se trata de demonizar al otro, de hallar en su otredad la señal del mal. 
No sé si el proyecto de Langer será un futuro libro, es un simple blog o si son retratos que fue realizando a lo largo de sus días como dibujante e historietista, lo que sí sé es que junto a Mamá Pierri y La Nelly, Los 666 rostros de Satán son otro aporte a los territorios de la sátira y la acidez humorística de la historieta argentina.

domingo, abril 21, 2013

Voy


No solo es la presentación sino también la aparición de una web que puede resultar fundamental: www.nestorsanchezescritor.com

sábado, abril 20, 2013

Completando las obras (0): Rozenmacher en solapas

La primera edición de Cabecita negra de Germán Rozenmacher (1962, Editorial Anuario) trae en sus contratapas un breve texto que me gustaría recuperar por su valor documental (la edición no es fácil de conseguir) y por cierta propuesta de lectura apenas señalada. Lo que resulta interesante es que dicho esbozo crítico luego lo veremos continuado en las clásicas lecturas del cuento "Cabecita negra" y en la inscripción de Rozenmacher en dos series: los escritores que crecieron durante el primer peronismo y los textos de "civilización y barbarie" en la literatura argentina.

Con este libro de Germán N. Rozenmacher, la Editorial Anuario inaugura su colección Nuevos Narradores Argentinos. Su autor, nacido en Buenos Aires en 1936, obtuvo en 1960, el Premio Prensa Latina, que le fuera otorgado en La Habana por su artículo sobre la nueva literatura norteamericana; en agosto de 1962 recibió un Premio en el Concurso de Cuentos auspiciado por el CEM; en noviembre del mismo año obtuvo el Primer Premio —compartido— del II Concurso de Cuentistas Americanos organizado por la revista literaria El Escarabajo de Oro, por la narración "Los pájaros salvajes", especialmente recomendada por el jurado Dalmiro Sáenz, la que se incluye em este volumen.
Germán N. Rozenmacher intenta una consecuente realismo crítico, enriquecido por las influencias del surrealismo, de la novelística norteamericana, sobre todo de Faulkner, y del realismo italiano de posguerra, vinculándose fundamentalmente con una tradición de la narrativa argentina que trata de recrear la compleja realidad nacional a partir de datos inmediatos, rechazando las evasiones, las concepciones substancialistas o fácilmente metafísicas propuestas por los escritores de la derecha. Contribuye así a la labor de recuperación de nuestra realidad, deformada por una cultura oficial.
La ternura humana, que nos permite acceder al mundo postergado de sus personajes, nos permite redescubrir al hombre común que vive en los más alejados lugares de la República. Esta tarea constituye un aporte a la integración de las diversas realidades del país, a la formación de una conciencia nacional. Ya el título del libro adelanta la intención de enfrentar sin eufemismos y sin tabúes problemas de vigencia inmediata. El autor, que tenía 19 años a la caída de Perón, comienza a analizar en el cuento "Cabecita negra", dos momentos claves: el peronismo y la estructura mental de nuestras clases medias. Germán N. Rozenmacher, que pertenece a la novísima promoción de escritores crecidos durante el proceso que comienza en 1946, ha vivido, por su ubicación cronológica, con particular intensidad la quiebra total de estructuras que quedaron al desnudo a partir de 1955, y el caos que aún perdura. Es bueno señalar que, en los seis cuentos que integran este volumen, asistimos a un primer acercamiento del autor a distintas situaciones y problemas que le permitirán lograr, sin lugar a dudas, en futuros libros, una visión más totalizadora de nuestra realidad. No espere el lector encontrarse con cuentos "políticos"; la militancia de este escritor de izquierda supone más bien un hondo compromiso con toda una realidad que debe ser desentrañada en todos sus aspectos y con un público que espera del escritor el cumplimiento de una función. Por otra parte, el replanteo de la vieja disyuntiva de civilización y barbarie que aún nos acosa, problema más que argentino americano, inscribe al autor en la línea verdaderamente creadora, es decir popular, de nuestra literatura: la de "El Matadero", la de Roberto Payró, la que implica una aceptación lúcida de nuestra realidad.

Eduardo Masullo

viernes, abril 12, 2013

Escenas perdidas



Más Escenas Perdidas por Rodolfo Santullo y Matías Bergara, acá.

Vía Grupo Belerofonte.

martes, abril 09, 2013

Voy

sábado, abril 06, 2013

Narrar la experiencia

En No somos nadie, el programa que conduce Juan Pablo Varsky en la radio Metro de lunes a viernes a la mañana, escucho con atención el storyline de un twittero que narra la inundación en La Plata como testigo y víctima. @SevDiGiovanni relata el clima de catástrofe que se vivió en La Plata en la inmediatez y la limitación de Twitter: cortas frases que reconstruyen el desastre, la oscuridad y el agua. @SevDiGiovanni realiza un relato impresionista de la inundación y escribe en el límite del testimonio y la literatura. Cuando terminé de escuchar la lectura de los twitteos, la vieja polémica sobre el fin de la experiencia y la imposibilidad de transmitirla me había quedado latente, clavada como un aguijón. Les dejo una muestra:





Sigue acá.

miércoles, abril 03, 2013

Beya


Mañana se presenta la novela gráfica basada en el hermosamente sórdido relato de Gabriela Cabezón Cámara, Le viste la cara a Dios.

lunes, abril 01, 2013

Abandonar

-¿Y en qué sentido Homo sacer llega a su fin?

-En general muchos esperan una parte construens, porque afirman que todo lo que he escrito hasta ahora sería una parte destruens, es decir, una arqueología crítica del pasado. Yo, por mi parte, creo que no es posible distinguir una parte destructiva de una parte constructiva, porque ambas coinciden perfectamente. Por otro lado, la parte construens consiste en el hecho de que aparecen cada vez menos las cosas criticadas, que se transforman en cosas naturalizadas, absorbidas por el conjunto. En estos días pensaba acerca de qué significa el fin de una obra. Tengo la impresión de que incluso en la literatura existe una escasa reflexión sobre el final. Habría que preguntarse por qué, en cierto momento, un autor decide poner fin a una obra. Muchas veces intervienen factores puramente contingentes. De cualquier manera, es un momento curioso de la creación. En el derecho romano, el auctor -de donde proviene la palabra actual autor- era el tutor que convalidaba un acto de una persona inválida o menor de edad. Como si el autor fuera quien convalida una obra inacabada y que, en el momento en que ese autor le pone fin, se vuelve autónoma. Es decir, mientras no está terminada una obra, es menor de edad. Terminada, ya es mayor y es abandonada.
Una entrevista a Agamben sobre sus últimos libros traducidos y por publicarse, acá.

PD.: ¿Bergoglio habrá leído a Agamben? Digo, tanto va el cántaro a la fuente que al final el nuevo papa se hace llamar "Francisco"... ¿Será la vuelta de las reglas de vida?

sábado, marzo 30, 2013

En la zona (sobre Glaxo de Hernán Ronsino)


Glaxo de Hernán Ronsino (Eterna Cadencia, 2009) es una gran artefacto novelesco y funciona de forma efectiva por dos razones básicas: por un lado, la estructura del relato; por otro lado, el tono de las voces. 
En cuanto a la estructura, basta mirar el índice para notar que la historia se focaliza desde cuatro perspectivas subjetivas y temporales: "Vardemann, Octubre de 1973"; "Bicho Souza, Diciembre de 1984"; "Miguelito Barrios, Julio de 1966"; y "Folcada, Diciembre de 1959". Al elegir esa estructura, Ronsino se acerca a Cicatrices de Saer y construye una historia múltiple en donde una única verdad se ausenta y los puntos de vista interpretan los acontecimientos de recelo, traición, amistad y poder que se tejen en la novela. Sin embargo, a diferencia de la novela de Saer, el período temporal se expande hasta cubrir 25 años y lo que desde la voz de los personajes parecía ser una historia personalísima se vuelve una historia colectiva de un pueblo y su desguace (en ese punto, el espacio cobra vigor y la desertificación que anuncia la tapa de Glaxo se extiende con el correr de los años, el cierre de la fábrica homónima y la desaparición de la estación de tren). Así, Ronsino elige la estructura ideal para su artefacto: una construcción narrativa pendular que va de la subjetividad a la sociedad y viceversa. 
En este punto, la estructura se toca con el estilo: Ronsino se alinea con escritores como Miguel Briante y con algunas obras de Saer por la definición de una zona geográfico-vital que remite a la vida en la provincia, lejos de la capital y con las problemáticas de un pueblo donde los rumores y las charlas de café, la relación centro-periferia y la llegada de forasteros marcan el ritmo narrativo (después de Ronsino, una novela como Blanco nocturno de Piglia continuó en esta línea que parecía destinada a la desaparición, típica zona de la literatura argentina de los '60). Para rematar este aspecto, Glaxo habría que leerla menos en la estela de Operación masacre, que parece ser la excusa para comenzar la narración, y más en la línea de "Fotos" o "Cartas", que parecen ser, junto a los cuentos de Miguel Briante, sus antecedentes en términos de clima y estilo. En este sentido, leer a Ronsino puede ser la excusa para releer a Briante y a Walsh (los cuentos de Los oficios terrestres, los de Un kilo de oro) pero también a Juan José Hernández y a Daniel Moyano (la referencia a la fábrica Glaxo trae ecos del cuento de Moyano, "La fábrica").
El otro aspecto destacable de Glaxo es el tono de las voces de los cuatro narradores que componen este relato coral. El tono que imprime Ronsino a las voces va del fraseo cotidiano, simple y preciso, a la percepción poética. Así, por ejemplo, Vardemann nos cuenta su trabajo en la peluquería pero se permite mencionar cómo las llamitas de los tachos corcovean para sobrevivir a la lluvia. En este sentido, las voces no están trabajadas desde un realismo estricto que pretenda imitar el habla real sino que hablan escandidas por imágenes poéticas que horadan lo real, desde un fraseo saeriano que extiende y enrosca las frases o a partir de la repetición de fragmentos textuales que funcionan como mantras u obesiones. Esa calidad de las voces narrativas de la novela de Ronsino se une a la elipsis como procedimiento básico: los personajes eliden información que el lector podrá recuperar a lo largo del relato, tras recorrer las perspectivas de los demás, y solo reponiendo esa información tendrá un cabal conocimiento del hilo que une las subjetividades.
Glaxo es una hermosa y contundente novela, tardé en leerla pero me habían recomendado tanto su lectura que más vale tarde que nunca. Ronsino es un hábil narrador y recupera una tradición de la literatura argentina que parecia perdida, esos relatos que recorren el espacio interior de nuestro país para develar en historias mínimas pueblerinas las declinaciones de la historia nacional y las pasiones de los sujetos.

viernes, marzo 29, 2013

Digo


El nuevo proyecto de Cohn y Duprat se llama Digo (canal de televisión comunitaria) y pueden anticipar algo sobre la idea acá. Es interesante, me recuerda a la extinta Televisión abierta y, de alguna manera, libera el espacio televisivo en un gesto democrático a lo Rànciere: una suerte de no importa quién en el que las capacidades de las personas y maneras de ser y de sentir, múltiples y heterogéneas, se ponen en funcionamiento. Cada programa dura unos pocos minutos, la producción es el lugar desde el que el usuario quiere emitir y la cámara web enfoca de plano al sujeto. Los temas son variados y los modos, también. Habrá que seguirle el paso a Digo, tal vez encontremos allí un uso diferente de la tecnología, una reapropiación creativa como las que Cohn y Duprat suelen proponernos.

domingo, marzo 24, 2013

Una historia sencilla


Transcurre el año 1977 y trabajo en una librería de la calle Corrientes. A partir de este momento los acontecimientos parecen precipitarse y cada hecho se desencadena como respondiendo a una lógica fantástica. Los nombres y los libros que aquí irán apareciendo comienzan a formar parte de una circulación extraña.
El 13 de marzo se cumplieron 30 años de la publicación de El frasquito de Luis Gusmán. Hoy, 24 de marzo, se conmemora el último golpe de Estado. En el cruce entre ambos acontecimientos, el prólogo que Gusmán escribió para la reedición de 1984 nos devuelve en una historia sencilla del clima de terror y prohibición reinante en la cultura de la época. El texto completo puede leerse acá.

sábado, marzo 23, 2013

Plan de trabajo (Néstor Sánchez)

Hoy comienzo un libro que había postergado por cuestiones de natalicios y crianzas: Sobre Sánchez, el libro de Osvaldo Baigorria sobre la obra-vida de Néstor Sánchez. El solo hecho de que las notas al texto sean tan importantes como el texto central ya me hace arrancar la lectura con expectativas. De paso, aprovecho y releo los fragmentos, cartas y escritos que se publicaron en la revista Las ranas en los que esos espacios que tantos dolores de cabeza nos causan, la obra y/o la vida, se tocan, se entremezclan y se confunden. Va, entonces, el "Plan de trabajo" de Néstor Sánchez y la aclaración que lo acompaña: "Este texto sintetiza el proyecto de novela con el cual Sánchez, entre 1988 y 1991 (según se indica en lápiz en el margen superior izquierdo de la primera página), intentó obtener una beca de la Fundación Guggenheim. El texto está mecanografiado y lleva el título con el cual lo publicamos aquí. En el dorso de otra página escrita a mano en un cuaderno cudriculado, la primera de varias tituladas "Retorno al oficio" hay una lista de 5 nombres encabezada por la indicación "Los cuatro": Enrique Pezzoni,Tomás Eloy Martínez, Roa Bastos (sic). Severo Sarduy y Silvia Molloy. Muy posiblemente, esas fueron las personas en quienes Sánchez pensó como avales para su proyecto de beca."

A partir de la traducción al francés de mi cuarta novela (ya radicado en París y en contacto directo con una enseñanza de carácter objetivo), creí corroborar que un ciclo total de actividad literaria muchas veces comentada en textos paralelos y entrevistas a la manera de escritura como instrumento de conocimiento, había llegado a su fin. La relación con lo que calificara de "objetivo" tendía sin remedio alguno, desde el punto de vista de la conciencia intelectual, a volver el uso de la palabra, paradójicamente, un medio de posible "traición" a todo aquello que sólo podía comprenderse de manera limitada, fragmentaria y, sobre todo, carente de vivencias duraderas y auténticas.
Necesité de manera perentoria imponerme un silencio total (que podría, incluso, haberse vuelto definitivo), viajando al mismo tiempo con intensidad por gran parte de Europa y, durante los siete años conclusivos de la experiencia, por los Estados Unidos. A pesar de las dudas de todo orden y fiel a un aprendizaje físico y psicológico de dificultad por momentos extrema, tomé la precaución de ir enviando periódicamente en correo aparte, al domicilio de mi madre, sobres con notas extensas y exhaustivas para un posible libro en el supuesto caso de verme obligado, algún día, si mi destino así lo determinase, a volver a escribir. En la actualidad, forman un total de sesenta y ocho sobres (es decir, unos doce años de periodicidad) y, por lo tanto, la alternativa de una rara y muy compleja empresa de correlación, tono global, y síntesis.
Hace cinco años que regresé a la Argentina después de casi dieciocho de ausencia. A manera de prólogo a lo que sería un segundo ciclo de escritura, en este caso ya definida COMO DISYUNTIVA ÉTICA, escribí y acabo de publicar un conjunto de doce textos; La condición efímera, especie de doce puntos de vista dispares de vivencias concretas a ser decantadas en lo relacionado con el ejercicio y la configuración de lo que tendría que ser el libro ya nítidamente expuesto a las notas de los referidos sobres.
Enfrentar este material forma parte, por lo tanto, de mi plan de trabajo. Sin embargo, para que alcance la legitimidad y el rigor que me prometiera en diferentes momentos de "sinceridad irremisible'' necesitaría hacer un viaje general previo de entre tres y cuatro meses a Londres, el sur de Francia, San Francisco y Los Angeles, sitios donde sé que mis notas fijaron puntos de suma importancia con interrogantes esenciales, entre otras cosas en lo concerniente a diferentes grupos y personas en el orden de la FUNCIÓN. Dado el caso de poder cumplirlo, una vez de regreso, necesitaría instalarme de inmediato en una casa de la costa atlántica, lo más cerca posible de Bahía Blanca, teniendo en cuenta que esa delimitación, a manera de contrapunto con la muy frecuentada costa del Pacífico de la ciudad de Los Ángeles, representaría una clave contextual de gran importancia en cuanto a la "voz" primordial de la novela a conquistar. Calculo que esta escritura decisiva (paralela a cierta investigación consecuente con tres expresiones de música tradicional muy distantes en el tiempo) podría concentrarse, a lo sumo, en un año y medio, por supuesto de dedicación sin atenuantes, dado que ya me es dado sospechar el carácter de intensidad progresiva y de certidumbre que podría llegar a producirse, y guiar el esfuerzo.
Habría, en términos generales, también "tres mitos del regreso" que se aluden en lo intuitivo y parecerían comentarse con dos océanos tan diferentes de por medio. La relación Bahía Blanca-Los Ángeles es una vieja sospecha que mi destino (¿acaso cíclico?) llegaría a corroborar como nostalgia y, sobre todo, como "asombro" compartible de pauta de conocimiento.
De todas maneras la escritura poemática a la que siempre he adherido (relación intrínseca poesía-prosa) creo que no sería tampoco sacrificada, como resultado estético, en función de un discurso en este caso, y por primera vez, nítido, funcionalizado y pre-establecido por la continuidad cronológica, a su modo premonitoria y ya previamente elucidada.

Fuente: Revista Las ranas, nº3, noviembre de 2006, Buenos Aires, pp. 113.

domingo, marzo 17, 2013

Otra visita a Funkie Town

sábado, marzo 16, 2013

La condesa sangrienta


Un rocambolesco rumor acosó a Buenos Aires el verano de 1952: los niños y adolescentes tenían que estar en casa temprano y no andar solos al oscurecer. Siniestros autos acechaban el centro y los barrios. Muchos habrían sido raptados y no se sabía más de ellos. “Ella tiene la sangre infectada, padece leucemia o septicemia y se la renuevan a cada rato. Por eso andan buscando sangre fresca, de pibes; les vacían las venas y los tiran por ahí”.
Esta fantasía de vampirismo era parte de una leyenda negra tejida en torno de Eva Perón. Se moría, sí, pero de cáncer.

Rozenmacher, Germán: "La historia desconocida de Eva Perón" en revista Siete días ilustrados, n° 11, 25 de julio de 1967, p. 20.

PD.: la inquietante ilustración es de Santiago Caruso para la versión ilustrada del libro de Pizarnik.

viernes, marzo 08, 2013

Desconfío de las imágenes


Caja Negra editora lanza Desconfío de las imágenes de Harun Farocki. Más info, acá.
 

Blog Template by YummyLolly.com - Header Image by Vector Jungle